17-02-2026, 10:34 PM
Por dentro, disfruta la victoria. Consiente es que Uker será el hombre perjudicado en caso de que queden en números rojos, pero ni una expresión se nota en su rostro, ni un cambio, ni una señal de que se siente glorioso tras obtener el primer triunfo. No menciona palabra, mas sí gira el cuello levemente para ver de soslayo todas las felicitaciones que recaen sobre ellos, aunque debería ser más que nada en Kiyoshi, quien fue el que tomó la decisión. Y menos mal que el contacto físico en el hombro lo hacen con el cocinero, porque si fuese con él… todo habría explotado. Lo habría mandado a lavarse las manos antes de tocarlo de la forma menos respetuosa posible.
— Acepta la invitación. — Ordena a Uker, para que vaya a por los tragos. — Y limpia los vasos. — Aunque el enmascarado lo conoce de tanto, que decirle esto debe estar totalmente de más. Aun así, le preocupa el hecho de ponerse a beber debido a su debilidad al alcohol, pero entiende que es un mal necesario a la hora de socializar con el resto. Para cuando el vaso se posa entre sus largos dedos, bebe lentamente y solo un poco del contenido, casi como si solo quisiese humedecer sus labios. — Buen servidio. — Un pequeño halago no viene mal. Si desea plantarse como alguien de poder, hacer ver que su opinión positiva importa es clave.
Un nuevo ademan es el que realiza con la mano derecha, siendo movimientos circulares hacia la mesa, indicándole a Uker que apueste nuevamente 5.000 berries. — Esta vez jugaré pares. — Ejerce intercambio visual con el crupier, esperando a que realice la jugada. Ya sea el resultado positivo o negativo para el dúo pirata, será la última apuesta que hará, al menos por ahora.
Pasados los segundos, aleja sus pasos de la zona de la ruleta. De soslayo se percata de la presencia de Eros y Varo dentro del casino, mas no tiene ningún intercambio gestual, corporal o vocal con ellos. Finge que no existen en este mundo que él quiere protagonizar secundado por Uker.
Aquel que sí existe y llama su atención es el hombre cuya ropa desentona o, dependiendo del punto de vista, más destaca entre todos los presentes. El encargado de deleitar a todos con su música en el piano ahora recibe la visita de Kiyoshi, quien frena sus pasos a la izquierda del varón, a un metro de distancia. Su cuerpo está perfilado hacia el que está sentado, situándose perpendicular al instrumento musical. — Tráele un vaso a este tonto músico. La melodía es buena. — Una nueva instrucción a su acompañante, y raro que le diga tonto a Pegasus para luego halagar su música.
Kiyoshi siendo Kiyoshi; nunca cambia.
— ¿Cómo funciona la elección de música? ¿El dueño realiza la selección o tienes libertad para tocar lo que gustes. — A sus oídos, debido a la corta distancia que hay con otro salón, escucha lo que deben ser bolas de billar, actividad conocida por él. Puede que luego vaya, aunque no posee tanta habilidad en ello. — ¿Y el código de vestimenta? Luces más o menos tonto que el resto, según convenga.
— Rápido, ¿dónde está el vaso? — Apura a Uker. Kiyoshi sigue sin beber de nuevo de su vaso, capaz eso llame la atención de alguien, o capaz no. — Si es posible, toca algo más alegre. Aquí en Drum es todo tan frío. — Ya de por sí él es un hombre algo bajoneado, sin muchos ánimos para muchas cosas. No lo dice siempre, pero la música sirve para relajarle. Es lo que le ha ayudado durante tantas noches de insomnio desde la muerte de sus padres, y ha sido una ayuda que ha desaparecido desde que decidió volverse pirata. Ahora, por un momento, desea recuperar eso.
Sentirse como en casa.
— Acepta la invitación. — Ordena a Uker, para que vaya a por los tragos. — Y limpia los vasos. — Aunque el enmascarado lo conoce de tanto, que decirle esto debe estar totalmente de más. Aun así, le preocupa el hecho de ponerse a beber debido a su debilidad al alcohol, pero entiende que es un mal necesario a la hora de socializar con el resto. Para cuando el vaso se posa entre sus largos dedos, bebe lentamente y solo un poco del contenido, casi como si solo quisiese humedecer sus labios. — Buen servidio. — Un pequeño halago no viene mal. Si desea plantarse como alguien de poder, hacer ver que su opinión positiva importa es clave.
Un nuevo ademan es el que realiza con la mano derecha, siendo movimientos circulares hacia la mesa, indicándole a Uker que apueste nuevamente 5.000 berries. — Esta vez jugaré pares. — Ejerce intercambio visual con el crupier, esperando a que realice la jugada. Ya sea el resultado positivo o negativo para el dúo pirata, será la última apuesta que hará, al menos por ahora.
Pasados los segundos, aleja sus pasos de la zona de la ruleta. De soslayo se percata de la presencia de Eros y Varo dentro del casino, mas no tiene ningún intercambio gestual, corporal o vocal con ellos. Finge que no existen en este mundo que él quiere protagonizar secundado por Uker.
Aquel que sí existe y llama su atención es el hombre cuya ropa desentona o, dependiendo del punto de vista, más destaca entre todos los presentes. El encargado de deleitar a todos con su música en el piano ahora recibe la visita de Kiyoshi, quien frena sus pasos a la izquierda del varón, a un metro de distancia. Su cuerpo está perfilado hacia el que está sentado, situándose perpendicular al instrumento musical. — Tráele un vaso a este tonto músico. La melodía es buena. — Una nueva instrucción a su acompañante, y raro que le diga tonto a Pegasus para luego halagar su música.
Kiyoshi siendo Kiyoshi; nunca cambia.
— ¿Cómo funciona la elección de música? ¿El dueño realiza la selección o tienes libertad para tocar lo que gustes. — A sus oídos, debido a la corta distancia que hay con otro salón, escucha lo que deben ser bolas de billar, actividad conocida por él. Puede que luego vaya, aunque no posee tanta habilidad en ello. — ¿Y el código de vestimenta? Luces más o menos tonto que el resto, según convenga.
— Rápido, ¿dónde está el vaso? — Apura a Uker. Kiyoshi sigue sin beber de nuevo de su vaso, capaz eso llame la atención de alguien, o capaz no. — Si es posible, toca algo más alegre. Aquí en Drum es todo tan frío. — Ya de por sí él es un hombre algo bajoneado, sin muchos ánimos para muchas cosas. No lo dice siempre, pero la música sirve para relajarle. Es lo que le ha ayudado durante tantas noches de insomnio desde la muerte de sus padres, y ha sido una ayuda que ha desaparecido desde que decidió volverse pirata. Ahora, por un momento, desea recuperar eso.
Sentirse como en casa.
OFF ROL
![[Imagen: u2oxCl9.png]](https://i.imgur.com/u2oxCl9.png)
Hablo | Pienso
