13-02-2026, 07:47 PM
La joven de ojos rojos miro alrededor del lugar una vez más, el desastre que habían dejado aquellos hombres armados era evidente y lamentable, era la clase de cosas por las que Hiiragi no estaba convencida de unirse a causas como la de la armada revolucionaria, conflictos innecesarios pueden llevar a decenas de personas a sufrir como parte de los daños colaterales causados por dichos enfrentamientos entre dos bandos que a partes iguales proclamaban tener la justicia de su lado.
El regreso a la realidad por la voz de Heras la hizo asentir antes de ir ella también a empujar el carro -Si, repartir esto con los más necesitados es la mejor decisión que podemos tomar en este momento junto a la de marcharnos de aquí porque pronto llegarán los problemas atraídos por el escándalo.- dijo dándole la razón al enorme hombre de piel oscura que la había protegido con su cuerpo y alas tanto de daño directo como el impacto mental de ver directamente aquella masacre que ahora mismo podía oler.
Los esfuerzos por empujar el carro por parte de la mujer con orejas de conejo tenían resultados mínimos pero al menos evitaba ser una carga innecesaria para Heras en lo que el carro comenzaba a moverse, una vez que las ruedas comenzaron a andar el movimiento hacia que se sintiera menos incomodo, por momentos la joven dejó de empujar cuando veía que se dirigían a pasar por sobre algún arma u objeto que los pudiera frenar y se adelantaba para quitar el obstáculo del camino antes de que Heras llegase al inconveniente.
Las palpitaciones del corazón de Hiiragi por el esfuerzo y correr desde donde empujaba el carro para luego adelantarlo e ira remover obstáculos la hacían no solo entrar en calor sino que prácticamente hervía, era suficiente para que ella perdiera la noción del tiempo, por suerte más pronto que tarde encontraron un lugar abierto donde poner el carro para que la gente pudiera acercarse sin tantas dificultades, guardó una ración para ella y otra para Heras antes de pararse en el carro.
-Gente, traemos las raciones, vengan rápido y corran la voz- gritó en voz alta para llamar la atención de la gente cercana mientras ella se acomodaba y empezaba a preparar todo para repartir las provisiones de la mejor forma posible pues sabía que sin gente armada no podrían ponerlos en una línea ordenada como había sido antes, pero incluso un poco de caos era aceptable y esperable en una situación como aquella.
El regreso a la realidad por la voz de Heras la hizo asentir antes de ir ella también a empujar el carro -Si, repartir esto con los más necesitados es la mejor decisión que podemos tomar en este momento junto a la de marcharnos de aquí porque pronto llegarán los problemas atraídos por el escándalo.- dijo dándole la razón al enorme hombre de piel oscura que la había protegido con su cuerpo y alas tanto de daño directo como el impacto mental de ver directamente aquella masacre que ahora mismo podía oler.
Los esfuerzos por empujar el carro por parte de la mujer con orejas de conejo tenían resultados mínimos pero al menos evitaba ser una carga innecesaria para Heras en lo que el carro comenzaba a moverse, una vez que las ruedas comenzaron a andar el movimiento hacia que se sintiera menos incomodo, por momentos la joven dejó de empujar cuando veía que se dirigían a pasar por sobre algún arma u objeto que los pudiera frenar y se adelantaba para quitar el obstáculo del camino antes de que Heras llegase al inconveniente.
Las palpitaciones del corazón de Hiiragi por el esfuerzo y correr desde donde empujaba el carro para luego adelantarlo e ira remover obstáculos la hacían no solo entrar en calor sino que prácticamente hervía, era suficiente para que ella perdiera la noción del tiempo, por suerte más pronto que tarde encontraron un lugar abierto donde poner el carro para que la gente pudiera acercarse sin tantas dificultades, guardó una ración para ella y otra para Heras antes de pararse en el carro.
-Gente, traemos las raciones, vengan rápido y corran la voz- gritó en voz alta para llamar la atención de la gente cercana mientras ella se acomodaba y empezaba a preparar todo para repartir las provisiones de la mejor forma posible pues sabía que sin gente armada no podrían ponerlos en una línea ordenada como había sido antes, pero incluso un poco de caos era aceptable y esperable en una situación como aquella.
Código:
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