01-02-2026, 08:51 PM
No da ni para describir la cara que pone Kiyoshi cuando ve a Eros golpearse la cabeza solo para demostrar que… es cabeza dura, o cabeza hueca, más bien. — ¿En qué momento decidí seguir a este tipo tan tonto? — Se acaricia el entrecejo durante unos segundos. Sabe que perder la paciencia con alguien como su capitán no tiene mucho sentido, pues pareciera que es imposible que entienda algunas cosas. Gastarse por nada tampoco es algo que le agrade a nuestro protagonista. — Por supuesto que lo de los 3000 era una mentira, tonto. Y sé perfectamente que podíamos darles su merecido sin despeinarnos. — Pero una cosa no quita la otra. — Este lugar es el vivo ejemplo de lo fácil que es crear bolas de nieve. Si empezamos con algo pequeño, luego podría terminar en un gran problema.
Se detiene en seco durante un momento justo tras haber acelerado el paso y situado delante de Eros, para así aprovechar su mayor estatura y causar que el otro choque con su espalda, deteniendo también su caminata de esta forma casi obligada. — No debemos buscar problemas porque sí, solo nos desgastaremos. No he olvidado que, en parte, peleamos sin motivo contra los dueños originales del barco. Quiero ser un pirata, no un tonto desalmado, ya te lo dije. — Y parece que será lo último que diga al respecto, pues ya ha retomado la caminata y el centro del pueblo ya ha aparecido ante ellos.
Por algún motivo que desconoce, varias personas, niños incluidos comienzan a rodearlos a ambos. ¿Será porque también vieron esos carteles que dudosamente guarda Eros? ¿Tal vez admiran piratas, sobre todos los niños? ¿O es que les gustó que enfrenten a esos marines de poca monta y la voz se esparció demasiado rápido? Sea lo que sea, a Kiyoshi no le gusta estar cerca de una multitud, por mucho que no sea gigantesca.
Si antes iba al frente, ahora se ubica en la retaguardia. Normalmente, en este tipo de contexto, Kiyoshi identifica a una persona confiable y se agarra de ella. En este momento, el único que cumple con tal condición es Eros, así que de un momento a otro se ve con un Kiyoshi que le sujeta de la camiseta por detrás, guardando silencio y encorvándose un poco, como si quisiese pasar desapercibido midiendo esos dos metros de altura. Los residentes de la zona lo miran con mucha extrañeza, pero él mantiene la mirada fija en el frente.
— Está bien, solo vámonos de aquí a un sitio más… silencioso. — Tal como antes lo obligó a frenar, ahora le exige avanzar a base de pequeños empujones. Antes de irse con la intención de regresar al barco, pudo ver tiendas que se abrían especializadas en gastronomía. Desconoce la hora actual, pero aún deben estar a tiempo para desayunar.
Al ingresar, la multitud del exterior se dispersó. Ya pueden respirar tranquilos, al menos Kiyoshi. — ¿Desde cuándo eres tan sociable? En cualquier momento te veré teniendo guerra de nieve con esos niños. Quizás al tonto de Varoganchin también le gustaría participar. — Toma asiento en una silla cuya mesa estaba al borde del local, con una gran ventana que le permitía ver el centro de la zona, bastante animada y repleta de nieve. — Ahora que lo pienso, nunca jugué con nieve cuando era niño. Me la pasé encerrado. — Porque un solo golpe de frío podía ponerlo tan mal, que debían llevarlo corriendo al hospital.
Ni ha hecho mención acerca del entrenamiento. ¿Será intencional o simplemente se le pasó? Como diría un sabio: quién sabe.
Se detiene en seco durante un momento justo tras haber acelerado el paso y situado delante de Eros, para así aprovechar su mayor estatura y causar que el otro choque con su espalda, deteniendo también su caminata de esta forma casi obligada. — No debemos buscar problemas porque sí, solo nos desgastaremos. No he olvidado que, en parte, peleamos sin motivo contra los dueños originales del barco. Quiero ser un pirata, no un tonto desalmado, ya te lo dije. — Y parece que será lo último que diga al respecto, pues ya ha retomado la caminata y el centro del pueblo ya ha aparecido ante ellos.
Por algún motivo que desconoce, varias personas, niños incluidos comienzan a rodearlos a ambos. ¿Será porque también vieron esos carteles que dudosamente guarda Eros? ¿Tal vez admiran piratas, sobre todos los niños? ¿O es que les gustó que enfrenten a esos marines de poca monta y la voz se esparció demasiado rápido? Sea lo que sea, a Kiyoshi no le gusta estar cerca de una multitud, por mucho que no sea gigantesca.
Si antes iba al frente, ahora se ubica en la retaguardia. Normalmente, en este tipo de contexto, Kiyoshi identifica a una persona confiable y se agarra de ella. En este momento, el único que cumple con tal condición es Eros, así que de un momento a otro se ve con un Kiyoshi que le sujeta de la camiseta por detrás, guardando silencio y encorvándose un poco, como si quisiese pasar desapercibido midiendo esos dos metros de altura. Los residentes de la zona lo miran con mucha extrañeza, pero él mantiene la mirada fija en el frente.
— Está bien, solo vámonos de aquí a un sitio más… silencioso. — Tal como antes lo obligó a frenar, ahora le exige avanzar a base de pequeños empujones. Antes de irse con la intención de regresar al barco, pudo ver tiendas que se abrían especializadas en gastronomía. Desconoce la hora actual, pero aún deben estar a tiempo para desayunar.
Al ingresar, la multitud del exterior se dispersó. Ya pueden respirar tranquilos, al menos Kiyoshi. — ¿Desde cuándo eres tan sociable? En cualquier momento te veré teniendo guerra de nieve con esos niños. Quizás al tonto de Varoganchin también le gustaría participar. — Toma asiento en una silla cuya mesa estaba al borde del local, con una gran ventana que le permitía ver el centro de la zona, bastante animada y repleta de nieve. — Ahora que lo pienso, nunca jugué con nieve cuando era niño. Me la pasé encerrado. — Porque un solo golpe de frío podía ponerlo tan mal, que debían llevarlo corriendo al hospital.
Ni ha hecho mención acerca del entrenamiento. ¿Será intencional o simplemente se le pasó? Como diría un sabio: quién sabe.
![[Imagen: u2oxCl9.png]](https://i.imgur.com/u2oxCl9.png)
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