17-02-2026, 09:57 PM
IMPORTANTE
Narrador / María
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Día 14 del año 17, Primavera – 9:58 a.m.
En algún lugar de la selva, Little Garden, Paraíso.
En algún lugar de la selva, Little Garden, Paraíso.
Los grillos en su cabeza, siempre activos, habían dejado de chillar. Se quedaban callados cuando sus ensoñaciones desaparecían, y la realidad la golpeaba más fuerte que el deseo de estar ausente. No había margen para las distracciones, no había margen para sus irreverentes, y pocos prácticos, planes. Su cuerpo lo sabía, desde el momento en que el suelo tembló y aquel ruido sordo invadió sus sentidos, solo dos palabras bordearon su razón: Vida o Muerte. Y ellas no iban a morir, no podían darse ese lujo, un lujo que ella en particular siempre anhelo alcanzar, pero desde… que los había conocido, se transformo en algo más, en ganas de vivir… y ver cumplir sus sueños. ¿Cuáles? ¿Afectaba acaso? Para alguien como ella, que siempre estuvo sola con su mente y sus fantasmas, sus nakamas ahora representaban ese sueño por el que desea vivir, pelear y seguir adelante; y no, no se refería a una facción, porque en el camino también conoció ojos igual de amables, se refería a la esencia de aquellos por los que valía respirar y soñar en grande.
María Merlot, con el corazón agitado, salto fuera del agua. Las gotas se deslizaban por su cuerpo empapando el lugar. Sin pensarlo mucho corrió en línea recta unos 10 metros deteniéndose detrás de un árbol, tan grande que ocultaría a cinco sirenas como ella. El latido tan fuerte la ensordecía, aunque en el exterior solo se podía escuchar a la naturaleza siendo. ¿Cómo podía ayudar a Maki? No lo sabía, pero debía pensar rápido, el tiempo jugaba en su contra. Por un segundo se permitió reprocharse su debilidad e inutilidad. Si tan solo ella fuera… un poco más útil, un poco más bélica, un poco más… de todo lo que eran sus nakamas y de lo que carecía. Apretó sus puños enguantados, esos guantes evitaron que las uñas se enterraran en la propia carne. No, no podía permitirse caer en desesperación, debía enfocarse. Negó con su cabeza, haciendo que en el proceso su largo y mojado cabello rosado danzara a su alrededor disparando gotas en todas las direcciones.
María Merlot, con el corazón agitado, salto fuera del agua. Las gotas se deslizaban por su cuerpo empapando el lugar. Sin pensarlo mucho corrió en línea recta unos 10 metros deteniéndose detrás de un árbol, tan grande que ocultaría a cinco sirenas como ella. El latido tan fuerte la ensordecía, aunque en el exterior solo se podía escuchar a la naturaleza siendo. ¿Cómo podía ayudar a Maki? No lo sabía, pero debía pensar rápido, el tiempo jugaba en su contra. Por un segundo se permitió reprocharse su debilidad e inutilidad. Si tan solo ella fuera… un poco más útil, un poco más bélica, un poco más… de todo lo que eran sus nakamas y de lo que carecía. Apretó sus puños enguantados, esos guantes evitaron que las uñas se enterraran en la propia carne. No, no podía permitirse caer en desesperación, debía enfocarse. Negó con su cabeza, haciendo que en el proceso su largo y mojado cabello rosado danzara a su alrededor disparando gotas en todas las direcciones.
¿Si llamaba a sus compañeros del Flush Royal?
¿Si regresaba al campamento y distraía al gigante mientras Maki lo atacaba?
¿Si intentaba seducir a aquella mole enorme con twerking?
¿Si solo confiaba en su hermana?
¿Si…?
¿Si regresaba al campamento y distraía al gigante mientras Maki lo atacaba?
¿Si intentaba seducir a aquella mole enorme con twerking?
¿Si solo confiaba en su hermana?
¿Si…?
