08-02-2026, 08:54 PM
Cada miembro de la división tenía su labor en la formación, todos tienen sus puntos fuertes y sus características que aportan algo a la misión, siendo que Moja y Kibai tienen la ventaja de la exploración aprovechando sus capacidades naturales y sus akumas para aumentar su capacidad de investigación, poder abarcar más terreno y, en el caso de Kibai, al mismo tiempo usar sus avispas para anticiparse a los posibles problemas que puedan aparecer delante. Stroud mantiene una calma encomiable y sabe adaptarse al entorno, mientras que el arquero tiene uno de los trabajos más delicados que hay en ese tipo de situaciones, es el encargado de mantener la retaguardia, algo que de no tomarse en serio puede provocar que un enemigo o una criatura salvaje los pille desprevenidos y acaben causando un gran daño nada más empezar a investigar la desaparición de sus compañeros de otra división. Al parecer todos los presentes, cada uno por su propio medio, llegaron a la misma conclusión sobre el camino a elegir, y a pesar de que los motivos y razones fuesen diferentes, todos coinciden en que el camino de la izquierda es el más sensato a seguir de momento.
Tras decidir el camino todos avanzan manteniendo la misma formación que antes, siendo que ahora la presión en la retaguardia es algo mayor, al estar en un camino nuevo, y algo más angosto, no tienen tanto margen para poder evadir una criatura ni tampoco como esquivar posibles ataques enemigos por la espalda, aunque también les da la ventaja de que evita que los rodeen con facilidad aprovechando posible ventaja numérica. Al llevar esa formación también está el hecho que Stroud es el primero en recibir las amenazas frontales, por lo que mayormente él y Bertram son los más expuestos a posibles daños, siendo que en esta ocasión quien tuvo la mala suerte de que el entorno lo atacara fuese precisamente Stroud, quien es atacado por un enjambre de insectos que, a pesar de ser capaces de causar heridas y dolor, el arquero duda que sean capaces de realmente dañar seriamente al líder de la división marine. El rubio, al igual que Bertram, es alguien que estudia el entorno, se adapta y se prepara, por lo que con el tiempo que llevan en la isla conoce bien el comportamiento de la fauna local, además el propio arquero dado su pasado de cazador sabe no solo eso, sino puede especular cómo reaccionarían ciertos animales de la fauna local ante una amenaza o algo que les active el instinto de supervivencia, como cuando un herbívoro detecta la presencia de su depredador natural.
El camino lentamente va cambiando, mostrando una diversa paleta de colores con un contraste curioso e inquietante, un recordatorio claro de la belleza natural de la isla así cómo de su crueldad y peligro, siendo un equilibrio casi perfecto en aquella isla anclada en el tiempo, inmutable y resistente a la civilización. Los ojos del arquero recorren el entorno con atención, fijándose continuamente en cualquier movimiento del entorno, sobre todo entre las hojas aprovechando la luz que se filtra por entre las copas de los enormes árboles que rodean el sendero, ya que es el lugar que tiene mayor probabilidad de esconder algo. Los colores brillantes y vivos de las plantas alrededor del sendero llaman la atención del arquero, que aprovecha las ocasiones en las que el rubio se detiene para observarlas con cuidado sin tocar nada, parte de ser un cazador es aprender sobre la flora, conocer el entorno de los animales ayuda a preparar la cacería.
Los sonidos del bosque llenan el ambiente, el viento en las hojas, las pisadas de los marines y el zumbido de los insectos de gran tamaño propios de la isla, siendo que sabiendo las características únicas de la isla no sería de extrañar que el tesoro buscado sea alguna planta o criatura con propiedades que la marina considere útiles, bien siendo un método curativo avanzado o un potente agente tóxico para neutralizar enemigos entre otras miles posibilidades. El camino se hace cada vez más claro de que pocos son los que se adentran en el lugar, o tal vez que es una zona en la cual la naturaleza crece a un ritmo más avanzado para cubrir las huellas, sea como sea está claro que han dado con el camino correcto entre troncos retorcidos y árboles enormes de corteza gruesa y raíces expuestas formando arcos naturales. Sin embargo, todo eso pasa a un segundo plano de atención cuando el arquero ve los cuerpos esparcidos por el suelo, siendo que no es raro encontrar restos en un bosque, pudiendo ser criaturas que murieron por edad, presa de algún depredador pero que no pudo llevarse su presa o terminar de comerla, o bien por cazadores descuidados que no saben cuando detenerse o cómo llevarse sus presas. Sin embargo nada de eso parece ser el caso, entre las misteriosas manchas moradas en los cuerpos y los cadáveres blanquecinos en diferentes etapas de descomposición queda claro que hay algo extraño en esas muertes.
