El tesoro de Little Garden [Aventura T4] [Presente Absoluto]
#10
Los marines de la división 60 se encontraban en Little Garden, acampados y seguramente ya organizando el viaje para avanzar a la siguiente isla, manteniéndose en movimiento en todo momento sin quedarse estancados en alguna isla, y menos en un lugar donde no hay interés para la mayoría de personas al ser un lugar anclado en el pasado, sin una clara civilización y donde como mucho podías conseguir hacerte con alguna de las criaturas autóctonas de la isla como mascota o contrabando. Una vez la llamada se corta los marines no pierden el tiempo, se reúnen rápidamente para planificar sus movimientos, preparar el equipo y ponerse en marcha lo más rápido que puedan, siendo que en una misión para buscar a una división que lleva cinco meses sin contacto en una isla donde todo es un peligro el tiempo es su mayor enemigo. Bertram prepara el equipo con cuidado, distribuyendo bien el peso para mantener un buen centro de gravedad y no desequilibrar el peso, al mismo tiempo ve como sus compañeros también se preparan.

Cuando Kibai les ofrece una ración de comida el arquero la guarda, reorganizando su equipo de forma que sigue manteniendo la distribución de forma adecuada antes de poner rumbo siguiendo la ruta marcada por Stroud, quien está al mando por su actual cargo en la marina. Moja decide ir por la parte alta, aprovechando su akuma de una forma bastante ingeniosa y práctica para subir a las ramas de los enormes árboles y mezclarse con las sombras. Kibai, en su lugar, camina por el lado opuesto por el suelo, pero aprovecha sus avispas para aumentar el rango de exploración de forma bastante inteligente, siendo que no solo amplia el rango de búsqueda, sino que permite que tengan una avanzadilla que les avise de peligros sin comprometer la posición de la división, haciendo que puedan aprovechar eso para evitar combates innecesarios o realizar un ataque sorpresa que incline la balanza a su favor.

Los marines avanzan con calma bajo una isla que parece completamente estancada en el tiempo, donde ni siquiera la luz que llega al bosque parece cambiar y es como si caminaran continuamente bajo el sol de mediodía, ninguno habla demasiado, cada uno atento a una zona, cubriendo el terreno y haciendo su función, comunicándose con gestos o palabras cortas para anunciar peligros o descubrimientos, pero de momento parece que todo transcurre con total calma, ni una señal de peligro o amenazas, una calma que muchos confundirían con carencia de peligro, pero que el pelirrojo reconoce fácilmente, es la calma de un bosque que no ataca, pero tampoco es que los ignora, casi parece que los está estudiando y observando, viendo qué harán o si cometerán algún error.

Bertram vio a mucha gente perder la vida o pasar realmente malos ratos por no adaptar la marcha al terreno ni tener en consideración el estado de cada individuo del grupo, forzando la marcha y haciendo que varios se quedaran rezagados o simplemente perdieran el conocimiento por forzar demás sus cuerpos. Sin embargo, Stroud parece alguien conocedor de dichos problemas, mantiene un ritmo apropiado para el terreno, lo modifica y adapta ante los cambios y hace pausas controladas y regulares para hidratarse y reponer energías, algo idóneo en un entorno cálido y húmedo como lo es la isla en la que se encuentran. Los marines avanzan ordenados, en un silencio casi absoluto dejando que solo los sonidos inevitables de avanzar por un bosque denoten su presencia, ramas rompiéndose, hojas siendo pisadas, y mientras sus compañeros mantienen un ojo al frente, Bertram revisa los alrededores, ojos avizores a cualquier señal de peligro, además de mantener un ojo en el rastro que van dejando, observando su retaguardia con cuidado y atención, buscando cualquier señal de la presencia de posibles amenazas, tanto naturales como sujetos que pueden tomar esa como una oportunidad de atacar marines por la espalda.

El arquero es consciente de los peligros que entraña aceptar la misión, pero también es consciente de que primero no tienen motivos suficientes para rechazarla sin ser un desacato a una orden directa de un superior. Segundo, en el caso de que los miembros de la división 86 sigan con vida, la división 60 es la que más rápidamente puede acudir a su auxilio, y poniéndose en su lugar, él querría que le ayudaran cuanto antes. Durante unas horas el camino es calmado, tranquilo y repleto de árboles, plantas, ramas y demás peligros y presencias naturales de un bosque, hasta que finalmente parece que el camino deja de ser evidente, frente a ellos se abren tres caminos diferentes, cada uno con sus propias características y cada cual con sus pros y contras.

Afortunadamente no deciden a ciegas solo basados en lo que se ve al inicio, tienen dos miembros que han logrado tener algo más de información de los caminos, siendo que el primero en hablar es Moja, mencionando un lago rodeado de cadáveres y esqueletos, al final de un camino prácticamente virgen por el que no parece haber pasado nadie. Ciertamente un lago es una buena zona a tener cerca de tu campamento, si no acampas en el mismo lago, aunque seguramente es mejor evitar acampar allí por la continua presencia de la fauna al ser una abrevadero. Bertram se mantiene escuchando, juzgando lo que escucha, las descripciones y lo que recuerda de cuando era un cazador, siendo que todo lo que aprende uno de seguir rastros, identificar señales de peligro o de zonas de caza idóneos es perfecto para la situación. Cuando Moja y Kibai terminan de explicar lo que vieron Stroud pide el consejo de Bertram quien dice

-Concuerdo que el claro es un buen lugar para acampar, y tener un lago cerca te provee de una buena fuente de agua potable, aunque la presencia de restos hace evidente que los depredadores no son raros en el lugar. Otra cosa que me extraña es el hecho de que el camino parece intacto, casi cómo si nadie haya pisado ese camino, ni siquiera parece que los animales lo recorran con frecuencia, lo cual puede indicar una zona tan peligrosa que hasta la fauna local lo evita.-

Bertram se detiene unos segundos a tomar aire y sigue

-Dicho esto, los otros caminos son bastante abiertos, y si lo que causó el cese de comunicaciones con la división 86 no fue un animal sino alguien que busca el mismo tesoro nos dejaría al descubierto ante una posible emboscada. Yo diría que investiguemos el lago y el claro, si no encontramos nada regresamos y tomamos otro camino. También podemos aprovechar los insectos de Kibai como una avanzadilla, enviarlos y si hay algún peligro lo sabremos antes de llegar.-

Stroud parece estar de acuerdo con el joven pelirrojo, en algunas cosas piensan de forma similar, siendo que ambos tenían muy buena capacidad táctica el rubio ostenta un enfoque más directo de cara a la resolución de las situaciones, mientras que el arquero pelirrojo busca un camino eficiente con reducción de riesgos innecesarios, costumbre de cazador. Los marines avanzan en formación, atentos al entorno, listos para avisar ante cualquier señal de algo fuera de lo que uno espera del lugar. Bertram, acostumbrado a este tipo de incursiones cuando cazaba con su abuelo y otros amigos de la familia, mantiene sus ojos agudos, avizores ante todo detalle del entorno, centrándose en las ramas y hojas del camino, pues si alguien o algo pasó por ahí, habrá roto o aplastado las ramas, y cinco meses aún entra dentro del tiempo en el que esas marcas son perceptibles, al menos ante ojos entrenados y con una gran capacidad de percepción.

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RE: El tesoro de Little Garden [Aventura T4] [Presente Absoluto] - por Bertram Gaufrid - 05-02-2026, 08:47 PM

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