08-02-2026, 03:54 AM
Es una sensación nostálgica, porque recordó la primera vez que se enojó con Owen, una molestia suave que ahora la hace reír, no por lo que hacen, sino por darse cuenta por todo lo que han pasado. No le gusta mentir, no le gusta jugar con las esperanzas de la gente, aun así, menos le agrada dejar a Owen sin su apoyo, incluso si está mal lo que hacen.
Las ropas nuevas no las pudo ver, pero sí sentir. Son extrañas y no cubren lo suficiente para su gusto, pero no se quejó, una pregunta de si le queda bien y una afirmación fueron suficiente para quitarle cualquier tipo de duda.
El cambio de su nombre la hizo reírse en un sonido ahogado, que se arrastró por la garganta, pero no se escapó de sus labios. Un suspiro que terminó en una sonrisa fue la reacción ante el toque a su nariz — No lo sé — es la respuesta ante su pregunta, porque aunque lo ha oído en su ofrecimiento, quiso escuchar su idea con más detalle — ¿Les vas a mentir para hacerlos felices? — su mano derecha se posó sobre sus propios labios, porque entiende la mentira como la respuesta más fácil, pero que no resuelve nada. Es la medicina para otro síntoma, aun así…
—Sí tu lo dices…
No se vio convencida inicialmente, hasta que aparece la pregunta final. Es un apodo nuevo que no se molestó en corregir, porque hace mucho que no le da uno — Está bien, pero solo un poco. — es la condición para seguir. Lo suficiente como para conseguir lo que quieren. Hasta no tener excusa para seguir.
Atendió a la gente escuchando lo que quieren, se parece a una confesión de la iglesia. Pero ésta vez no promete que Dios se hará cargo, es el destino y la buena suerte. Lo mismo con otro nombre, sin plegaria, pero con el mismo deseo que se cumpla.
Tomó la mano de todos aquellos a los que le habló de un futuro mejor. De una vida que los puede hacer feliz, esperando que el escucharlos pueda calmar la inquietud de no poder ver el futuro, aun así llega uno que no tiene el dinero suficiente para que pueda decirle una mentira que no tiene valor.
—Lo haré sin pedirte ningún berry, pero no se lo digas a nadie ¿Está bien? — sus manos se encontraron con la persona y paseó la punta de los dedos sobre la palma, como si pudiese encontrar algo sobre ellas. Pero no es nada más que una textura distinta — Tómalo como un regalo. Debe ser porque… — se quedó en silencio unos segundos, buscando la palabra correcta — Veo un brillante futuro para ti.
Pero no puede ver, ni futuro o siquiera a quien tiene enfrente, por lo tanto tendrá que tener fe ¡Una extra!
Escuchó su problema y no respondió una solución, es el parche para una herida profunda, pero ¿Qué podría hacer?
—Pronto las cosas serán mejor. — es el confort de un futuro mejor, que ha dicho tantas veces que ya está acostumbrada a ello — No te rindas aún ¿Está bien?
Lo escuchó partir y un suspiro salió de sus labios, antes de acomodarse sobre el sitio en donde está sentada — Owen ¿Puedes venir un momento? — su mano se movió, indicándole que se acerque, sin poder reconocer su posición — ¿Cuánta gente falta?
No puede ver la fila, simplemente esperar que el siguiente sea el último antes de partir a divertirse — Al último le dije que lo haría gratis, no tenía dinero, para que no le cobres — movió su mano, esperando que la tome — Pero necesitaba un empujón… como tú, cuando nos conocimos — una risa salió de sus labios al recordar eso, mientras sus manos se alzaron, estirando el cuerpo — Para que como te pasó a ti, encuentre lo que estaba buscando.
A veces no son milagros, son cosas simples, solo que uno tarda en encontrarlo.
—¿Ya podemos ir a comer? O hay más gente a la que debo atender
Las ropas nuevas no las pudo ver, pero sí sentir. Son extrañas y no cubren lo suficiente para su gusto, pero no se quejó, una pregunta de si le queda bien y una afirmación fueron suficiente para quitarle cualquier tipo de duda.
El cambio de su nombre la hizo reírse en un sonido ahogado, que se arrastró por la garganta, pero no se escapó de sus labios. Un suspiro que terminó en una sonrisa fue la reacción ante el toque a su nariz — No lo sé — es la respuesta ante su pregunta, porque aunque lo ha oído en su ofrecimiento, quiso escuchar su idea con más detalle — ¿Les vas a mentir para hacerlos felices? — su mano derecha se posó sobre sus propios labios, porque entiende la mentira como la respuesta más fácil, pero que no resuelve nada. Es la medicina para otro síntoma, aun así…
—Sí tu lo dices…
No se vio convencida inicialmente, hasta que aparece la pregunta final. Es un apodo nuevo que no se molestó en corregir, porque hace mucho que no le da uno — Está bien, pero solo un poco. — es la condición para seguir. Lo suficiente como para conseguir lo que quieren. Hasta no tener excusa para seguir.
Atendió a la gente escuchando lo que quieren, se parece a una confesión de la iglesia. Pero ésta vez no promete que Dios se hará cargo, es el destino y la buena suerte. Lo mismo con otro nombre, sin plegaria, pero con el mismo deseo que se cumpla.
Tomó la mano de todos aquellos a los que le habló de un futuro mejor. De una vida que los puede hacer feliz, esperando que el escucharlos pueda calmar la inquietud de no poder ver el futuro, aun así llega uno que no tiene el dinero suficiente para que pueda decirle una mentira que no tiene valor.
—Lo haré sin pedirte ningún berry, pero no se lo digas a nadie ¿Está bien? — sus manos se encontraron con la persona y paseó la punta de los dedos sobre la palma, como si pudiese encontrar algo sobre ellas. Pero no es nada más que una textura distinta — Tómalo como un regalo. Debe ser porque… — se quedó en silencio unos segundos, buscando la palabra correcta — Veo un brillante futuro para ti.
Pero no puede ver, ni futuro o siquiera a quien tiene enfrente, por lo tanto tendrá que tener fe ¡Una extra!
Escuchó su problema y no respondió una solución, es el parche para una herida profunda, pero ¿Qué podría hacer?
—Pronto las cosas serán mejor. — es el confort de un futuro mejor, que ha dicho tantas veces que ya está acostumbrada a ello — No te rindas aún ¿Está bien?
Lo escuchó partir y un suspiro salió de sus labios, antes de acomodarse sobre el sitio en donde está sentada — Owen ¿Puedes venir un momento? — su mano se movió, indicándole que se acerque, sin poder reconocer su posición — ¿Cuánta gente falta?
No puede ver la fila, simplemente esperar que el siguiente sea el último antes de partir a divertirse — Al último le dije que lo haría gratis, no tenía dinero, para que no le cobres — movió su mano, esperando que la tome — Pero necesitaba un empujón… como tú, cuando nos conocimos — una risa salió de sus labios al recordar eso, mientras sus manos se alzaron, estirando el cuerpo — Para que como te pasó a ti, encuentre lo que estaba buscando.
A veces no son milagros, son cosas simples, solo que uno tarda en encontrarlo.
—¿Ya podemos ir a comer? O hay más gente a la que debo atender
ପ(๑ˊᗜˋ๑)ଓ Veri deshidatada
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