Si, solo si… ella se quedaba quieta y esperaba, como siempre lo había hecho, todo estaría bien ¿Verdad? María levanto sus manos, los puños dejaron de apretarse, y sus orbes descansaron sobre las palmas abiertas. Es lo que siempre había sido, el hermoso juguete de alguien, un adorno más de la habitación, la distracción bonita y vacía de la vida de otros. Por eso odiaba cuando los grillos se callaban, la hacían pensar en todas sus debilidades, en todo lo errado que representaba… por eso, la muerte, le susurraba como única acción útil en su mediocre existencia.
Amargo… su boca se llenó de amargura, no se percato hasta ese instante que miro sus palmas y lo que leía en estas. El sabor de la propiedad incapacidad, y de escuchar a lo lejos la sinfonía de un porvenir… del cual no podía ser participe, porque su sola presencia representaba un riesgo ¿Para quién? ¡Su Hermana! Porque ahora mismo ella se estaba enfrentando a una lucha tenaz, por su culpa… María la incito a ir por los dinosaurios bebes, y ahora estaba atrapada entre unos delincuentes y un gigante iracundo… mientras ella… se alejo, la abandono dejando la propia cruz en la espalada ajena.
Amargo… su boca se llenó de amargura, no se percato hasta ese instante que miro sus palmas y lo que leía en estas. El sabor de la propiedad incapacidad, y de escuchar a lo lejos la sinfonía de un porvenir… del cual no podía ser participe, porque su sola presencia representaba un riesgo ¿Para quién? ¡Su Hermana! Porque ahora mismo ella se estaba enfrentando a una lucha tenaz, por su culpa… María la incito a ir por los dinosaurios bebes, y ahora estaba atrapada entre unos delincuentes y un gigante iracundo… mientras ella… se alejo, la abandono dejando la propia cruz en la espalada ajena.
Ella estaba a una distancia segura…
Segura…
¡SEGURA!
Segura…
¡SEGURA!
La palabra reemplazo la amargura por algo peor, la lucidez que solo un condenado puede descubrir. Ahí en medio del bosque de una isla que ni recordaría más adelante, lo supo, con la claridad del cielo azul que se extendía más allá de los doseles arbóreos: No huyo porque tuviera miedo, el miedo nunca fue una constante en la orbita de su locura… se alejo de la batalla huyendo de su propia incapacidad.
¡INCAPAZ!
Incapaz de ayudar.
Incapaz de pelear.
Incapaz de distraer.
Incapaz de… todo.
Incapaz de ayudar.
Incapaz de pelear.
Incapaz de distraer.
Incapaz de… todo.
No podía recordar cosas, no podía orientarse, no podía pelear, ni siquiera podía callarse. La respiración se aceleró, su pulso redoblo la velocidad. Sobre pensar la encaminaba a un estado de colapso emocional, uno que catalizaba sus reproches internos como la espectadora inútil de su propio fracaso… y traición.
¡Si, traición!
Acababa de dejar a su hermana a su suerte mientras ella se refugiaba. A más pensamientos lógicos, peores eran las conclusiones. Su respiración entrecortada, el temblor en su cuerpo. Jamás se había sentido de esa forma, jamás se había odiado tanto a si misma… pero aun podía hacer algo ¿cierto? Llevo las manos palpitantes a sus mejillas, presionando con fuerza para anclarse a la realidad de la situación — … Cal…calmate… pien…piensa… — se dijo en un susurro que detonaba todo el pánico que la envolvía, la ansiedad y su malestar.
Debía regresar…
Ella regresaría…
¿Por dónde?
Si regresaba por el agua. ¡NO! Ahí estaba el monstruo femenino…
Si saltaba la cerca de madera…. ¡NO! No sabía donde podía caer…
Si rodeaba la cerca hasta llegar por donde entro el gigante… ¡NO! Muy lejos, mucho tiempo.
Ella regresaría…
¿Por dónde?
Si regresaba por el agua. ¡NO! Ahí estaba el monstruo femenino…
Si saltaba la cerca de madera…. ¡NO! No sabía donde podía caer…
Si rodeaba la cerca hasta llegar por donde entro el gigante… ¡NO! Muy lejos, mucho tiempo.
