17-02-2026, 02:14 AM
- Mi nombre es Uker, y ya te dije que no te disculpes por eso -. Comprendía al contrario, esa poca memoria, la incapacidad de recordar hasta los detalles más básicos. Pese al sentimiento que podrían describir sus palabras, su rostro era otro poema. Los ojos perdidos, observando con la cabeza gacha hacia el suelo de madera, mientras sus codos se apoyaban en sus rodillas para tener algo que no lo dejara caer hacia adelante y despegarse de la silla en la que estaba sentado. - No fue nada… -. Dijo ante el agradecimiento ajeno, con la voz más agotada que antes. No parecía existir enojo en sus vocablos, pero sus manos se agarraban entre sí con la fuerza de quien sufre por algo y no lo deja salir.
Las palabras del médico lo hicieron elevar un poco la mirada, sin levantar la cabeza. Era evidente, para cualquiera, no era necesario tener el conocimiento que tenía Hyákinthos para deducir que algo lo aquejaba. - Claro… -. Aceptó la comida, así como la bebida en cuanto le llegó. Pasó por alto el comentario sobre el nombre de la ensalada por parte del pelirrosa, más por estar pensando otra cosa que por no querer escucharlo. El tono rojizo de la bebida le trajo recuerdos, la arena siendo manchada con ese líquido rojo, el odio que sentía en ese momento, la despedida de Owen, Maki no siguiendo sus órdenes. Podría apretar los puños y presionar sus dientes entre sí, pero no era su estilo, su rabia era más callada, solitaria, evidente al mismo tiempo que escondida. - Lo que pasó.. -.
¿Cómo explicarlo? Hasta a él le era difícil de creer lo que vio, tanto que casi podría pensar que ese enojo que sentía no era más que una creación de su mente. - Cuando llegamos, dos marines estaban esperándonos -. El médico pidió que lo contara todo, así que mejor empezar por el inicio. - Un rubio, parecía tener un cargo importante, tal vez capitán de su propia tripulación, y el otro era un mink, un leopardo -. Sería bueno aclararle con quien no debía meterse. - Estaban esperando para capturarnos. Maki se había drogado para no tener que aguantar a Jin, Odeth entró en pánico, Jin solo pensó en intentar escapar. Pensaba comprarles algo de tiempo para que huyeran, pero… -.
El cubierto sintió la fuerza de su agarre de repente, una acción potenciada por esa rabia que aún sentía. - Alguien más apareció, Sohem Burnhead, uno de los individuos más poderosos y famosos del mundo, el dueño del banco Goldreich -. Incluso decirlo ahora sonaba demasiado loco para ser real, pero tal vez el doctor no sabía a quién se estaba refiriendo. - Lo acompañaban Owen y Gwen, supuse que habían capturado a Owen y salté del barco para enfrentarlos, pero ese tipo no estaba ahí para ayudar a nadie. Dos marines y un cazador salieron de sus escondites, el cazador fue estúpido e intentó convencer a Sohem de capturarnos, por lo que él lo mató, así como a su compañero. Los marines decidieron retirarse, Owen y Gwen tuvieron que volver con Sohem y nosotros simplemente quedamos en el mismo punto desde donde empezamos -.
Una explicación extensa, tal vez demasiado, pero fue el propio Hyak quien había pedido que sea con lujo de detalles. - Deben andar con cuidado, hay marines en esta isla, tal vez incluso estaban con nosotros en los Cabos Gemelos. No es completamente seguro andar por ahí, así que mantengan la guardia alta -. Esa información era la más importante, y por lo tanto se aseguró de que el contrario la anotara para después compartirla con la otra tripulación. - Solo vine a decir eso -.
Pero, tanto por la forma de contar lo sucedido como por su expresión, era claro que algo más lo aquejaba.
Las palabras del médico lo hicieron elevar un poco la mirada, sin levantar la cabeza. Era evidente, para cualquiera, no era necesario tener el conocimiento que tenía Hyákinthos para deducir que algo lo aquejaba. - Claro… -. Aceptó la comida, así como la bebida en cuanto le llegó. Pasó por alto el comentario sobre el nombre de la ensalada por parte del pelirrosa, más por estar pensando otra cosa que por no querer escucharlo. El tono rojizo de la bebida le trajo recuerdos, la arena siendo manchada con ese líquido rojo, el odio que sentía en ese momento, la despedida de Owen, Maki no siguiendo sus órdenes. Podría apretar los puños y presionar sus dientes entre sí, pero no era su estilo, su rabia era más callada, solitaria, evidente al mismo tiempo que escondida. - Lo que pasó.. -.
¿Cómo explicarlo? Hasta a él le era difícil de creer lo que vio, tanto que casi podría pensar que ese enojo que sentía no era más que una creación de su mente. - Cuando llegamos, dos marines estaban esperándonos -. El médico pidió que lo contara todo, así que mejor empezar por el inicio. - Un rubio, parecía tener un cargo importante, tal vez capitán de su propia tripulación, y el otro era un mink, un leopardo -. Sería bueno aclararle con quien no debía meterse. - Estaban esperando para capturarnos. Maki se había drogado para no tener que aguantar a Jin, Odeth entró en pánico, Jin solo pensó en intentar escapar. Pensaba comprarles algo de tiempo para que huyeran, pero… -.
El cubierto sintió la fuerza de su agarre de repente, una acción potenciada por esa rabia que aún sentía. - Alguien más apareció, Sohem Burnhead, uno de los individuos más poderosos y famosos del mundo, el dueño del banco Goldreich -. Incluso decirlo ahora sonaba demasiado loco para ser real, pero tal vez el doctor no sabía a quién se estaba refiriendo. - Lo acompañaban Owen y Gwen, supuse que habían capturado a Owen y salté del barco para enfrentarlos, pero ese tipo no estaba ahí para ayudar a nadie. Dos marines y un cazador salieron de sus escondites, el cazador fue estúpido e intentó convencer a Sohem de capturarnos, por lo que él lo mató, así como a su compañero. Los marines decidieron retirarse, Owen y Gwen tuvieron que volver con Sohem y nosotros simplemente quedamos en el mismo punto desde donde empezamos -.
Una explicación extensa, tal vez demasiado, pero fue el propio Hyak quien había pedido que sea con lujo de detalles. - Deben andar con cuidado, hay marines en esta isla, tal vez incluso estaban con nosotros en los Cabos Gemelos. No es completamente seguro andar por ahí, así que mantengan la guardia alta -. Esa información era la más importante, y por lo tanto se aseguró de que el contrario la anotara para después compartirla con la otra tripulación. - Solo vine a decir eso -.
Pero, tanto por la forma de contar lo sucedido como por su expresión, era claro que algo más lo aquejaba.
