08-02-2026, 11:33 PM
(Última modificación: 11-02-2026, 08:03 PM por Choi Hae-won.)
Día 65 de primavera | año 17
Hace tiempo, pensó que las joyas eran un bien material completamente innecesario en la vida de las personas. Cuando trabajaba junto con su estimado maestro, que en paz descanse, ella no tenía muchas expectativas de futuro. Se unió a la marina gracias a una gran cantidad de factores que la condicionaron a hacer eso: ellos le dieron las herramientas para vengarse limpiamente de sus padres, le permitieron andar por caminos de rectitud y la ayudaron a rehacer su vida.
Tenía que retribuirles de alguna manera. Ese pensamiento gobernó durante años su mente y guió cada uno de sus andares, hasta que se dió cuenta de que ese sentimiento de retribución no era tan necesario para sus propios principios. Ella ama su trabajo; le gusta estar al servicio del bien común y los rostros agradecidos de los ciudadanos realmente le otorgan felicidad. Sí. Sabe que es una organización corrupta y llena de falsedades más grandes que las islas del nuevo mundo, pero la realidad para sus pensamientos radica en que todos tienen, de alguna u otra manera, su paga.
Es como el trigo y la cizaña que crecen en el mismo campo. Al final del día, si no dan frutos, serán cortados. Entre buenas o malas experiencias, Choi Hae-won se queda con las buenas: elegir el lado que ella cree que es correcto y relevante. No quiere otra cosa para su vida porque no lo necesita.
¿Por qué te cuento todo esto, mi estimado lector?
Todo tiene que ver con uno de los motivos troncales que la llevó a elegir ese camino por encima de los demás: la justicia. Siendo Hae-won alguien que ve en los piratas una amenaza real, todo aquello que pueda joderles la hace feliz y le parece justo. Es raro, si se lo ve desde un punto de vista general. Años atrás, el odio hacia ellos se volvió indeleble cuando se topó con Pulmones Negros, un barco dañado, y una joya a punto de perder su brillo.
No esperó volver a ver a uno de los elementos clave de esa ecuación; el más importante de todos, sin duda alguna. No podría olvidarlo aunque quisiera. Por eso mismo, cuando le fue entregado ese expediente en el Reino Samba y su nombre fue revelado, ella entendió que la joya había dejado de ser objeto para tener un alma. Es el alma que habita detrás del estuche lo que a ella le importa, y por ello decidió apelar a su presencia para hablar con él directamente.
Recuerda que fue en una noche como esa cuando le vio. Recuerda que hubo una gran cantidad de gritos e incluso insultos en el aire ese día. Recuerda cada maldita palabra proferida por ese sucio pirata cuando daba órdenes para encontrar a su favorito. Recuerda el desasosiego, la desesperación y el miedo en el rostro de ese muchacho.
Y le hace feliz saber que no ha regresado a su captor; ella lo robó con éxito de las manos de aquel ser despreciable.
Él decidió por su cuenta ser una persona.
Por esa misma razón, ella permanece con la mirada fija en la luna. No sonríe, pero la tranquilidad de su mirada refleja la alegría de saber que su buena acción plantó en él la semilla de la verdad. Tristemente, no puede saber si él aceptará reunirse con ella tal y como se lo pidió a través de esa nota, pero aún si no viniera, ella hubiese caminado hacia ese sitio apartado.
Puede ver el fulgor de las estrellas. Ama ese tipo de noches y todo lo que se guarda tras ellas.