Finalmente el grupo llega al claro junto al lago, pero el arquero se detiene a escasos pasos de los árboles sin adentrarse plenamente en el claro, solo se mantiene alejado del camino y los árboles lo suficiente para tener un mayor campo de visión del entorno cuando escucha a Stroud llamarle, acercándose con calma. Bertram escucha la pregunta de su superior y se rasca tras la cabeza antes de decir
-La verdad nunca vi ese color precisamente en ninguna de mis persas o ningún animal que haya encontrado muerto. Algunas veces si muestran manchas o marcas es bien por alguna enfermedad o veneno. Pero por cómo se esparcen los cuerpos o bien es causado por el entorno, siendo el lago o alguna planta cercana, o alguien emplea un veneno propio y usó las criaturas para probarlo, aprovechando el bosque para ocultar sus actos haciendo que de encontrarse los cuerpos lo achaquen al entorno, sir.-
El joven pelirrojo observa lo que hace Stroud con el agua y las hojas de tabaco, siendo que no es un experto en la materia pero sí que su abuelo le enseñó algunos trucos para lidiar con los insectos, pues suelen ser las criaturas que más se acercan a los cazadores cuando están esperando a su presa, siendo esa una de las opciones. Bertram toma la especie de ungüento creado por el comandante y se lo esparce por el cuello, muñecas y demás partes de su cuerpo para evitar que se acerquen más insectos mientras dice
-No es mal método, pero es temporal, mi abuelo creaba unas bolsas con plantas aromáticas que desprendían una pequeña sustancia que mantenía a la mayoría de los insectos alejados, y basta con llevar una pequeña bolsa colgada del cuello o en el bolsillo para que haga efecto. Por cierto, sería ideal poder mantener alguna forma de vigilancia en el lago, así podemos comprobar si los animales no se acercan a beber o si realmente el problema está en el agua, sir.-
El uniforme del pelirrojo está empapado de la humedad y el sudor, mientras que el arquero evita beber más de lo necesario al no poder confiar en que el agua de la zona esté potable, y siguiendo las instrucciones de Stroud toma el lateral izquierdo del sendero junto a Kibai para poder avanzar sin exponerse demasiado en el camino, evitando las amenazas o pudiendo emboscarlas según les convenga, igualmente sus ojos se mantienen avizores tanto al camino como al resto del entorno, prestando especial atención a la zona más cerrada del bosque pues es de donde es más probable les sorprendan.
Tras decidir el camino todos avanzan manteniendo la misma formación que antes, siendo que ahora la presión en la retaguardia es algo mayor, al estar en un camino nuevo, y algo más angosto, no tienen tanto margen para poder evadir una criatura ni tampoco como esquivar posibles ataques enemigos por la espalda, aunque también les da la ventaja de que evita que los rodeen con facilidad aprovechando posible ventaja numérica. Al llevar esa formación también está el hecho que Stroud es el primero en recibir las amenazas frontales, por lo que mayormente él y Bertram son los más expuestos a posibles daños, siendo que en esta ocasión quien tuvo la mala suerte de que el entorno lo atacara fuese precisamente Stroud, quien es atacado por un enjambre de insectos que, a pesar de ser capaces de causar heridas y dolor, el arquero duda que sean capaces de realmente dañar seriamente al líder de la división marine. El rubio, al igual que Bertram, es alguien que estudia el entorno, se adapta y se prepara, por lo que con el tiempo que llevan en la isla conoce bien el comportamiento de la fauna local, además el propio arquero dado su pasado de cazador sabe no solo eso, sino puede especular cómo reaccionarían ciertos animales de la fauna local ante una amenaza o algo que les active el instinto de supervivencia, como cuando un herbívoro detecta la presencia de su depredador natural.
