16-02-2026, 05:56 AM
(Última modificación: 16-02-2026, 06:58 PM por Maria Merlot.)
Primavera (67).
Año 17.
Año 17.
Un suspiro escapo de sus labios, uno que había sido su compañero los tres últimos meses. Jamás pensó sentir esta emoción que rayaba la obsesión. Le bastó verla por una única vez para saber que la necesitaría toda su vida. No iba a dejar esa isla, no iba a continuar con su vida… hasta obtener, por los medios que fuera, porque en el amor y la guerra todo era válido, el Corazón de Viola. Tuvo muchas cruzadas, muchos objetivos, pero este se había apoderado de sus sueños, y cada noche las quimeras lo hacían desearlo mas y más.
Frente a la hermosa mansión, ubicada en una parte lujosa de Sorbet, el hombre vio entrar y salir a los sirvientes. Así como de vez en cuando alguien que se veía… menos común. Luego de meses de observación, podía deducir cada movimiento, podía reconocer a cada persona que conformaba esa familia, lo único que no podía deducir… era la forma de llegar al Corazón de Viola. El cabeza de la familia, un hombre de mediana edad tenia dos hijos: Mozart, el primogénito, y Viola, la consentida. Todos sabían que Jophe era un melómano, que patrocinaba algunos talentos musicales. Y tal era su entusiasmo, que hasta sus hijos llevaban nombres musicales, y según su investigación, las mascotas no escapaban de esa manía suya: Do, Re, Mi, Fa, Sol, La, Si.
Los últimos días, sus ojos azules habían visto mas movimiento de lo normal. Siguiendo a una de las criadas hasta el mercado, y con su particular carisma, y para qué mentir, también por su belleza innata, logro conseguir una información muy valiosa: Dentro de tres días tendría lugar una velada musical. Una ocasión perfecta para que Jhope mostrará su amor por la música, por el arte, por la belleza con que adornaba su casa, y por supuesto, estarían sus hijos presentes, siempre vistiendo las mejores galas… y accesorios.
Esa noche, Julián lo planifico todo. Entraría a la mansión en la velada musical, y conseguiría lo que tanto anhelaba su corazón… pero necesitaría ayuda, porque solo nunca podría. ¿Por qué no podría solo? Porque necesitaba que alguien distrajera a Jhope y a su séquito para poner, al fin, sus manos en aquello que le quitaba el sueño, y lo hacia suspirar por la añoranza de lo que no se poseía.
Frente a la hermosa mansión, ubicada en una parte lujosa de Sorbet, el hombre vio entrar y salir a los sirvientes. Así como de vez en cuando alguien que se veía… menos común. Luego de meses de observación, podía deducir cada movimiento, podía reconocer a cada persona que conformaba esa familia, lo único que no podía deducir… era la forma de llegar al Corazón de Viola. El cabeza de la familia, un hombre de mediana edad tenia dos hijos: Mozart, el primogénito, y Viola, la consentida. Todos sabían que Jophe era un melómano, que patrocinaba algunos talentos musicales. Y tal era su entusiasmo, que hasta sus hijos llevaban nombres musicales, y según su investigación, las mascotas no escapaban de esa manía suya: Do, Re, Mi, Fa, Sol, La, Si.
Los últimos días, sus ojos azules habían visto mas movimiento de lo normal. Siguiendo a una de las criadas hasta el mercado, y con su particular carisma, y para qué mentir, también por su belleza innata, logro conseguir una información muy valiosa: Dentro de tres días tendría lugar una velada musical. Una ocasión perfecta para que Jhope mostrará su amor por la música, por el arte, por la belleza con que adornaba su casa, y por supuesto, estarían sus hijos presentes, siempre vistiendo las mejores galas… y accesorios.
Esa noche, Julián lo planifico todo. Entraría a la mansión en la velada musical, y conseguiría lo que tanto anhelaba su corazón… pero necesitaría ayuda, porque solo nunca podría. ¿Por qué no podría solo? Porque necesitaba que alguien distrajera a Jhope y a su séquito para poner, al fin, sus manos en aquello que le quitaba el sueño, y lo hacia suspirar por la añoranza de lo que no se poseía.
¡Un musico!
Jhope prestaría atención completa y rotunda a un musico de talento sin igual, y aunque no sabía dónde buscar, siempre por las escuelas randoms de arte era un buen lugar... quien sabe que podía encontrar ahí… su plan era perfecto, solo necesitaba a un cómplice que le permitiera lograr su objetivo.
