07-02-2026, 02:19 PM
El día D y la hora H habían llegado. Mystoria, la isla que nos había cobijado durante todo este tiempo después de nuestra estancia de entrenamiento en Marineford nos permitía por fin cerrar un ciclo y volver al lugar donde comenzaron nuestras andanzas en el Nuevo mundo. Sin embargo, el llamado esta vez no provino de la Marina, sino del mismísimo Ōka Shichibukai Viktor Evans. Mi viejo amigo y miembro de Magna, quien había pasado con nosotros los últimos meses, había desaparecido a la noche de la mañana sin dejar apenas rastro. Una ausencia palpable después del tiempo compartido con nosotros. Cuando llegó dijo que estaba de vacaciones, y supongo que de alguna manera no pude creerlo, pues no recordaba un instante en el que mi viejo amigo hubiera dicho que se tomaría una pausa de sus quehaceres. Sin embargo, sí que se comportó como tal pues, durante el tiempo compartido con nosotros se dedicó a descansar, a estudiar, a entrenar por su cuenta y con mis compañeros, la tarea tan mundanas como salir a buscar comida conmigo por la isla y compartir esos tiempos que se atesoran en la memoria. Lo único que dejó detrás de sí era una misteriosa y enigmática nota.
Cuando la encontramos nadie parecía comprender bien por qué alguien como Viktor se iría de esa manera y dejaría atrás de sí, simplemente una nota casi sin sentido. Pero yo conocía al peliblanco desde hace muchos años. En alguna ocasión mencionó que preferiría afilar su espada horas para cortar un árbol, así que pude entender perfectamente su objetivo. — "La suerte, favorece a la mente preparada", hmmm... — mascullé mientras bajaba la ladera encendiendo un cigarro con mi zippo, camino hacia barco de la división, el O Redentor. Mientras ascendía al navío pude escuchar a Apolo hablando a través de los Den Den Mushi del a modo de megafonía. Su tono sarcástico e irónico me hicieron sonreírme mientras ordenaba a los demás integrantes que le ayudaran a mover el barco y a mí encargarme del catering. Tras encogerme de hombros con resignación me acerqué al castillo de popa y mientras la isla que era nuestro hogar empequeñecía poco a poco intentaba escudriñar las acciones del peliblanco leyendo leía por última vez su nota. No entendía bien hacia dónde íbamos o qué tenía pensado, pero tenía razón en una cosa: era hora de trabajar. Lancé el cigarro ya terminado hacia el mar y me giré al interior del barco, sacando mi Den Den Mushi del bolsillo de la chaqueta de Vicealmirante.
dije con una voz potente y solemne a través del caracol, seguida de una pausa breve y tensa.
Cuando la encontramos nadie parecía comprender bien por qué alguien como Viktor se iría de esa manera y dejaría atrás de sí, simplemente una nota casi sin sentido. Pero yo conocía al peliblanco desde hace muchos años. En alguna ocasión mencionó que preferiría afilar su espada horas para cortar un árbol, así que pude entender perfectamente su objetivo. — "La suerte, favorece a la mente preparada", hmmm... — mascullé mientras bajaba la ladera encendiendo un cigarro con mi zippo, camino hacia barco de la división, el O Redentor. Mientras ascendía al navío pude escuchar a Apolo hablando a través de los Den Den Mushi del a modo de megafonía. Su tono sarcástico e irónico me hicieron sonreírme mientras ordenaba a los demás integrantes que le ayudaran a mover el barco y a mí encargarme del catering. Tras encogerme de hombros con resignación me acerqué al castillo de popa y mientras la isla que era nuestro hogar empequeñecía poco a poco intentaba escudriñar las acciones del peliblanco leyendo leía por última vez su nota. No entendía bien hacia dónde íbamos o qué tenía pensado, pero tenía razón en una cosa: era hora de trabajar. Lancé el cigarro ya terminado hacia el mar y me giré al interior del barco, sacando mi Den Den Mushi del bolsillo de la chaqueta de Vicealmirante.
— ¡División 9! —
dije con una voz potente y solemne a través del caracol, seguida de una pausa breve y tensa.
— ¡VOLVEMOS A CASA! —
Resumen