Entonces… ¿Qué? ¿Qué? ¿Qué? ¿Qué? No lo sabía, pero salió de detrás del árbol, con la vista fija en la pared de madera… corrió de regreso, cualquiera estaría bien mientras pudiese estar al lado de su hermana, a los cuatro metros del agua se detuvo, o más bien los sonidos la detuvieron… y algo dentro, muy dentro quedo a la espera de… que todo estuviera bien.
El estruendo de la batalla la abrazo, sería su locura que se sobreponía al caos solo para centrarse en el par que no podía ver… no había porque sentir miedo, no por Maki D. Zenin, nunca por ella. La hermosa mujer de quemaduras entrañables y presencia arrebatadora, una de las personas más poderosas que había conocido, y aun así le había abierto los brazos aceptando cada hebra de su inutilidad.
El estruendo de la batalla la abrazo, sería su locura que se sobreponía al caos solo para centrarse en el par que no podía ver… no había porque sentir miedo, no por Maki D. Zenin, nunca por ella. La hermosa mujer de quemaduras entrañables y presencia arrebatadora, una de las personas más poderosas que había conocido, y aun así le había abierto los brazos aceptando cada hebra de su inutilidad.
¡Su hermana estaría bien!
Siempre lo estaba, no había otra salida en su mente. María respiro profundo, convenciéndose de ello, ignorando la lógica que la atormentaba, nunca fue por Maki… la fémina saldría victoriosa, fue por ella misma, por verse como un ancla, por ser la culpable de ese encuentro fortuito desafortunado — … Si sabe que te pusiste así, se va a reír de ti, Tonto atún — soltó entre una risa nerviosa, así la había bautizado su Unnie, esa sola frase le trajo un poco de paz.
María dio un paso más hacia el agua, hacia la cerca… envuelta en su fe ciega y la esperanza de la victoria. ¿Así era como los artistas creaban sus obras de artes? ¿Colores nacidos de las emociones desbordantes ¡La celeste podía verlo con claridad, al cerrar sus ojos lo visualizo: Un precioso vitral con tonos azules, dorados y verdes, pero también negros, vinotinto, oscuros. Una composición abstracta representativa de su estúpido momento de… colapso mental. Una suave risa escapo de sus labios, necesitaría a un artesano que diera vida a su locura…
María dio un paso más hacia el agua, hacia la cerca… envuelta en su fe ciega y la esperanza de la victoria. ¿Así era como los artistas creaban sus obras de artes? ¿Colores nacidos de las emociones desbordantes ¡La celeste podía verlo con claridad, al cerrar sus ojos lo visualizo: Un precioso vitral con tonos azules, dorados y verdes, pero también negros, vinotinto, oscuros. Una composición abstracta representativa de su estúpido momento de… colapso mental. Una suave risa escapo de sus labios, necesitaría a un artesano que diera vida a su locura…
Tan hermoso…
Tan abstracto…
Tan frágil…
AAARrrrrrggghhh
CRAAAAAAAAAAAAAASH
Tan abstracto…
Tan frágil…
AAARrrrrrggghhh
CRAAAAAAAAAAAAAASH
Roto en miles de pedazos sin siquiera haber sido creado. El grito de Maki D. Zenin la petrifico en el sitio, y su mundo se fragmento delante de sus ojos, aunque lo que tuviera frente una valla de madera — … ¿Unn…unnie? — balbuceo relamiendo sus labios y abrazando su cuerpo, su corazón calmado empezó a revolotear…
Pum…
¿Maki?
Pum Pum…
¿Grito?
Pum pum pum…
¿Qué estaba pasando allá adentro?
Los latidos descontrolados palpitaban por todo su cuerpo, y su mente imagino lo peor… si corría podía llegar, iba a ir por su hermana… si, pero sus pies no se movieron, y se odio por eso, su propio cuerpo no reacciono, solo se quedo en shock delante de una visión catastrófica pero que no podía confirmar…
Pum…
inútil…
Pum pum…
Incapaz…
Pum pum pum…
Traidora…
Pum pum pum pum…
Cobarde…
Pum pum pum pum pum…
Levanto sus manos a la cabeza, específicamente a sus orejas, intentando acallar las voces que la atormentaban y el palpitar de su pulso desgarrador. Lagrimas empezaron a formarse en sus ojos por la frustración del momento, su cuerpo no reaccionaba, su hermana la necesitaba… ¿Qué clase de Nakama era? ¿Qué clase de confianza podían depositar en ella?
