You're nothing special we lose everyday - T2 P Relativo
#10
Reconoce que está frente a un hombre roto, una situación en la que siendo sincero, poco o nada puede hacer para remediar el daño que sufrió ni mucho menos el que ha causado. Siendo realistas, no hay razón en el mundo que justifique ninguna de ambas situaciones, con la diferencia de que entre todas las víctimas, sólo Minato decidió convertirse en un victimario, y escenarios semejantes deben cortarse de raíz.

Manteniéndose de pie, lo observa, le escucha, mantiene el foco de atención fijo en los ojos de su pariente, y nada lo prepara para las palabras que le siguen, más allá de lo que ya había presenciado. La tensión aumenta a cada segundo que pasa, el revólver apunta nuevamente a Ruri y Shin aprieta los dientes, frunciendo el ceño mientras el tono cerúleo de sus iris refleja la inmisericorde crueldad de aquel hombre.

No tiene respuestas inmediatas. No mientras aquel sujeto amenace la vida de alguien inocente, que ni siquiera formaba parte directa del plan de asesinato según la historia relatada por el propio Minato, ¿entonces por qué desatar esa furia contra quien no fue culpable? ¿Por qué no buscar el éxodo a nivel clanes de los culpables, junto al designio que ejerciera la propia justicia a semejante criminal? A más segundos pasan entre el levantamiento del arma y el disparo, los deseos de interponerse en medio empeoran hasta hacerse casi insufribles, sintiendo una ansiedad física bestial, todo su cuerpo expulsando temblores para remediar el brote repentino de energía mediante alguna vía.

Sus oídos son víctimas de un zumbido, como si fuese una olla a presión, el vapor saliendo mediante las únicas rendijas disponibles, sacudiéndolo todo. Cree que estallará en conjunto con el disparo, y sus miedos se confirman cuando explota, desatándose una vorágine de terror que se veía incapaz de sostener. Cuando la observa, a Ruri, nota que no hay sangre, ni daños visibles en su cuerpo, algo que termina de confirmar el propio Minato, un fallo milagroso.

Samantha le pica, produciendo una sonrisa amarga en los labios de Hasegawa, que no se borra ni cuando el pelinegro declara que va dispararle en el pecho, incrementando las posibilidades de muerte hacia el infinito. Sus provocaciones parecen haberle causado algo, removido rencores pasados que se afianzaron en su mente, como el hecho de que al no pertenecer a la rama principal nadie parece haberle ayudado con sus pérdidas, al punto de tomarse la justicia por mano propia.

¿Y qué mejor que desquitarse con el símbolo más grande de ese sector del clan que tanto parecía odiar?

—Quizás yo haya olvidado quién eres, pero estoy seguro de que jamás vas a borrar mi nombre de tu memoria, Minato. —extiende ambos brazos, aún sin declarar su apuesta —El mundo será mío. Estoy seguro de ello. —eleva la vista al techo, donde aún gotea agua que lo mantiene empapado.

—Consumí una de las míticas frutas del diablo. Me transformo en luz, soy más rápido y letal de lo que jamás podrás imaginar, ¿y sabes? Mantengo la bendición de mi clan intacta. —aún de pie, retoma una postura normal, con ambos brazos a los laterales de su cuerpo, aunque su diestra no tarda en presionar nuevamente la herida del abdomen. —Voy a llegar más alto que cualquiera, salvo que muera aquí, en la nada, a diez metros de profundidad en una isla como Samba... sería una pena, ¿no crees? —es entonces que se sienta, inclinándose hacia delante, tomando una ficha amarilla y cargándola en el revólver.

—Eres un cobarde. Y que no hayas apostado tu propia vida en este juego lo demuestra. —su sonrisa presumida es una daga al pecho, aumentando el nivel de provocación que ya mantenía de por sí. —Matar a Ruri no va a devolverte a nadie. Matarme a mí tampoco, pero al menos harías más daño a los clanes y a nuestra futura reputación del que te imaginas. ¿Lo divertido? Si muero, no importará. —gira el tambor y esta vez se apunta en el hombro, sin quitarle la mirada de encima, seleccionando un sitio acorde para que la bala traspasase de un lado al otro sin lastimar nervios, tendones o sitios de alta importancia.

—Porque de una u otra forma, yo sigo ganando.

Jaló el gatillo, y una nueva explosión de sangre le hizo echar la extremidad hacia atrás, soltando el arma sobre la mesa. La diferencia con las veces anteriores es que esta vez mantuvo su sonrisa intacta, más que desafiante frente al hombre que aspiraba a doblegarlo y en el camino llevarse la vida de alguien más. —Acertaste en una cosa y fallaste en la otra. —apoya entonces el revólver contra la mesa, de un golpe, deslizándolo contra Minato.

—Sí, soy un "puto loco". Pero no quiero liderar los clanes, es un sueño demasiado pequeño para un mundo tan grande. —otra provocación, evitando mirar de soslayo a Ruri, porque es su mayor motivación para tanto desvarío mental, sacarlo del juego y que le dispare a él, o en su defecto vuelva a fallar.

Cualquier opción servía, eso si el tiempo iba a su favor, porque empezaba a perder la noción del mismo, viendo borroso, respirando más lento, llegando a límites que no había experimentado hace mucho tiempo. Los ojos fantasma que lo vivían persiguiendo se materializaban, abrazándolo, consolándolo, susurrando que todo estaba bien.

Sin embargo, aún no era su momento.

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RE: You're nothing special we lose everyday - T2 P Relativo - por Hasegawa Shin - 01-02-2026, 05:42 PM

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