11-02-2026, 04:10 AM
(Última modificación: 11-02-2026, 04:14 AM por Ryota Miyamoto.)
El violento atraco que se desarrollaba en Il Bellissimo Ristorante di Lorenzzo, fue detenido por la egocéntrica voz de uno de los comensales. Sus palabras, llamaron la atención de los tres Gyojins, Chichi, Sanchi y Niichi de inmediato.
Los rostros de los tres pasaron de muecas desinteresadas a molestas cuando escucharon las palabras “¿Qué se podría esperar de gente… así?”
De inmediato y sin previo aviso, Sanchi accionó el arma en su brazo izquierdo interrumpiendo las racistas palabras del rubio con un disparo directo a su cabeza.
“BANG” Fue el sonido que desató la pólvora al hacer contacto con el mecanismo del arma para enviar la bala justo a la sien del mal hablado hombre.
“¡MUERETE MALDITO MONO DE MIERDA!”
Gritó Sanchi en completa cólera debido a los insultos escuchados. Sin embargo, mientras él lo hacía, sus otros dos hermanos se impresionaron por el agujero formado en el rostro del peli rubio. Lejos de brotar sangre, en este lugar, solo se encontraba un agujero marrón como si la bala solo se hubiera hundido en alguna especie de material espeso.
“¡Sanchi! ¡Niichi! ¡ese mono comió los poderes del diablo!” Gritó Chichi el pulpo, soltando la bolsa donde se proponía guardar el dinero de los comensales y al instante, desenfundó sus dos espadas, una en cada mano al mismo tiempo en que saltaba a gran velocidad a la ubicación de Tezca. Solo para terminar su descenso dibujando una hermosa vertical con su katana izquierda de arriba hacia abajo propinando un corte en el rostro del rubio que descendía hasta el pecho y continuaba dividiendo la mesa en dos con el tajo, cayendo sobre el espacio que dejó el mueble.
Mientras esto ocurría, Niichi avanzó seis metros hacia el frente, tomando su tridente con ambas manos preparándose para asistir a su hermano y Sanchi chasqueó la lengua con molestia, cambiando sus balas con soltura para ahora tener en su munición balas que dañaban a esos malditos monstruos. Los tres sabían a la perfección cuál era su papel, se compenetraban perfectamente y ante el aviso del pulpo supieron que no debían irse con rodeos.
El combate había comenzado y era vida o muerte.
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