Primavera (70).
Año 17.
Sitio Random de Sorbet.
Año 17.
Sitio Random de Sorbet.
Julián, con su cabello verdeazulado, su mandíbula cuadrada, sus anteojos sin montura, su confianza intelectual y su sonrisa traviesa, era el epitome de la belleza masculina… salida directamente de un Conservatorio. Su ropa casual y los aros en sus orejas, le daban un toque rebelde. Hablo con algunas chicas, y chicos también, buscaba un compañero perfecto para la velada musical, lo que una vez pareció ser una gran idea, se iba difuminando cuando no consiguió a nadie que pudiese cautivar al melómano de Jhope. Hasta que lo escucho…
El sonido lo hizo cerrar los ojos y disfrutar de aquella perfecta sintonía. Llevo las manos a su propio corazón, y una sonrisa de genuina admiración se formo en sus labios. No sabía cuanto tiempo duro, pero cuando sus orbes se abrieron lentamente sabía que había encontrado al colega que ese día le ayudaría a conseguir el Corazón de Viola. Dejándose guiar por su oído musical llego a una parte lateral del sitio, ahí, no solo estaba él, sino varios transeúntes que se habían quedado prendados del talento del violinista, un violinista que resulto ser una preciosa mujer de cabellos anaranjados y tez de muñeca. Su belleza era ciertamente proporcional a su talento con el instrumento de cuerdas. El hombre se apoyó en un árbol no tan lejano, disfrutando del espectáculo: tanto visual como sonoro.
Cuando la música finalizo, y las personas se dispersaron, fue su momento de acercarse, ella era perfecta, sin ella su plan no funcionaría — Fue realmente hermoso, Señorita. Me llama Julian, y estoy a sus pies... — su voz profunda con un toque de miel se dejó escuchar, haciendo una reverencia por la admiración hacia la dama pelinaranja — Alguien con una conexión tan fuerte con la música, entendería la agonía que vivo cada día por no tener el Corazón de Viola… — comento sin rodeo, llevando su diestra al propio corazón — … necesito una compañera, que distraiga al viejo guardián Jhope, melómano por naturaleza, mientras tengo acceso a lo que mi corazón anhela y llora cada noche desde hace tres meses. ¿Crees en el amor a primera vista, Señorita? Porque yo sí, me he enamorado… y ahora soy esclavo de ese amor, uno que debe usar la excusa de una velada musical para llegar hasta… ella — explico mirándola directamente a los ojos, azul sobre azul.
El sonido lo hizo cerrar los ojos y disfrutar de aquella perfecta sintonía. Llevo las manos a su propio corazón, y una sonrisa de genuina admiración se formo en sus labios. No sabía cuanto tiempo duro, pero cuando sus orbes se abrieron lentamente sabía que había encontrado al colega que ese día le ayudaría a conseguir el Corazón de Viola. Dejándose guiar por su oído musical llego a una parte lateral del sitio, ahí, no solo estaba él, sino varios transeúntes que se habían quedado prendados del talento del violinista, un violinista que resulto ser una preciosa mujer de cabellos anaranjados y tez de muñeca. Su belleza era ciertamente proporcional a su talento con el instrumento de cuerdas. El hombre se apoyó en un árbol no tan lejano, disfrutando del espectáculo: tanto visual como sonoro.
Cuando la música finalizo, y las personas se dispersaron, fue su momento de acercarse, ella era perfecta, sin ella su plan no funcionaría — Fue realmente hermoso, Señorita. Me llama Julian, y estoy a sus pies... — su voz profunda con un toque de miel se dejó escuchar, haciendo una reverencia por la admiración hacia la dama pelinaranja — Alguien con una conexión tan fuerte con la música, entendería la agonía que vivo cada día por no tener el Corazón de Viola… — comento sin rodeo, llevando su diestra al propio corazón — … necesito una compañera, que distraiga al viejo guardián Jhope, melómano por naturaleza, mientras tengo acceso a lo que mi corazón anhela y llora cada noche desde hace tres meses. ¿Crees en el amor a primera vista, Señorita? Porque yo sí, me he enamorado… y ahora soy esclavo de ese amor, uno que debe usar la excusa de una velada musical para llegar hasta… ella — explico mirándola directamente a los ojos, azul sobre azul.
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SOMBRERO MÁGICO DE LA NARRADORA
Karma Fanático: Hyakinthos.
![[Imagen: mmocheja.png]](https://i.ibb.co/WNPnSwH9/mmocheja.png)
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