17-02-2026, 02:43 AM
El avance a través de los caminos del personal del servicio no dejo mucho que desear para ellos, la ejecución de las técnicas sigilosas de infiltración por parte del explorador fueron lo suficientemente diestras para compensar la torpeza del capitán que lo intentaba acompañar sin ponerle demasiada voluntad a sus propios intentos por mantener un nivel de sigilo. Sabía que si se esforzaba por no meter la pata, terminaría metiendo la pata más fuerte que si actuase con naturalidad, y eso hizo finalmente avanzando con paso firme hasta que sintió el sonido de las maquinas, el ruido de las bolas saltando en las mesas de ruleta de numero a numero, tarima divisora por tarima divisora. Apenas notó el nivel de opulencia, la adrenalina de las apuestas, y vio la apariencia de los clientes el capitán de los Sepultura se maravilló abriendo sus ojos ambarinos de par en par, casi como un niño en una juguetería.
En parte entendía porque a Varo le entusiasmaba tanto apostar, la emoción primitiva de no saber si estabas a punto de perderlo todo en cierto punto le recordaba a la emoción del combate. Llevó su mirada hacia su camarada, y entendió que él había llegado a su campo de batalla. — Bien Varo, mantengamos la distancia pero quiero que todos estemos a tiro de vista... —Entonces fue abordado por alguien ofreciendo una copa, que aceptó tímidamente con un asentir de su cabeza antes de darse una bofetada en la frente para mantener la compostura. Debía portarse igual de neutral que el resto de clientes habituales, como si esto no fuese la gran cosa.
Escuchó el jubilo de la mesa de ruleta, tomando un trago de su vino mientras notaba que quienes estaban en una buena racha parecían ser Uker y Kiyoshi. Suspiró aliviado, se habían podido infiltrar más que bien haciendo alarde de las diferentes habilidades de los tripulantes. Lo mejor, se dijo, sería hacerles saber que habían llegado sin problema. Procuró andar alrededor de esa mesa con una distancia de aproximadamente dos metros, fingiendo ser un simple curioso que buscaba que juego probar o que deseaba ver cuanto estaban ganando el par solo para estar en su rango visual unos momentos. Entonces se decantó por una de las mesas cercanas: Dados.
Ese juego lo conocía, era igual a lo que se jugaba en las tabernas despues de todo. Aunque con menos apuñalados, esperaba. — Buenas noches a todos, espero no les moleste si me uno a la partida —Saludó al llegar a la mesa, al resto de jugadores y al croupier pues ante todo era un hombre educado pese a pirata. — Me gustaría apostar 5.000 berries al número alto, y 500 extra de propina para el croupier —Asumió que se estilaba dejar propina en ambientes donde la gente gustaba de ostentar su plata, ser generoso era parte de su naturaleza y se dijo que, si podía hacer un poco más amena la jornada de los pobres asalariados, mejor.
En parte entendía porque a Varo le entusiasmaba tanto apostar, la emoción primitiva de no saber si estabas a punto de perderlo todo en cierto punto le recordaba a la emoción del combate. Llevó su mirada hacia su camarada, y entendió que él había llegado a su campo de batalla. — Bien Varo, mantengamos la distancia pero quiero que todos estemos a tiro de vista... —Entonces fue abordado por alguien ofreciendo una copa, que aceptó tímidamente con un asentir de su cabeza antes de darse una bofetada en la frente para mantener la compostura. Debía portarse igual de neutral que el resto de clientes habituales, como si esto no fuese la gran cosa.
Escuchó el jubilo de la mesa de ruleta, tomando un trago de su vino mientras notaba que quienes estaban en una buena racha parecían ser Uker y Kiyoshi. Suspiró aliviado, se habían podido infiltrar más que bien haciendo alarde de las diferentes habilidades de los tripulantes. Lo mejor, se dijo, sería hacerles saber que habían llegado sin problema. Procuró andar alrededor de esa mesa con una distancia de aproximadamente dos metros, fingiendo ser un simple curioso que buscaba que juego probar o que deseaba ver cuanto estaban ganando el par solo para estar en su rango visual unos momentos. Entonces se decantó por una de las mesas cercanas: Dados.
Ese juego lo conocía, era igual a lo que se jugaba en las tabernas despues de todo. Aunque con menos apuñalados, esperaba. — Buenas noches a todos, espero no les moleste si me uno a la partida —Saludó al llegar a la mesa, al resto de jugadores y al croupier pues ante todo era un hombre educado pese a pirata. — Me gustaría apostar 5.000 berries al número alto, y 500 extra de propina para el croupier —Asumió que se estilaba dejar propina en ambientes donde la gente gustaba de ostentar su plata, ser generoso era parte de su naturaleza y se dijo que, si podía hacer un poco más amena la jornada de los pobres asalariados, mejor.
Ataud
![[Imagen: xNGUFie.png]](https://i.imgur.com/xNGUFie.png)
