El tesoro de Little Garden [Aventura T4] [Presente Absoluto]
#20
La División  60 de la marina, la misma que se enfrentó por separado a varios enemigos al llegar al Grand Line, quienes tuvieron que abortar un  ataque a un grupo piratas por la intervención del señor de la moneda, ahora se hallan en Little Garden, un nombre irónico para una isla anclada en una época donde todo tenía un tamaño exageradamente superior a la actualidad, incluso las plantas. Todo en el ambiente provoca que los instintos de cazador del pelirrojo se mantengan en continua alerta; el silencio no siempre es buena señal, en la selva suele ser el preludio del ataque de los depredadores, siendo que los más silenciosos suelen ser los más letales. Fuera el  evidente peligro de la fauna, la flora es una amenaza quieta y silenciosa; no ataca voluntariamente, salvo escasos casos como las plantas carnívoras que son, a conocimiento del joven Gaufrid, muy raras. Su mayor peligro es silencioso, discreto y al mismo tiempo letal, siendo mayormente venenos, toxinas y agentes que afectan a la química interna de sus víctimas; siendo asesinas silenciosas. Las manchas en los cuerpos son lo que más preocupan al arquero, eso no es algo que haya visto, y eso que cazando vio diversos venenos y enfermedades afectar a criaturas, pero nada así. Además, solo vieron el resultado, no conocen nada de lo que realmente sufrieron esas criaturas tras verse afectadas por lo que fuera que les hubiera matado y causado esas marcas, y eso es peligroso pues no tienen base para reconocer los síntomas y prevenir ese devenir si alguien se ve afectado.

Siendo una división científica la división 86 seguramente tendría eso en mente y habrían evitado tocar las plantas de forma descuidada; además como científicos la observación es la base de su trabajo, por lo que no era posible que ignoraran los cuerpos con manchas o no vincularan eso a un posible veneno en el ambiente. Bertram y sus compañeros avanzan en formación, con una coordinación silenciosa, cada uno cubriendo una zona y todos atentos y conscientes de los peligros de la zona. Uno de los mayores peligros de la zona es muchas veces ignorado por la gente, pero a su vez suelen causar más muertes que las amenazas más destacadas, pues los insectos pueden ser letales, y muchas veces son ignorados por aquellos que no conocen los peligros ocultos que conllevan dichas criaturas; no solo pueden ser tremendamente venenosos, sino que además pueden provocar diversas enfermedades por las bacterias que introducen al cuerpo o ser transmisores de enfermedades de un huésped a otro, por lo que es primordial evitar acabar con sus depredadores naturales para que su número no crezca demasiado. Por el camino que llevan los marines van viendo más señales de presencia humana, huellas dispares y sobre puestas, algunas más profundas que otras, cómo si los dueños de las mismas estuvieran huyendo de manera apresurada de algo. Junto a eso más pruebas de la presencia de humanos se hace presente, objetos claramente de origen humano, hojas arrancadas con anotaciones difusas por el barro y la humedad, mapas y anotaciones propias de un informe redactado con precisión.

Bertram por simple previsión, y por sospechar que todo lo que puedan encontrar puede ser útil saca un pañuelo de su bolsillo para improvisar una especie de guantes antes de recoger los papeles para evitar, primero dañarlos más de lo que están debido a la grasa de las manos; segundo por si los papeles se vieron bañados por los posibles peligros naturales, la precaución unca está demás. Finalmente, los cuatro marines llegan a lo que era el campamento de la división 86, y nada más verlo los ojos del arquero forman una expresión seria, sus ojos recorriendo el lugar, fijándose en todos los detalles y estudiando lo que puede haber ocurrido en el lugar. Las señales de pelea se encuentran por todo el lugar, pero eso no es lo que más llama la atención del contramaestre, sino el hecho de que parece una mezcla entre un ataque animal y un asalto organizado en busca de descubrir lo que sea que investigaba la división 86 en esta isla. Stroud como siempre da la voz de aviso a cualquier posible atacante, sin embargo no parece que estén por la zona, sino que ya se marcharon por conseguir lo que querían o por lo contrario y no querer malgastar el tiempo. Pese a todo el destrozo, las marcas y demás hay algo que no cuadra, por mucho que hayan pasado cinco meses los cuerpos deberían estar ahí, o al menos los huesos si los carroñeros se comieron la carne, pero no hay ni rastro de los restos.

El comandante parece haber llegado a la misma conclusión que Bertram, algo o alguien se llevó los cuerpos de los científicos, y teniendo en cuenta las hojas arrancadas, las pisadas sobrepuestas en el camino que demostraban la falta de rumbo claro hace que poco a poco el arquero una los cabos, probablemente trataron de huir y ocultar lo que sea que descubrieron, probablemente tenga algo que ver con las hojas repartidas por el camino, por lo que si encuentran los cuadernos y completan la figura podrán entenderlo mejor. Ante la orden de Stroud Bertram se rasca tras la cabeza con la mano sin cubrir por el pañuelo y revisa por el lugar buscando cualquier cuaderno con marcas de hojas arrancadas que coincidan con las hojas y mientras dice

-Yo creo que esto fue un ataque organizado, seguramente alguien ha logrado domar una bestia enorme capaz de provocar esos daños, o bien alguien puede transformarse en dicha bestia, lo cual hace que sea un enemigo formidable, sir. Igualmente creo que si hallamos los cuadernos podremos saber qué investigaban, y algo me dice que si no todos al menos uno de nuestros compañeros fue llevado con vida a la base del que atacó para poder interrogarlo con más calma, sir. Puede parecer simplemente el ataque de una bestia, pero la falta de cuerpo, las huellas en el camino, las hojas esparcidas y el hecho de que parecen ser ataques bien dirigidos más que una destrucción caótica indica que es altamente probable que alguien con capacidad de razonamiento y planificación esté detrás de todo, sir.-

Bertram toma los cuadernos que ve uno a uno y los va comparando con cada hoja que ha guardado, buscando ver cuales coinciden y si tienen algo más de información para saber qué puede ser tan importante como para un destrozo de este calibre. Pese a que sigue con su arco en la espalda no hace falta la advertencia del comandante, en cuanto escuche cualquier posible amenaza no dudará en saltar hacia el centro del campamento y sacar el arco listo para servir de cobertura a sus compañeros para que puedan pelear tranquilos sin preocuparse por un ataque por la espalda, pues en ese caso el propio arquero se encargará de la amenaza.

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RE: El tesoro de Little Garden [Aventura T4] [Presente Absoluto] - por Bertram Gaufrid - 12-02-2026, 11:20 PM

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