13-08-2023, 03:42 PM
La niña gritó, no esperaba ver a un oso hablar. Se cayó al suelo de espaldas y se fue arrastrando hacia atrás con miedo.
— ¡Jiajiajiajia! — No podía parar de reír. — Caló la has asustado, pero no sé si ha sido por tu cara o por ver un animal hablando — Era un cachondeo cuando pasaba eso, todo el que nunca había visto un mink se metía unos sustos de cojones y claro, en el viejo East Blue pocos minks asomaban, Caló era una rara avis y yo lo sabía. — Ya has escuchado niña llorona, un surtido de pescados para mi amigo y una buena bolsa de dinero para mí — Caminé hasta ponerme delante de ella con mis brazos en jarra. — Deja ya de llorar por dios, asimílalo, es un animal que habla, ya está, no se ha muerto nadie — Me di la vuelta un poco asqueado. — Qué asco me dan los críos — Y comencé a caminar hacia la granja que estaba cerca, suponiendo que esa era la de la niña.
— ¿Eres real? — Se acercó a Khruner. Sacó un palo y te pinchó el brazo derecho. — ¿Los animales pueden hablar? — Comentó ya más calmada. — ¿Eso quiere decir que mi perrito Bob puede hablar si le enseño bien? — Se le iluminó la cara, acababa de recibir la noticia de su vida. Como si de un giro de guion se tratara, la niña se pegó a la pata de Caló, como dándole la mano. No le intimidaba ni le daba asco su cara, al revés, su sueño siempre había sido poder hablar con los animales y ahora veía esa meta alcanzable.
Yo me di la vuelta para ver como iban y flipé al ver que estaban viniendo los dos de la mano. Este mundo estaba loco.
— ¡Hay alguien en esta casa! — Grité varias veces. Un hombre de unos cuarenta años apareció con una escopeta en mano. Enseguida levanté las mías. — Ueeee señor, baje eso —
— Quién coño eres, donde está mi hija ... — Miró hacia la lejanía, pudo ver como venía de la mano de un oso gigante. Se le cayó la escopeta.
— No se sofoque, buen señor, no hemos venido a robarle, ni ese oso se va a comer a su hija, aunque podría hacerlo de un bocado ... O sea, bueno, que estamos aquí para trabajar — Elegir mal las palabras en el peor momento ...
— ¡Jiajiajiajia! — No podía parar de reír. — Caló la has asustado, pero no sé si ha sido por tu cara o por ver un animal hablando — Era un cachondeo cuando pasaba eso, todo el que nunca había visto un mink se metía unos sustos de cojones y claro, en el viejo East Blue pocos minks asomaban, Caló era una rara avis y yo lo sabía. — Ya has escuchado niña llorona, un surtido de pescados para mi amigo y una buena bolsa de dinero para mí — Caminé hasta ponerme delante de ella con mis brazos en jarra. — Deja ya de llorar por dios, asimílalo, es un animal que habla, ya está, no se ha muerto nadie — Me di la vuelta un poco asqueado. — Qué asco me dan los críos — Y comencé a caminar hacia la granja que estaba cerca, suponiendo que esa era la de la niña.
— ¿Eres real? — Se acercó a Khruner. Sacó un palo y te pinchó el brazo derecho. — ¿Los animales pueden hablar? — Comentó ya más calmada. — ¿Eso quiere decir que mi perrito Bob puede hablar si le enseño bien? — Se le iluminó la cara, acababa de recibir la noticia de su vida. Como si de un giro de guion se tratara, la niña se pegó a la pata de Caló, como dándole la mano. No le intimidaba ni le daba asco su cara, al revés, su sueño siempre había sido poder hablar con los animales y ahora veía esa meta alcanzable.
Yo me di la vuelta para ver como iban y flipé al ver que estaban viniendo los dos de la mano. Este mundo estaba loco.
— ¡Hay alguien en esta casa! — Grité varias veces. Un hombre de unos cuarenta años apareció con una escopeta en mano. Enseguida levanté las mías. — Ueeee señor, baje eso —
— Quién coño eres, donde está mi hija ... — Miró hacia la lejanía, pudo ver como venía de la mano de un oso gigante. Se le cayó la escopeta.
— No se sofoque, buen señor, no hemos venido a robarle, ni ese oso se va a comer a su hija, aunque podría hacerlo de un bocado ... O sea, bueno, que estamos aquí para trabajar — Elegir mal las palabras en el peor momento ...
