El tesoro de Little Garden [Aventura T4] [Presente Absoluto]
#25
La situación era extraña, o esa impresión le daba. Stroud tenía la impresión constante de que en aquel puzle faltaban piezas, y ni siquiera se habían dado cuenta. Se sentó sobre una de las cajas, no lejos del propio Kibai, sujetando los documentos entre sus manos y disponiéndose a examinarlos en mayor profundidad. A su lado, el Den Den Mushi seguía sonando, a la espera de que la capitana Trixie respondiese desde el otro lado. Sobre el suelo yacían, entre los trozos de madera, pedazos de algún tipo de sofisticada maquinaria que parecía haber sido común en aquel campamento. ¿Una parte importante de la extracción de aquel tesoro natural, quizás? ¿Algo para detectar su presencia, medirlo, extraerlo de la misma tierra? Al joven se le escapaban cuestiones tan técnicas, claro, pero resultaba evidente que aquello debía de estar relacionado de alguna manera con la misión que la división científica había llegado hasta allí para desempeñar. Mientras Kibai le comentaba sus impresiones sobre los hallazgos, Stroud empezó a hojear los papeles que había encontrado entre los restos del campamento. Resultaba interesante que quien hubiese hecho aquello no hubiese parecido interesado en la documentación. ¿Podría haber sido un ataque arbitrario, sin más?

Repentinamente, notó cómo algo se congeló en el ambiente, a medida que los acontecimientos se precipitaban a su alrededor. Moja, a toda velocidad, había generado un par de flechas y se alzaba por los aires. Kibai se había dado cuenta también, advirtiendo de la llegada de algo. Bertram analizó la situación como solo un cazador sabía hacer. El propio Stroud se había puesto ya en pie, a medida que el grupo se coordinaba a su alrededor como una maquinaria perfectamente engrasada. Su advertencia no había sido en vano, y la División no había tardado en adoptar una formación de combate. Sus ojos grises recorrieron el grupo de dinosaurios que se agolpaba en círculo en torno a ellos; no tardó en comprender la estrategia de Moja. Había sido una buena respuesta, y romper la formación de los depredadores era fundamental para evitar riesgos innecesarios. Asintió con satisfacción, mientras Kibai se disponía a efectuar una serie de espectaculares acrobacias mientras lidiaba con las criaturas, y Bertram lanzaba flechas ordenadamente, uno tras otro, contra sus atacantes. Resultaba impresionante ver cómo la formación se coordinaba de aquella manera. El propio Stroud no tardó en intervenir también, claro; ciñéndose con fuerza los guantes a las muñecas, optó por una solución algo más directa. Durante un instante, al tiempo que había visto desplegarse a la División 60, también se había tomado un momento para analizar cómo se habían distribuido los dinosaurios a su alrededor. Bertram tenía razón: la forma en que atacaban era de una sofisticación sorprendente.

Pero ya habría tiempo para pensar en eso. Tensando sus músculos y preparándose para el contacto, a Stroud no le llevó más que un instante situarse donde aún se agolpaban los dinosaurios restantes, los que no estaban siendo derribados por el resto de la División; la presión adecuada terminaría de desmoronarlos y los pocos restantes serían presa fácil. Justo mientras uno de los monstruos abría sus fauces y se disponía a atacar, el joven Marine saltó golpeando con fuerza su mandíbula inferior, para a continuación caer sobre el lomo del que tenía justo detrás. Inmediatamente, y asiéndose a su cuello haciendo una llave con sus brazos, sujetó uno de los colmillos de la mandíbula superior con la mano derecha, y uno de los de la mandíbula inferior con la mano izquierda. Sintió, bajo el cuero tachonado de placas de metal, la textura rugosa de los enormes colmillos. Justo cuando el dinosaurio intentó cerrar la boca, Stroud, usando su cuello como anclaje, tiró en ambas direcciones, hasta que se oyó una especie de estallido sordo. El animal chilló con un sonido espantoso, y la mandíbula inferior cayó, descolocada y rota. A su alrededor, continuaba oyendo los insectos de Kibai, zumbando por el lugar, y a Moja efectuando su matanza en silencio. Al otro lado de la formación, los dinosaurios caían, uno tras otro, bajo las certeras flechas de Bertram. Stroud cayó al suelo, aterrizando con una flexión de ambas rodillas para amortiguar la caída, justo a tiempo para esquivar la embestida de otro de los dinosaurios. A continuación, sujetó su grueso cuello y, clavando su talón en el suelo, lo tumbó, estampándolo con fuerza contra una roca cercana.

Poco a poco, todos los dinosaurios fueron cayendo ante la División, hasta que, finalmente, se volvió a hacer el silencio, en contraste con los berridos que habían proferido las criaturas. Stroud se limpió una gota de sudor de la frente con el dorso la mano, mientras Kibai extraía su arma del cuerpo de su última presa con su sonido seco y Bertram avisaba de sus hallazgos.

"Si no es tóxica..." dijo, arqueando las cejas ante la sugerencia de Kibai, contemplando todos los dinosaurios que yacían, derrotados, frente a ellos, "desde luego, es demasiada carne como para desperdiciarla. Podríamos ahumar la que no usemos inmediatamente," concedió. Si lograban preservar todo aquello, la carne de aquellas bestias podría mantener al grupo durante semanas o meses sin demasiados problemas. Suspiró, recuperando la compostura tras el combate. "Buen trabajo, muchachos. Moja, excelente labor rompiéndoles la formación automáticamente, pero es importante que lo comuniques la próxima vez," afirmó. Intuía que el mink había reaccionado de forma instintiva y confiando en que los demás entendiesen qué intentaba hacer, pero sabía que sus compañeros eran conscientes de que la comunicación había de primar en todo momento. El combate en su conjunto, o cuanto él había podido ver, se repitió en su cabeza, mientras el lado más táctico de su mente intentaba buscar posibles mejoras en la forma en que se habían coordinado. Lo cierto es que, si bien no había sido una actuación técnicamente perfecta, había resultado enormemente fluida y visiblemente efectiva. Había poco que criticar. "Excelente coordinación, muchachos," dijo.

"Pero no os confiéis," continuó el Comandante, "no sabemos si estos eran todos. Bertram podría tener razón; tal vez tengan algún amiguito más, o tal vez formen parte de una estrategia mayor, no quitéis ojo de nuestros alrededores. De momento, continuemos investigando hasta poder reportar la situación. Lo siguiente será recuperar nosotros mismos el tesoro," dijo, volviendo a echar mano de los papeles que había encontrado entre los cofres del campamento y examinando los sellos e improntas que los cubrían. Material oficial, de aquello no cabía duda.

A unos metros, el Den Den Mushi seguía zumbando, a la espera de que la Capitana Trixie descolgase del otro lado. ¿Había ocurrido algo?

Información
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 2583 + 0 = 2583
Energia: 2221 - 286 = 1935
Espiritu: 534 + 0 = 534


Mensajes en este tema
RE: El tesoro de Little Garden [Aventura T4] [Presente Absoluto] - por Stroud Nanashi - 17-02-2026, 12:06 PM

Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 4 invitado(s)