Late-night talk [Pasado] [Priv. Uker]
#1
Día 34 de invierno, año 16
9:30 p.m.

El aire frío del mar se mezcló con la temperatura alta de la costa de Little Garden y, con ello, el viento arrastró una humedad que trajo consigo una sensación pegajosa en la piel y, de paso, a varios insectos enormes que se peleaban por darse un festín con su sangre.

Esa mezcla de sensaciones incómodas hicieron que el médico chasqueara la lengua mientras peleaba para hacer funcionar un encendedor que no quería cooperar con él, todo con el fin de encender una pila de cáscaras de limones y naranjas, que estaban sobre un cuenco de madera cerca de la ventana de la cocina del Royal Flush, para que estas sirvieran como un “repelente” natural contra los bichos que se empeñaban en molestarlos desde que llegaron a la isla.

—Lo siento, por esto insistí en hablar aquí adentro. Afuera es un infierno de bichos, debo encontrar una forma de mantenerlos alejados si es que quiero dormir en paz —. La voz del médico salió cansada, más aburrida y grave de lo normal y no era para menos, después del largo viaje en alta mar desde Whisky Peak hasta Little Garden, merecía una buena noche de descanso.

—Y también quiero disculparme contigo por no reconocerte cuando llegaste —. Alzó su mirada, distrayéndose por un momento del encendedor y de las cáscaras de cítricos para prestar atención al otro hombre que estaba en la cocina con él. —Aunque, agradezco que no te hayas ofendido, cocinero, supongo que, si es como dices y viajamos juntos por un tiempo, a estas alturas estarás acostumbrado a mi poca memoria…No es algo de lo que me sienta orgulloso de todos modos. Como sea, ¿Podrías repetirme tu nombre una vez más? —Preguntó mientras su vista volvía a bajar a su intento de crear fuego.

—Supongo que creerás que soy un grosero, trajiste en tu barco a la Cocinera Bonita y al Hombre de Traje y aún así no soy capaz de recordar tu nombre ni tu rostro —. Dejó entrever una sonrisa amarga que, de un momento a otro, se transformó en una de satisfacción al ver que el encendedor se había decidido a cooperar con el poco combustible que le quedaba y las chispas de fuego salieron a la vista, las suficientes para que las cáscaras de limones y naranjas empezaran a quemarse y a dejar escapar el humor que, por fin, ahuyentaría a los molestos mosquitos.

—¡Ja! ¡Era hora! —Sacudió su cabeza y dejó a un lado el encendedor, ahora sí volteándose para dar toda su atención al del mechón blanco. —Perdón, perdón, si no lograba encender la “fogata” iba a enloquecer, pero… ¿En qué estábamos? Ah sí…el barco, los tripulantes —. Suspiró antes de moverse hacia la nevera y abrirla. Hablar le había abierto el apetito. —Gracias por traerlos hasta aquí, espero que no hayan causado muchos problemas…La Cocinera Bonita ya está en su habitación y el Hombre del Traje…bueno, no he sabido más de él desde que llamó en la tarde diciendo que algo ocurría —. Terminó de decir mientras sacaba un tazón de vidrio de la refrigeradora antes de cerrarla de nuevo y girarse para mirar con seriedad al otro pirata.

—Cocinero, te ves cansado, incluso diría que algo pálido…Espero que no hayas contraído escorbuto o algo parecido, aunque lo dudo mucho, siendo chef, deberías saber lo que causa esa enfermedad —. De todos modos, el médico sabía que el “cocinero” no tenía esa palidez ceniza típica de esa enfermedad, si no una de agotamiento o de haber tenido un mal día y, tal vez, por las palabras que escuchó del hombre de traje (Jin) al haberlo llamado en la tarde, eso explicaría el estado de ánimo del otro muchacho. —Jmmm…Comerás algo, puede que no sea tan exquisito como lo que seguro preparas, pero es mejor que nada ¿No lo crees?

El pelirrosa volvió a girarse sobre sus talones mientras sacaba un par de platos de la alacena en los que sirvió una buena porción de ensalada en cada uno, solo eso, sin nada de carne.

—Bueno, espero que no le hagas asco a comer solo hojas, lo preparó Merlot, es una ensalada griega —al decir esa palabra inclinó su cabeza hacia un lado. —¿No te parece curiosa esa palabra? “Griega” ¿De dónde crees que vendrá? —. Se encogió de hombros y le pasó al cocinero el plato en que había servido su porción de comida, eso junto a un tenedor. —Como sea…ella no le agregó nada que se derivara de ningún animal, pero yo me encargué de agregarle queso feta, solo a la porción que comería yo y bueno, ahora tu…Tuve que hacerlo, no podía comer solo vegetales y ya está, aunque un pedazo de pollo, carne o algún tipo de marisco también habría venido bien. Lástima que sea tarde para cocinar algo así.

Dejó su propio plato a un lado antes de recordar que no había sacado nada para beber. Volvió a rebuscar en la nevera y encontró un jugo frío que ya estaba abierto, al menos no tenía alcohol…aunque, dependiendo del giro que tomara la conversación, se pensaría si buscar una botella después.

—¿Jugo? —Acercó la botella al otro hombre, colocándola sobre el mueble de la cocina y haciendo que se deslizara hasta donde estaba el cocinero. —Está preparado con bayas rojas que compramos en Whisky Peak…nada del otro mundo, pero es mejor que tragarse la comida solo con saliva —. Se encogió de hombros antes de volver a su plato para meter una cucharada de ensalada a su boca y, por fin, decidirse a empezar esa conversación que temía llevar a cabo.

—Oye, cocinero, soy distraído y olvidadizo, pero creo que estoy acostumbrado a lidiar con las emociones de las personas. En las consultas siempre llegan pacientes intentando fingir que se sienten mejor de lo que en verdad están…a veces son más fáciles de descubrir de lo que creen —. Sus ojos dorados se fijaron con seriedad en Uker Rackham, una expresión peculiar para alguien que aparentaba siempre estar en las nubes. —Sé por la llamada del Hombre de Traje que algo pasó y no creo que tu estes aquí solo por ser el caballero que ha acompañado a la Cocinera Bonita —Odeth —de regreso a su barco...así que no tienes que contenerte si tienes algo que decir.

Algo le decía que lo que escucharía no sería algo de su agrado, pero, aún así, debía saberlo, porque si algo malo estaba ocurriendo en esa isla, podía afectarlo también a él y no hay nada que le desagradara más que verse envuelto en algún tipo de problema que podría haber prevenido solo con tener un poco de información.

—¿Se puede saber que fue lo que sucedió, cocinero? Con lujo de detalles…destácate, tengo una libreta en donde anotar, así que me encargaré de conservar conmigo los detalles importantes de esta historia.

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Late-night talk [Pasado] [Priv. Uker] - por Hyákinthos - 13-02-2026, 08:36 AM

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