31-01-2026, 12:09 AM
La Humink se había desempeñado a pedir de boca, logrando justamente lo que requerían sus patrones o en este caso su patrón pues los otros dos eran meros palos blancos, era que hiciera lo necesario para cuidarle, incluso humillarse a si misma. La hembra era increíblemente preciosa, a ojos de los tres era perfecta pues era simple pero efectiva. Y con sus dotes, seguro podría salir de ese juego con vida. Lombardi era el peor de todos, parecía absorto como si nunca hubiera visto a una mujer, claro que, si lo había echo, pero jamás a una tan hermosa y delicada. Mortal y decidida como ella. de echo con esa pequeña distracción incluso olvido momentáneamente a sus cuatro esposas y sus trece hijos.
EL truco de pegar con el dorso de la espada, usar un poco de pintura roja y una gran actuación de un encapuchado era todo lo que se necesitaba para engañar a cualquiera, incluso a la astuta conejita. Jadd era el menos interesado en mirarle, era un hombre de negocios y siempre correcto. Por su parte Beck era el que menos fingía, pues efectivamente era esclavo por voluntad propia, esclavo de su amo, Jadd, era hábil pero no tenia lo necesario para proteger efectivamente a Jadd… por que?
Beck se medio rio de lado ante los comentarios de la lepórida, se sintió algo avergonzado por haberla herido y se rasco la sien al momento de que ella termino de hablarle. Su rostro obviamente estaba enrojecido y nuevamente no era capaz de mirarle a los ojos entonces el gordinflón de Lombardi se adelanto con sus manazas para apartar a Beck un poco. —Mancora, Questo pasa…— Lombardi fue interrumpido por la mano alzada de Jadd, el gordito sonrió sudoroso y se sentó en una gran silla, el bueno de Beck fue de inmediato a buscar algo de agua, hielos y un par de naranjas. Era servicial pero ya descubrirían que pasaba. —Hiiragi… ese era vuestro nombre no?...— Se metió la mano al bolsillo como recordando un papel donde había anotado el exótico nombre de la coneja.
Cuando los tres comenzaron a hablar y la joven del mostrador buscaba algo para sanar a la muchacha peluda, algo desapareció, una chuchería, pero era tan hermosa que fácilmente podría venderse por varios berris, el cristal Kaiber que Jadd deseaba usar para una miera especial desapareció. Y solo varios días después se dieron cuenta de ello. Jadd absorto en contar el dinero que valdría la siguiente y esta misión de pruebas, Lombardi mirando el cielo, con los ojos cerrados, tratando de guardar para siempre el espectáculo de lujuria infinita que había presenciado… dios… Beck era astuto no perdía pisada a nada. era rápido veloz y nunca olvidaba nada. pero el tonto estaba de frente al mostrador con el parche de su ojo ausente ocultando a la Humink mientras robaba un botín.
—Bien, el tema es el siguiente, Beck es un esclavo, por ello no me sirve para lo que necesito. No puede poseer lujos ni quitarse sus cadenas. eso, podría el explicártelo en otro momento, no es importante… … …— Dijo Jadd mientras Beck repartía algo de agua con Naranja dentro, parecía insípido, pero no lo era pues había en estas cuevas enrevesadas, pero poco profundas donde estos pocos ambulantes se habían establecido por ahora, un riachuelo que se decía caía sobre muchas cañas de azúcar y viajaba por la tierra tocando distintos minerales. Era la leyenda. Pero a fin de cuentas era agua de manantial dulce, dulce como el almíbar. La rodaja de naranja solo le brindaba algo de color y diseño. —… … … Gracias Beck, puedes llevarle un poco a Lombardi, parece que se ahogara en sus propios sueños… bueno… a lo que iba… necesito a una señora jugadora, una como usted, dotada de fuerza, vigor y gran habilidad. El evento es un casino clandestino… bueno una mesa de black Jack, una donde… el ganador recibe ciertas regalías que no son importantes en este minuto. Pero, necesito que se vista de seda y se enjoye, no se preocupe, de ese punto me ocupare yo. Solo necesito que haga lo posible por mantener con vida a Lombardi. Y Beck, quien lamentablemente se quedará Fuera… conmigo. Pues dentro de esta casa de apuestas no es posible entrar con armas. Pero no se preocupe, tenemos trucos para hacerlas entrar en caso de conflicto… y créame… lo habrá.— Jadd se bebió todo su vaso de una vez y con un sonoro HAAAAAAA!.... producto del frescor de la bebida. Le sonrió a la chica conejo. —Bien… no tiene por que responder… solo lleve este dinero… y cuando sea el momento me contactare con usted… le parece?— Dijo levantándose, tomando nuevamente su capucha, La muchacha asistente asintió y la sanación estaba completa. Solo debía mantenerse el parche y el antiséptico un par de horas y todo marchara bien.