Patética…
Tarde…
Demasiado tarde…
Un sonido familiar la hizo alzar la vista al cielo azul, ahí… todo cambio, el mundo dejo de girar, todo lo demás quedo en ultimo plano: La mascota alada de Maki, sosteniendo a una Maki herida… derrotada, maniatada a sus propias pesadillas.
¡¡¡¡MALDICIÓN!!!!
El grito anterior, no fue nada en comparación esa palabra surgida de lo profundo de su ser. La imagen de su hermana sangrando, llorando y derrotada la acompañarían por el resto de su vida. Sus propias lagrimas le resultaron insulsas en comparación. Tan diferentes como el día y la noche, como el agua y el fuego, ese momento quebró algo muy dentro de la semisirena, pero no había tiempo para explorarlo… debía hacer algo… ¡TENIA QUE HACER ALGO!
Corrio hasta la mujer peliverde, dejándose caer a su lado, mirando su estado y odiándose mas y mas con cada segundo que pasaba — … To-todo v-va a es-est-tar b-bien, U-unnie — tartamudeo, o solo fue el reflejo del temblor de todo su cuerpo. Quiso agarrarla, quiso abrazarla, no sabía ni por donde comenzar y sus manos solo sabían trepidar. Sangre, demasiada sangre, no podía ver más, no en su propio estado, así que sus orbes solo se enfocaron en su rostro, y el líquido en sus ojos la destrozaron, jamás pensó verla así… y ahí, esperaba que dijera algo “Tonto atún estoy bien” “Deja de ser inútil y ayúdame a levantarme” cualquier cosa, pero no paso… lo único que sucedió fue que sus ventanas del alma siempre tan llenas de vida, chispas y locuras se apagaron delante suyo, se cerraron…
Corrio hasta la mujer peliverde, dejándose caer a su lado, mirando su estado y odiándose mas y mas con cada segundo que pasaba — … To-todo v-va a es-est-tar b-bien, U-unnie — tartamudeo, o solo fue el reflejo del temblor de todo su cuerpo. Quiso agarrarla, quiso abrazarla, no sabía ni por donde comenzar y sus manos solo sabían trepidar. Sangre, demasiada sangre, no podía ver más, no en su propio estado, así que sus orbes solo se enfocaron en su rostro, y el líquido en sus ojos la destrozaron, jamás pensó verla así… y ahí, esperaba que dijera algo “Tonto atún estoy bien” “Deja de ser inútil y ayúdame a levantarme” cualquier cosa, pero no paso… lo único que sucedió fue que sus ventanas del alma siempre tan llenas de vida, chispas y locuras se apagaron delante suyo, se cerraron…
Invasores, el balance de esta isla ha sido amenazado por su presencia. Sus estructuras serán destruidas. Si desean conservar sus vidas, tienen 30 segundos para desaparecer de mi vista.
La voz del culpable de todo retumbo, haciéndola salir de su shock, impidiéndole llorar, gritar, decir algo más… ¿Conservar la vida? ¿Acaso ese monstruo no había tenia suficiente? Ella no se iba a quedar a descubrirlo, tenia que salir de ahí, tenia que sacar a su hermana de su radar, tenia que encontrar a Hyakinthos, tenia que salvar a Maki…
Por pura adrenalina, miedo o quien sabe qué, la mujer de cabellos rosados tomo con la mayor de las delicadezas a la desmayada, pegándola a su cuerpo lo más que pudo. Y empezó a correr… ¿hacia dónde? No lo sabía, pero se iría lo más lejos de ese maldito campamento. María corrió a la misma velocidad de su corazón. No le importaron las ramas que la raspaban en el camino, los animales que se atravesaban sin preocupaciones, solo huyo del lugar, sin soltar a su hermana, sin mirar atrás. Siguió el arroyo, el que alimentaba el lago de los contrabandistas. El agua siempre la protegía, y la guiaba.
