10-02-2026, 08:08 PM
(Última modificación: 10-02-2026, 08:10 PM por Choi Hae-won.)
—¿Tú eres mi ángel?
—¿Hmmmm?
¿Ángel? ¿En serio?
Abre los ojos de la impresión. Está sonrojada hasta las orejas, ¡¿c-cómo que ángel?! Eso es nuevo. Demasiado nuevo para el gnomo que realmente es. Mantiene la mirada en él, sin apartar el asombro que provocaron sus palabras. Es extraño, a la vez, describir sus reacciones cuando hay tanto por decir. La risa, la tensión que se rompe como quien corta una cadena con la presión de un empuje, la realización.
Todo parece encajar en su mente.
—Lamento mucho si es que imaginabas otro tipo de persona tras la capa y la máscara —Sonríe con algo de torpeza mientras, desde su lugar, lo mira directo a la cara—. Debe ser raro darte cuenta de que ese ángel no es más que una criatura albina de metro sesenta… aunque en ese momento era aún más bajita.
Sí. Esa sola conversación le permite recordar muchas cosas, como los motivos reales por los cuales Wonwick había aceptado reparar el navío de Jorek: tenía que buscar a su hermana en cualquier sitio; tal vez ese barco la tenía. Por supuesto, no fue así, pero eso no permitió que su fé menguara. Obtuvo el valor suficiente para salvar una vida del aciago destino que había sufrido su hermana.
—No agradezcas; tampoco me debes nada. A ojos de algunas personas, hice algo muy malo —Sonríe con orgullo ante ese planteamiento—. Me convertí en una ladrona de joyas. Por supuesto, no me arrepiento en lo más mínimo de lo que hice. Me basta con mirarte para saber —Para entender y reafirmar dentro de su corazón—... Que tomé la mejor de las decisiones en ese momento.
Porque puede verlo feliz y libre, y eso es más de lo que ella misma jamás podría pedir. No es una heroína. Tampoco es un ángel. Es una chica que empujó un poquito para que él tome impulso para salir por sí mismo.
—Recuerdo cada palabra que te dije ese día, ¿sabes lo feliz que me ha hecho saber de lo mucho que lograste? —Hay emoción real en sus ojos brillantes y su enorme sonrisa—. Verte bien hace que pueda estar más tranquila. Por supuesto, no te puedo negar que me sigue preocupando tu salud… ¿La menta te ha servido al final?
