05-02-2026, 10:41 PM
Fue sorprendente escuchar a la mujer mencionar una palabra que pudo entender, con la misma naturalidad que un hablante del mismo idioma que él. - Wow, ¿y eso? -. Fue luego de su pregunta que lo meditó por un instante y la posible respuesta llegó a su mente: Si las islas, mares o nombres tenían diferentes nombres de un idioma a otro, sería imposible para alguien orientarse por el mundo. Se sintió idiota por un momento al haberlo pensado, pues ahora tenía todo el sentido del mundo.
El odio del marine era evidente, su disgusto por la presencia del cocinero se reflejaba en su rostro como la historia de un libro en sus paginas. No podía evitar sonreir al ver esa expresión, sea lo que sea que estuviera pensando debía molestarlo y aún así no tenía nada que hacer contra él. Satisfacción, eso era lo que dominaba la mente del pelinegro, la sensación de una venganza deliciosa.
Aunque esto no fue planeado por él, así como tampoco entendía el porque de la actitud contraria.
Fueron las palabras de Bai hacia él las que lo sacaron de esa capsula mental. - Oh, ¿quieres más? -. Seguía sin entenderla, por lo que claramente se estaba guiando solo por su intuición. - Eso puedo… -. Palabras del otro hombre, una mirada de Bai, claramente no en sus cabales, una despedida que nadie se atrevió a frenar. El muchacho simplemente le dedicó una sonrisa al hombre cuando lo vio, junto a un gesto de la cabeza para marcarle un “adiós” completamente inexistente. En cuanto la puerta se cerró tras el marine, la situación cayó en un punto igual a cuando se vieron fuera del establecimiento. Uker giró su cabeza y vio de nuevo a la mujer de cabellos bicolor.
Si había aguantado al marine era justamente porque era una manera simple de poder hablar con ella, por lo que ahora se trataba de una tarea más que complicada. - Tal vez con dibujos… -. Si, muy complicada. Su cabeza volvió a moverse, mirando alrededor y encontrando con su mirada a la misma chica que les había traído las bebidas antes, a quien hizo una seña con su mano y ambos asintieron al mismo tiempo. - Aún así, entiendo que quieres más de la bebida, o eso creo… -. La charla iba a estar difícil.
- Antes mencionaste a Ohara -. Puso énfasis en esa palabra, pues al menos ella podría entender eso. - Escuché algunas veces de esa isla, pero no su locación, ¿podrías decirme donde se encuentra? -. Mientras hablaba, su mano se encargó de tomar otra de las servilletas de la mesa y el lápiz antes usado. Trazó en el papel una gran X, casi dividiendo la hoja en 4 lados. En cada uno de estos lados escribió dos letras: SB en el lado inferior, NB en el lado superior, EB en el lado derecho y WB en el lado izquierdo. Junto a eso, en la parte superior escribió el nombre que ella había mencionado, Ohara, seguido de un signo de pregunta. - ¿En que mar? -. Paso el papel hacia la mujer, esperando que ella le marcara de alguna forma donde quedaba esa isla poco conocida para él.
Si es que le había entendido al menos dos palabras.
La otra mujer no tardo en llegar, con dos bebidas esta vez, iguales a las anteriores. - Aquí hay más bebidas, si eso es lo que me habías pedido antes… -. Todavía no lo tenía claro.
El odio del marine era evidente, su disgusto por la presencia del cocinero se reflejaba en su rostro como la historia de un libro en sus paginas. No podía evitar sonreir al ver esa expresión, sea lo que sea que estuviera pensando debía molestarlo y aún así no tenía nada que hacer contra él. Satisfacción, eso era lo que dominaba la mente del pelinegro, la sensación de una venganza deliciosa.
Aunque esto no fue planeado por él, así como tampoco entendía el porque de la actitud contraria.
Fueron las palabras de Bai hacia él las que lo sacaron de esa capsula mental. - Oh, ¿quieres más? -. Seguía sin entenderla, por lo que claramente se estaba guiando solo por su intuición. - Eso puedo… -. Palabras del otro hombre, una mirada de Bai, claramente no en sus cabales, una despedida que nadie se atrevió a frenar. El muchacho simplemente le dedicó una sonrisa al hombre cuando lo vio, junto a un gesto de la cabeza para marcarle un “adiós” completamente inexistente. En cuanto la puerta se cerró tras el marine, la situación cayó en un punto igual a cuando se vieron fuera del establecimiento. Uker giró su cabeza y vio de nuevo a la mujer de cabellos bicolor.
![[Imagen: CVInSX2.jpeg]](https://i.imgur.com/CVInSX2.jpeg)
- ¿Y ahora como vamos a entendernos? -
Si había aguantado al marine era justamente porque era una manera simple de poder hablar con ella, por lo que ahora se trataba de una tarea más que complicada. - Tal vez con dibujos… -. Si, muy complicada. Su cabeza volvió a moverse, mirando alrededor y encontrando con su mirada a la misma chica que les había traído las bebidas antes, a quien hizo una seña con su mano y ambos asintieron al mismo tiempo. - Aún así, entiendo que quieres más de la bebida, o eso creo… -. La charla iba a estar difícil.
- Antes mencionaste a Ohara -. Puso énfasis en esa palabra, pues al menos ella podría entender eso. - Escuché algunas veces de esa isla, pero no su locación, ¿podrías decirme donde se encuentra? -. Mientras hablaba, su mano se encargó de tomar otra de las servilletas de la mesa y el lápiz antes usado. Trazó en el papel una gran X, casi dividiendo la hoja en 4 lados. En cada uno de estos lados escribió dos letras: SB en el lado inferior, NB en el lado superior, EB en el lado derecho y WB en el lado izquierdo. Junto a eso, en la parte superior escribió el nombre que ella había mencionado, Ohara, seguido de un signo de pregunta. - ¿En que mar? -. Paso el papel hacia la mujer, esperando que ella le marcara de alguna forma donde quedaba esa isla poco conocida para él.
Si es que le había entendido al menos dos palabras.
La otra mujer no tardo en llegar, con dos bebidas esta vez, iguales a las anteriores. - Aquí hay más bebidas, si eso es lo que me habías pedido antes… -. Todavía no lo tenía claro.