Sus ojos llenos de lagrimas a veces le nublaban la visión, haciéndola tropezar, pero nunca dejo que algo hiciera daño a la mujer desmayada. Raspones, ropa rota, sucia… parecía que ella también estuvo en una pelea, y lo estaba de cierta forma contra la isla, contra Little Garden.
Por pura adrenalina, miedo o quien sabe qué, la mujer de cabellos rosados tomo con la mayor de las delicadezas a la desmayada, pegándola a su cuerpo lo más que pudo. Y empezó a correr… ¿hacia dónde? No lo sabía, pero se iría lo más lejos de ese maldito campamento. María corrió a la misma velocidad de su corazón. No le importaron las ramas que la raspaban en el camino, los animales que se atravesaban sin preocupaciones, solo huyo del lugar, sin soltar a su hermana, sin mirar atrás. Siguió el arroyo, el que alimentaba el lago de los contrabandistas. El agua siempre la protegía, y la guiaba.
Sus ojos llenos de lagrimas a veces le nublaban la visión, haciéndola tropezar, pero nunca dejo que algo hiciera daño a la mujer desmayada. Raspones, ropa rota, sucia… parecía que ella también estuvo en una pelea, y lo estaba de cierta forma contra la isla, contra Little Garden.
Día 14 del año 17, Primavera – 01:17 p.m.
En algún lugar de la selva, Little Garden, Paraíso.
En algún lugar de la selva, Little Garden, Paraíso.
¿Cuánto tiempo había corrido? No lo sabía, no le importaba, pero a su cuerpo si, fue este quien puso el freno cuando cayo por un poco pronunciado barranco (nunca soltó a Maki). Cuando un quejido salió de la inconsciente, ella reacciono. Miro a su alrededor, no sabia dónde estaba, todo era demasiado grande. Ojalá estuviera Thrym o Kelvin con ella, así ellos en su gigantez podrían cuidarla y entender mejor ese paisaje. Ahí en el medio de quien sabe dónde, con su hermana en brazos… se permitió llorar, gritar, lamentarse — … So-solo ha si-sido una caid-da, U-unnie. Va-vamos a le-levantarnos… to-todo est-estará b-bien — su voz apenas salia, entrecortada por sus emociones fuera de control mientras abrazaba el cuerpo de la peliverde y se mecía hacia delante y atrás, como una cuna que intentaba calmar a un recién nacido…
Luego de un rato volvió a levantarse, y caminar con la mujer en brazos, pero era inútil, no sabia dónde estaba, ni como llegar al Flush Royal. No sabía nada, no podía hacer nada… era una inútil, patética, un despojo de la sociedad. ¡Debería ser ella la que estuviera al borde de la muerte y no Maki! — … U-un m-medico — musito, eso necesitaba su hermana, y ella conocía al mejor de todo el mundo azul. De pronto la imagen del buen doctor, de cabellos rosados y mirada lejana, pero cálida la hizo recordar que él era su todo, él tendría la solución, siempre la tenía.
Luego de un rato volvió a levantarse, y caminar con la mujer en brazos, pero era inútil, no sabia dónde estaba, ni como llegar al Flush Royal. No sabía nada, no podía hacer nada… era una inútil, patética, un despojo de la sociedad. ¡Debería ser ella la que estuviera al borde de la muerte y no Maki! — … U-un m-medico — musito, eso necesitaba su hermana, y ella conocía al mejor de todo el mundo azul. De pronto la imagen del buen doctor, de cabellos rosados y mirada lejana, pero cálida la hizo recordar que él era su todo, él tendría la solución, siempre la tenía.
Una llamada…
Si, lo llamaría… y todo estaría bien, en orden.
GRRRRUUURRRRRRRRRRRRRRRRUUUURRRRRRRRR
Ese sonido la hizo estremecerse, y cuando alzo la vista había algo mucho más grande que sus amigos gigantes… un dinosaurio. ¿Amigo o enemigo? Ella no iba a descubrirlo, salió corriendo de nuevo. Otro maratón de supervivencia contra el reloj. Más árboles, más charcos, más selva. Y otro tropiezo, pero esta vez el cuerpo inerte de Maki se escapo de sus brazos, que perdieron agarre por el cansancio. Rodo a un par de metros de ella, que se estampo contra el suelo saboreando y viviendo de primera mano cuan patética era.