El camino lentamente va cambiando, mostrando una diversa paleta de colores con un contraste curioso e inquietante, un recordatorio claro de la belleza natural de la isla así cómo de su crueldad y peligro, siendo un equilibrio casi perfecto en aquella isla anclada en el tiempo, inmutable y resistente a la civilización. Los ojos del arquero recorren el entorno con atención, fijándose continuamente en cualquier movimiento del entorno, sobre todo entre las hojas aprovechando la luz que se filtra por entre las copas de los enormes árboles que rodean el sendero, ya que es el lugar que tiene mayor probabilidad de esconder algo. Los colores brillantes y vivos de las plantas alrededor del sendero llaman la atención del arquero, que aprovecha las ocasiones en las que el rubio se detiene para observarlas con cuidado sin tocar nada, parte de ser un cazador es aprender sobre la flora, conocer el entorno de los animales ayuda a preparar la cacería.
Los sonidos del bosque llenan el ambiente, el viento en las hojas, las pisadas de los marines y el zumbido de los insectos de gran tamaño propios de la isla, siendo que sabiendo las características únicas de la isla no sería de extrañar que el tesoro buscado sea alguna planta o criatura con propiedades que la marina considere útiles, bien siendo un método curativo avanzado o un potente agente tóxico para neutralizar enemigos entre otras miles posibilidades. El camino se hace cada vez más claro de que pocos son los que se adentran en el lugar, o tal vez que es una zona en la cual la naturaleza crece a un ritmo más avanzado para cubrir las huellas, sea como sea está claro que han dado con el camino correcto entre troncos retorcidos y árboles enormes de corteza gruesa y raíces expuestas formando arcos naturales. Sin embargo, todo eso pasa a un segundo plano de atención cuando el arquero ve los cuerpos esparcidos por el suelo, siendo que no es raro encontrar restos en un bosque, pudiendo ser criaturas que murieron por edad, presa de algún depredador pero que no pudo llevarse su presa o terminar de comerla, o bien por cazadores descuidados que no saben cuando detenerse o cómo llevarse sus presas. Sin embargo nada de eso parece ser el caso, entre las misteriosas manchas moradas en los cuerpos y los cadáveres blanquecinos en diferentes etapas de descomposición queda claro que hay algo extraño en esas muertes.
Finalmente el grupo llega al claro junto al lago, pero el arquero se detiene a escasos pasos de los árboles sin adentrarse plenamente en el claro, solo se mantiene alejado del camino y los árboles lo suficiente para tener un mayor campo de visión del entorno cuando escucha a Stroud llamarle, acercándose con calma. Bertram escucha la pregunta de su superior y se rasca tras la cabeza antes de decir
-La verdad nunca vi ese color precisamente en ninguna de mis persas o ningún animal que haya encontrado muerto. Algunas veces si muestran manchas o marcas es bien por alguna enfermedad o veneno. Pero por cómo se esparcen los cuerpos o bien es causado por el entorno, siendo el lago o alguna planta cercana, o alguien emplea un veneno propio y usó las criaturas para probarlo, aprovechando el bosque para ocultar sus actos haciendo que de encontrarse los cuerpos lo achaquen al entorno, sir.-
El joven pelirrojo observa lo que hace Stroud con el agua y las hojas de tabaco, siendo que no es un experto en la materia pero sí que su abuelo le enseñó algunos trucos para lidiar con los insectos, pues suelen ser las criaturas que más se acercan a los cazadores cuando están esperando a su presa, siendo esa una de las opciones. Bertram toma la especie de ungüento creado por el comandante y se lo esparce por el cuello, muñecas y demás partes de su cuerpo para evitar que se acerquen más insectos mientras dice
-No es mal método, pero es temporal, mi abuelo creaba unas bolsas con plantas aromáticas que desprendían una pequeña sustancia que mantenía a la mayoría de los insectos alejados, y basta con llevar una pequeña bolsa colgada del cuello o en el bolsillo para que haga efecto. Por cierto, sería ideal poder mantener alguna forma de vigilancia en el lago, así podemos comprobar si los animales no se acercan a beber o si realmente el problema está en el agua, sir.-
El uniforme del pelirrojo está empapado de la humedad y el sudor, mientras que el arquero evita beber más de lo necesario al no poder confiar en que el agua de la zona esté potable, y siguiendo las instrucciones de Stroud toma el lateral izquierdo del sendero junto a Kibai para poder avanzar sin exponerse demasiado en el camino, evitando las amenazas o pudiendo emboscarlas según les convenga, igualmente sus ojos se mantienen avizores tanto al camino como al resto del entorno, prestando especial atención a la zona más cerrada del bosque pues es de donde es más probable les sorprendan.
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