13-02-2026, 03:01 AM
07 de primavera – Año 17
En uno de los hermosos miradores de la ciudad de Sorbet Norte, un joven de cabellos castaños se encontraba sentado sobre el barandal, observando con aprecio la línea donde el cielo se unía con el mar. Allí, sentado y en silencio, apreciaba el escenario que se extendía en frente suyo. Las casas blancas con hermosas geometrías circulares, la gente transitando con sus acaudaladas vestimentas que evidenciaban su posición social, mientras que él, en contraste, vestía sus ropas habituales, cómodas y con estilo.

“Bro ¿Has pasado toda tu vida aquí?”
Expreso, rompiendo el silencio que los había envuelto a él y su compañero. Un joven de mirada carmesí que se encontraba junto a él.
Ese día, Ryota lo llamó para conversar.
Tras los acontecimientos de la arena el 88 de invierno del año 16, los dos no habían tenido tiempo de dialogar y fue el castaño quien llamó al den den musho que el peli negro le dio para invitarlo a caminar.
Apenas unos cuantos pasos, tras su saludo, los llevaron hasta ese lugar, en donde Ryota no tardó en sentarse sobre aquella baranda y comenzar a hacer bombas de chicle en completa armonía.
“¿No has pensado en abandonar este lugar?” Pregunto girando su rostro en dirección al peli negro. “Pero no hablo de tomar un barco comercial y visitar la isla de junto.” Sonrió ligeramente, para luego regresar sus ojos color miel en dirección al horizonte. “Si no, de viajar a un mar cuyas aguas son tan libres que podrías perder la noción de tu vida en ellas…” Atesoro aquello como quien revela su secreto más grande. “Un sitio tan alocado e increíble que su mera mención es un sinónimo de locura y terror.” Espero que el joven a su lado tuviera la perspicacia para saber de qué clase de sitio estaba hablando.

“Te hablo del Grand lane, el mar en donde los sueños se hacen realidad.”
Volvió a mirarlo, compartiendo lo que Barald ya podría imaginar.
Cada cierto tiempo llegaba un nuevo loquito a decir lo mismo, el grand lane esto, el grand lane aquello, un montón de sueños de grandeza, promesas irrisorias y un montón de aspiraciones que jamás llegaban a nada. Solo eran anhelos, sueños de gente tonta que no había terminado de madurar y se aferraban a la idea de que lo imposible era una realidad.
“Yo quiero ir allí, porque es la única forma de avanzar. Quiero ver islas inimaginables, conocer gente de todo tipo, beber el mejor licor, disfrutar la mejor comida, conocer todo tipo de mujeres bellas, ver los animales más llamativos… quiero vivir una gran vida llena de diversión.”Los orbes miel del castaño centelleaban a cada palabra mientras mantenía la mirada a Barald, no había mentira, realmente sus únicas intenciones para adentrarse en las aguas más traicioneras del mundo, eran tan simples y banales que cualquiera podría llamar estúpidas.“Soy un pirata, me hice a la mar con el propósito de jamás volver a trabajar en mi vida y tener una gran e interesante existencia… por eso te pregunto, ¿no te gustaría abandonar Sorbet e irte a la mar con mi tripulación?” Lo invito, haciendo ver que detrás de él había más personas fuertes e indomables con las cualidades necesarias para hacer sus sueños realidad.
Ryota reconocía el potencial en Barald y aun más importante, sabía que era alguien en quien podrían confiar. Una mirada crítica o espada fuerte ante los problemas que llegarán al futuro, por eso, decidió invitarlo a su tripulación.
En uno de los hermosos miradores de la ciudad de Sorbet Norte, un joven de cabellos castaños se encontraba sentado sobre el barandal, observando con aprecio la línea donde el cielo se unía con el mar. Allí, sentado y en silencio, apreciaba el escenario que se extendía en frente suyo. Las casas blancas con hermosas geometrías circulares, la gente transitando con sus acaudaladas vestimentas que evidenciaban su posición social, mientras que él, en contraste, vestía sus ropas habituales, cómodas y con estilo.

“Bro ¿Has pasado toda tu vida aquí?”
Expreso, rompiendo el silencio que los había envuelto a él y su compañero. Un joven de mirada carmesí que se encontraba junto a él.
Ese día, Ryota lo llamó para conversar.
Tras los acontecimientos de la arena el 88 de invierno del año 16, los dos no habían tenido tiempo de dialogar y fue el castaño quien llamó al den den musho que el peli negro le dio para invitarlo a caminar.
Apenas unos cuantos pasos, tras su saludo, los llevaron hasta ese lugar, en donde Ryota no tardó en sentarse sobre aquella baranda y comenzar a hacer bombas de chicle en completa armonía.
“¿No has pensado en abandonar este lugar?” Pregunto girando su rostro en dirección al peli negro. “Pero no hablo de tomar un barco comercial y visitar la isla de junto.” Sonrió ligeramente, para luego regresar sus ojos color miel en dirección al horizonte. “Si no, de viajar a un mar cuyas aguas son tan libres que podrías perder la noción de tu vida en ellas…” Atesoro aquello como quien revela su secreto más grande. “Un sitio tan alocado e increíble que su mera mención es un sinónimo de locura y terror.” Espero que el joven a su lado tuviera la perspicacia para saber de qué clase de sitio estaba hablando.

“Te hablo del Grand lane, el mar en donde los sueños se hacen realidad.”
Volvió a mirarlo, compartiendo lo que Barald ya podría imaginar.
Cada cierto tiempo llegaba un nuevo loquito a decir lo mismo, el grand lane esto, el grand lane aquello, un montón de sueños de grandeza, promesas irrisorias y un montón de aspiraciones que jamás llegaban a nada. Solo eran anhelos, sueños de gente tonta que no había terminado de madurar y se aferraban a la idea de que lo imposible era una realidad.
“Yo quiero ir allí, porque es la única forma de avanzar. Quiero ver islas inimaginables, conocer gente de todo tipo, beber el mejor licor, disfrutar la mejor comida, conocer todo tipo de mujeres bellas, ver los animales más llamativos… quiero vivir una gran vida llena de diversión.”Los orbes miel del castaño centelleaban a cada palabra mientras mantenía la mirada a Barald, no había mentira, realmente sus únicas intenciones para adentrarse en las aguas más traicioneras del mundo, eran tan simples y banales que cualquiera podría llamar estúpidas.“Soy un pirata, me hice a la mar con el propósito de jamás volver a trabajar en mi vida y tener una gran e interesante existencia… por eso te pregunto, ¿no te gustaría abandonar Sorbet e irte a la mar con mi tripulación?” Lo invito, haciendo ver que detrás de él había más personas fuertes e indomables con las cualidades necesarias para hacer sus sueños realidad.
Ryota reconocía el potencial en Barald y aun más importante, sabía que era alguien en quien podrían confiar. Una mirada crítica o espada fuerte ante los problemas que llegarán al futuro, por eso, decidió invitarlo a su tripulación.