María se arrastro hasta su hermana, con las lagrimas brotando en descontrol — … Lo… lo sien-siento tan-tanto — se disculpó con ella por todo, porque todo era su culpa. Su corazón roto, volvió a dejar escapar otro alarido lleno de dolor e impotencia, mientras tomaba el cuerpo entre sus brazos, lo único que podía hacer.
Se levanto, y camino hasta un pequeño agujero (para el estándar de la isla) en la base de unos de los árboles. Se metió ahí sin importarle si había otros inquilinos, por suerte estaba vacío. Dejo en el suelo, con toda la devoción nacida de su amor fraternal, a Maki. Y con sus manos gelatinosas empezó a rebuscar en su bolso, hasta encontrar a la Piruleta que la miro con ojos de pena como si entendiera su profundo sufrimiento. El animalito hizo lo suyo, y la conexión con Hyakinthos empezó a andar.
María se arrastro hasta su hermana, con las lagrimas brotando en descontrol — … Lo… lo sien-siento tan-tanto — se disculpó con ella por todo, porque todo era su culpa. Su corazón roto, volvió a dejar escapar otro alarido lleno de dolor e impotencia, mientras tomaba el cuerpo entre sus brazos, lo único que podía hacer.
Se levanto, y camino hasta un pequeño agujero (para el estándar de la isla) en la base de unos de los árboles. Se metió ahí sin importarle si había otros inquilinos, por suerte estaba vacío. Dejo en el suelo, con toda la devoción nacida de su amor fraternal, a Maki. Y con sus manos gelatinosas empezó a rebuscar en su bolso, hasta encontrar a la Piruleta que la miro con ojos de pena como si entendiera su profundo sufrimiento. El animalito hizo lo suyo, y la conexión con Hyakinthos empezó a andar.
Un tono.
Respira.
Dos tonos.
Calmada.
Tres tonos…
Él la salvará.
Cuatro tonos…
Todo estará bien.
Cinco tonos…
¿Y si no lo tenía a la piruleta con él?
Seis tonos…
¿Debía llamar a Jensen?
Siete tonos…
¿Si algo le había pasado también?
Ocho tonos…
Respiración agitada, calma desterrada.
Nueve tonos…
Jmmmm... ¿Sirena? ¿Por qué me despiertas? ¿Te perdiste en la jungla?
El gemido de estar despertándose acompañado de la voz suave y confiable, familiar y responsable, del objeto de su adoración la hizo atorarse con un nudo en la garganta y las lagrimas volvieron a salir. Posiblemente escucharía su respiración entrecortada, los sorbidos de su nariz y el hipido de alguien desconsolado — … A-ayuda…. se mu-muere en m-mis bra-brazos… y-yo de-debí es-estar en su lu-lugar… po-por fa-favor... ha-haz alg-algo.... t-tu siem-siempre sa-sabes que ha-hacer… — su voz siempre alegre estaba saturada de agonía, gritos desgarradores, lagrimas desbocadas y un estado de shock emocional que podían ser palpables a través de la llamada…
¿Cuánto tiempo tardaría en colapsar… por completo? Quizás el medico lo podría saber, quizás el médico entendía que él también estaba en una lucha contra el reloj, si quería llegar hasta la sirena y aquello por lo que sollozar convulsivamente… haciéndola tambalearse en un punto de quiebre inevitable.
¿Cuánto tiempo tardaría en colapsar… por completo? Quizás el medico lo podría saber, quizás el médico entendía que él también estaba en una lucha contra el reloj, si quería llegar hasta la sirena y aquello por lo que sollozar convulsivamente… haciéndola tambalearse en un punto de quiebre inevitable.
README
Karma Fanático: Hyakinthos.
![[Imagen: mmocheja.png]](https://i.ibb.co/WNPnSwH9/mmocheja.png)
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