EL truco de pegar con el dorso de la espada, usar un poco de pintura roja y una gran actuación de un encapuchado era todo lo que se necesitaba para engañar a cualquiera, incluso a la astuta conejita. Jadd era el menos interesado en mirarle, era un hombre de negocios y siempre correcto. Por su parte Beck era el que menos fingía, pues efectivamente era esclavo por voluntad propia, esclavo de su amo, Jadd, era hábil pero no tenia lo necesario para proteger efectivamente a Jadd… por que?
Beck se medio rio de lado ante los comentarios de la lepórida, se sintió algo avergonzado por haberla herido y se rasco la sien al momento de que ella termino de hablarle. Su rostro obviamente estaba enrojecido y nuevamente no era capaz de mirarle a los ojos entonces el gordinflón de Lombardi se adelanto con sus manazas para apartar a Beck un poco. —Mancora, Questo pasa…— Lombardi fue interrumpido por la mano alzada de Jadd, el gordito sonrió sudoroso y se sentó en una gran silla, el bueno de Beck fue de inmediato a buscar algo de agua, hielos y un par de naranjas. Era servicial pero ya descubrirían que pasaba. —Hiiragi… ese era vuestro nombre no?...— Se metió la mano al bolsillo como recordando un papel donde había anotado el exótico nombre de la coneja.
Cuando los tres comenzaron a hablar y la joven del mostrador buscaba algo para sanar a la muchacha peluda, algo desapareció, una chuchería, pero era tan hermosa que fácilmente podría venderse por varios berris, el cristal Kaiber que Jadd deseaba usar para una miera especial desapareció. Y solo varios días después se dieron cuenta de ello. Jadd absorto en contar el dinero que valdría la siguiente y esta misión de pruebas, Lombardi mirando el cielo, con los ojos cerrados, tratando de guardar para siempre el espectáculo de lujuria infinita que había presenciado… dios… Beck era astuto no perdía pisada a nada. era rápido veloz y nunca olvidaba nada. pero el tonto estaba de frente al mostrador con el parche de su ojo ausente ocultando a la Humink mientras robaba un botín.
—Bien, el tema es el siguiente, Beck es un esclavo, por ello no me sirve para lo que necesito. No puede poseer lujos ni quitarse sus cadenas. eso, podría el explicártelo en otro momento, no es importante… … …— Dijo Jadd mientras Beck repartía algo de agua con Naranja dentro, parecía insípido, pero no lo era pues había en estas cuevas enrevesadas, pero poco profundas donde estos pocos ambulantes se habían establecido por ahora, un riachuelo que se decía caía sobre muchas cañas de azúcar y viajaba por la tierra tocando distintos minerales. Era la leyenda. Pero a fin de cuentas era agua de manantial dulce, dulce como el almíbar. La rodaja de naranja solo le brindaba algo de color y diseño. —… … … Gracias Beck, puedes llevarle un poco a Lombardi, parece que se ahogara en sus propios sueños… bueno… a lo que iba… necesito a una señora jugadora, una como usted, dotada de fuerza, vigor y gran habilidad. El evento es un casino clandestino… bueno una mesa de black Jack, una donde… el ganador recibe ciertas regalías que no son importantes en este minuto. Pero, necesito que se vista de seda y se enjoye, no se preocupe, de ese punto me ocupare yo. Solo necesito que haga lo posible por mantener con vida a Lombardi. Y Beck, quien lamentablemente se quedará Fuera… conmigo. Pues dentro de esta casa de apuestas no es posible entrar con armas. Pero no se preocupe, tenemos trucos para hacerlas entrar en caso de conflicto… y créame… lo habrá.— Jadd se bebió todo su vaso de una vez y con un sonoro HAAAAAAA!.... producto del frescor de la bebida. Le sonrió a la chica conejo. —Bien… no tiene por que responder… solo lleve este dinero… y cuando sea el momento me contactare con usted… le parece?— Dijo levantándose, tomando nuevamente su capucha, La muchacha asistente asintió y la sanación estaba completa. Solo debía mantenerse el parche y el antiséptico un par de horas y todo marchara bien.
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