02-02-2026, 02:28 AM
Eros cuando sintió al segundo al mando de la tripulación agarrándose de su ropa, levanta un brazo para pedir permiso pasando entre la gente que se había rodeado a su alrededor. Para su fortuna, quizás por ser piratas, a medida que caminaban la gente les habría paso principalmente porque, al ser unos novatos desconocidos, tampoco sabían de que eran capaces o qué clase de personalidad tendrían. Era facil que el miedo surgiese cuando la curiosidad era puesta a prueba, pero las palabras de Kiyoshi eran para variar acertadas y un faro de la razón en contraposición a la línea de pensamiento más instintiva, simple y ajena a las costumbres sociales del capitán.
— Sí, me pone bastante nervioso todo esto pero... Si no me esfuerzo por cambiar lo que quiero cambiar de mi, entonces nunca cambiaré —Parecía algo simple, elemental cómo dos y dos son cuatro pero sus palabras tenían un peso enorme en su pecho. Inspiró con profundidad avanzando hacia la cantina de la taberna más cercana donde procedieron a buscar un asiento sin mucha dilación. No había mucha gente pues en las noches era cuando la clientela explotaba en los bares, de día la gente aprovechaba el sol para trabajar y guarnecerse para las tormentas de nieve inesperadas de la noche aparentemente. El hombre que le había vendido la leña con la que reparó el barco a Eros le había dado un pequeño resumen de qué comer, o donde poder buscar una habitación para descansar... Aunque claro, el pirata había omitido su oficio actual al presentarse. "Un turista de Baterilla" dijo ser.
Su mirada viró hasta los niños jugando en la nieve, cruzando sus piernas por debajo de la mesa para reposar el codo en la mesa y suspirar. — Baterilla es una isla tropical así que la primera vez que vi la nieve fue cuando llegue a Drum... Suena divertido... El tirarse bolas de nieve pero... No me llevo tan bien con el frío, ni con el calor vamos —Y tampoco pensaba que lanzarse bolas de nieve fuese tan divertido como entrenar, o pelear contra alguien, solo así pudo tolerar el calor del Volcán de la Hora... Esperaba que Drum no lo hiciese enfrentarse a una helada de similares condiciones pues, puestos a elegir, el frío era lo que más odiaba de todas las temperaturas posibles.
— Me pregunto si Gwen estará bien... —
Murmuró pensativo antes de devolver su atención a Kiyoshi, arqueando su ceja derecha mientras analíticamente analizaba el rostro del médico. — Hay una recompensa por su cabeza de 41 millones, y por la tuya 33... Eso significa que es mucho más probable que nos vengan a molestar, inclusive a buscar conflicto para justificar el tomar acciones contra nosotros —Pero eso era una espada de doble filo para cualquier que los molestase claro, pues eso también conllevaría que tendrían que atenerse a las consecuencias de enfrentarse, por ejemplo, a Varo Ganchin.
Cuando el tendero se acercó para tomarles la orden, Eros analizó de soslayo al hombre. Grandote, rubio y con un bigote muy tupido. Aproximadamente en sus cincuenta, corpulento y con una sonrisa simpática ante todo. — ¿Qué se cuentan, forasteros? ¿Qué van a querer comer? El plato del día es estofado de papa —Sonaba sustancioso, cálido. Eros levantó el índice derecho.
— Yo quiero una porción de ese estofado, y para tomar... Vino caliente —
Otra recomendación del tipo que le había vendido la leña. Eros aun no pasaba bien las bebidas, pero eso no lo detenía de probarlas cada vez que podía porque gran parte de la civilización y su belleza eran las costumbres locales... Mucho mejor que dinosaurios, volcanes y gigantes. — ¿Qué me puedes contar de Uker? Se que ya han trabajado juntos previamente... ¿Son amigos? —Espetó curioso.
— Sí, me pone bastante nervioso todo esto pero... Si no me esfuerzo por cambiar lo que quiero cambiar de mi, entonces nunca cambiaré —Parecía algo simple, elemental cómo dos y dos son cuatro pero sus palabras tenían un peso enorme en su pecho. Inspiró con profundidad avanzando hacia la cantina de la taberna más cercana donde procedieron a buscar un asiento sin mucha dilación. No había mucha gente pues en las noches era cuando la clientela explotaba en los bares, de día la gente aprovechaba el sol para trabajar y guarnecerse para las tormentas de nieve inesperadas de la noche aparentemente. El hombre que le había vendido la leña con la que reparó el barco a Eros le había dado un pequeño resumen de qué comer, o donde poder buscar una habitación para descansar... Aunque claro, el pirata había omitido su oficio actual al presentarse. "Un turista de Baterilla" dijo ser.
Su mirada viró hasta los niños jugando en la nieve, cruzando sus piernas por debajo de la mesa para reposar el codo en la mesa y suspirar. — Baterilla es una isla tropical así que la primera vez que vi la nieve fue cuando llegue a Drum... Suena divertido... El tirarse bolas de nieve pero... No me llevo tan bien con el frío, ni con el calor vamos —Y tampoco pensaba que lanzarse bolas de nieve fuese tan divertido como entrenar, o pelear contra alguien, solo así pudo tolerar el calor del Volcán de la Hora... Esperaba que Drum no lo hiciese enfrentarse a una helada de similares condiciones pues, puestos a elegir, el frío era lo que más odiaba de todas las temperaturas posibles.
— Me pregunto si Gwen estará bien... —
Murmuró pensativo antes de devolver su atención a Kiyoshi, arqueando su ceja derecha mientras analíticamente analizaba el rostro del médico. — Hay una recompensa por su cabeza de 41 millones, y por la tuya 33... Eso significa que es mucho más probable que nos vengan a molestar, inclusive a buscar conflicto para justificar el tomar acciones contra nosotros —Pero eso era una espada de doble filo para cualquier que los molestase claro, pues eso también conllevaría que tendrían que atenerse a las consecuencias de enfrentarse, por ejemplo, a Varo Ganchin.
Cuando el tendero se acercó para tomarles la orden, Eros analizó de soslayo al hombre. Grandote, rubio y con un bigote muy tupido. Aproximadamente en sus cincuenta, corpulento y con una sonrisa simpática ante todo. — ¿Qué se cuentan, forasteros? ¿Qué van a querer comer? El plato del día es estofado de papa —Sonaba sustancioso, cálido. Eros levantó el índice derecho.
— Yo quiero una porción de ese estofado, y para tomar... Vino caliente —
Otra recomendación del tipo que le había vendido la leña. Eros aun no pasaba bien las bebidas, pero eso no lo detenía de probarlas cada vez que podía porque gran parte de la civilización y su belleza eran las costumbres locales... Mucho mejor que dinosaurios, volcanes y gigantes. — ¿Qué me puedes contar de Uker? Se que ya han trabajado juntos previamente... ¿Son amigos? —Espetó curioso.
![[Imagen: xNGUFie.png]](https://i.imgur.com/xNGUFie.png)
