13-02-2026, 08:53 PM
Hiiragi se encontraba de muy buen humor, era la primera vez desde que había alcanzado la libertad que había tenido la oportunidad de disfrutar una conversación amena y tranquila en un establecimiento como una cliente común y corriente, el olor de los granos de café llegaba a sus fosas nasales y un poco de la fragancia del té también se hacía presente, era entre relajante y energizante. Escuchando el comentario de la joven sobre su metáfora y sonrió -Hay pecados que no pueden absolverse.-
Dijo accidentalmente pues no era algo que fuera dirigido para Miyori, tan pronto como se dio cuenta de lo que había dicho la joven levanto ambas orejas nerviosa y carraspeo la garganta antes de continuar -Digo, hablando de la metáfora, no soy tan buena persona para ser una iglesia y perdonar a todo el mundo, estoy bastante lejos de ser una santa, después de todo soy comercianete, el opuesto a muchos ideales eclesiásticos.- dijo intentando quitar hierro al asunto
La muchacha de ojos color rubí disfrutó de escuchar el resto de lo que tenía que decir Miyori en lugar de aportar nada, se sentía avergonzada de haber dejado escapar un poco de la oscuridad inherente a su propio pasado por accidente, quería ser una mujer feliz, enérgica y alegre así que se aseguraría de serlo. Mientras escuchaba a la muchacha de ojos azules como un par de zafiros o el cielo de primavera Hiiragi se fue relajando cada vez un poco más, cuando la muchacha finalmente explicó el nombre e historia del violín, Hiiragi no pudo evitar sonreír con dicha y envidia a partes iguales.
A simple comentario la familia de Miyori parecía ser un tesoro por sí misma -Ralamente se nota que te has divertido y el amor que sientes por tu familia, espero que en ningún momento lo olvides ni dejes de sonreír, no importa lo que el mundo te tiré, asegúrate de aferrarte a las cosas que te ayudan a sonreír y disfrutar, a las buenas memorias y seguramente podrás inspirar una fracción de esa dicha en otros también.-
-Darle un nombre y asegurarse de que fuera algo único, tu padre realmente se esforzó mucho seguramente... Valóralo y usado para traer alegría y libertad en los corazones de todos los que escuchen tu música, yo sé que puedes hacerlo, además...- pero las palabras de la joven de ojos rojos se vieron interrumpidos por la llegada de Hugs que ya había preparado las ordenes de ambas muchachas, un buen par de porciones de tartas de Zanahorias con las bebidas pertinentes -Muchas gracias señor Hughs- dijo felizmente, antes de seguir hablando con Miyori, contándole de sus sueños de viajar por todos los mares, tener una inmensa red comercial y poder disfrutar de ser una mujer libre durante mucho tiempo, un futuro que nunca llegaría para Hiiragi Kamikiri, pero eso es algo que ella misma no sabría.
Dijo accidentalmente pues no era algo que fuera dirigido para Miyori, tan pronto como se dio cuenta de lo que había dicho la joven levanto ambas orejas nerviosa y carraspeo la garganta antes de continuar -Digo, hablando de la metáfora, no soy tan buena persona para ser una iglesia y perdonar a todo el mundo, estoy bastante lejos de ser una santa, después de todo soy comercianete, el opuesto a muchos ideales eclesiásticos.- dijo intentando quitar hierro al asunto
La muchacha de ojos color rubí disfrutó de escuchar el resto de lo que tenía que decir Miyori en lugar de aportar nada, se sentía avergonzada de haber dejado escapar un poco de la oscuridad inherente a su propio pasado por accidente, quería ser una mujer feliz, enérgica y alegre así que se aseguraría de serlo. Mientras escuchaba a la muchacha de ojos azules como un par de zafiros o el cielo de primavera Hiiragi se fue relajando cada vez un poco más, cuando la muchacha finalmente explicó el nombre e historia del violín, Hiiragi no pudo evitar sonreír con dicha y envidia a partes iguales.
A simple comentario la familia de Miyori parecía ser un tesoro por sí misma -Ralamente se nota que te has divertido y el amor que sientes por tu familia, espero que en ningún momento lo olvides ni dejes de sonreír, no importa lo que el mundo te tiré, asegúrate de aferrarte a las cosas que te ayudan a sonreír y disfrutar, a las buenas memorias y seguramente podrás inspirar una fracción de esa dicha en otros también.-
-Darle un nombre y asegurarse de que fuera algo único, tu padre realmente se esforzó mucho seguramente... Valóralo y usado para traer alegría y libertad en los corazones de todos los que escuchen tu música, yo sé que puedes hacerlo, además...- pero las palabras de la joven de ojos rojos se vieron interrumpidos por la llegada de Hugs que ya había preparado las ordenes de ambas muchachas, un buen par de porciones de tartas de Zanahorias con las bebidas pertinentes -Muchas gracias señor Hughs- dijo felizmente, antes de seguir hablando con Miyori, contándole de sus sueños de viajar por todos los mares, tener una inmensa red comercial y poder disfrutar de ser una mujer libre durante mucho tiempo, un futuro que nunca llegaría para Hiiragi Kamikiri, pero eso es algo que ella misma no sabría.
Código:
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