08-02-2026, 11:53 PM
—¿Esta citación es suya?
—Efectivamente, St. George. Yo se la envié… Hmmm… sí, me olvidé de firmarla —El tono de voz parece no variar, haciendo un juego perfecto con su semblante tranquilo—. Agradezco que haya decidido venir, de todas maneras.
Tranquilamente pudo haberse negado. Pudo irse a descansar, y ella se quedaría allí sin ningún problema. La mirada se vuelve sería, pero no se aparta de la luna. Mucho tiempo atrás, ella habría sido bastante más radical e impulsiva de lo que ahora es; hay una claridad innata en un vacío inquietante. Algo extremadamente extraño en sí mismo. Cierra los ojos por unos segundos.
—Quería hablar con usted un rato. Es el compañero de trabajo que me falta conocer dentro de nuestra división —Suspira y lo mira de reojo cuando abre los ojos—. No quiero oídos indiscretos. Sólo necesito aclarar un par de asuntos.
La joven, lejos de ser alguien demasiado recatada en entornos que le generan cierta calidez de confianza, se sienta en la arena y observa en dirección las estrellas. Hace muchos años, Hae-won perdió todo lo que tenía y valoraba. Sus emociones se resignificaron y sus concepciones se torcieron un poco. De no ser por su maestro, ella jamás habría logrado mirar hacia adelante y reconstruirse.
—¿Qué lo motivó a convertirte en Marine? —Su mirada se vuelve a la luna—... ¿Justicia? ¿Venganza? ¿Deber? —Flexiona las piernas un poco, arrastrando el calzado en la arena—. ¿Cuál ha sido la motivación?
«Cuéntame un poco de tu vida, compañero, ¿cómo has estado?»
—Lamento si la pregunta le resulta extraña, y desde ya le digo que no tiene que contestar si no quiere —Suspira—. Puede mentirme, decirme la verdad o incluso obviarme y marcharse. Solo quería verlo de cerca y asegurar algo para mí misma…
Definitivamente, es él. Esta memoria nunca le ha fallado. Es la única maldición que reconoce como ventaja, aunque hay cosas que realmente desearía enterrar en las arenas del destino.
—Efectivamente, St. George. Yo se la envié… Hmmm… sí, me olvidé de firmarla —El tono de voz parece no variar, haciendo un juego perfecto con su semblante tranquilo—. Agradezco que haya decidido venir, de todas maneras.
Tranquilamente pudo haberse negado. Pudo irse a descansar, y ella se quedaría allí sin ningún problema. La mirada se vuelve sería, pero no se aparta de la luna. Mucho tiempo atrás, ella habría sido bastante más radical e impulsiva de lo que ahora es; hay una claridad innata en un vacío inquietante. Algo extremadamente extraño en sí mismo. Cierra los ojos por unos segundos.
—Quería hablar con usted un rato. Es el compañero de trabajo que me falta conocer dentro de nuestra división —Suspira y lo mira de reojo cuando abre los ojos—. No quiero oídos indiscretos. Sólo necesito aclarar un par de asuntos.
La joven, lejos de ser alguien demasiado recatada en entornos que le generan cierta calidez de confianza, se sienta en la arena y observa en dirección las estrellas. Hace muchos años, Hae-won perdió todo lo que tenía y valoraba. Sus emociones se resignificaron y sus concepciones se torcieron un poco. De no ser por su maestro, ella jamás habría logrado mirar hacia adelante y reconstruirse.
—¿Qué lo motivó a convertirte en Marine? —Su mirada se vuelve a la luna—... ¿Justicia? ¿Venganza? ¿Deber? —Flexiona las piernas un poco, arrastrando el calzado en la arena—. ¿Cuál ha sido la motivación?
«Cuéntame un poco de tu vida, compañero, ¿cómo has estado?»
—Lamento si la pregunta le resulta extraña, y desde ya le digo que no tiene que contestar si no quiere —Suspira—. Puede mentirme, decirme la verdad o incluso obviarme y marcharse. Solo quería verlo de cerca y asegurar algo para mí misma…
Definitivamente, es él. Esta memoria nunca le ha fallado. Es la única maldición que reconoce como ventaja, aunque hay cosas que realmente desearía enterrar en las arenas del destino.
