Late-night talk [Pasado] [Priv. Uker]
#3
El primer recuerdo sobre su vida, que tiene el médico, es en un barco pirata.

Su vida, durante siete años, giró en torno a la piratería. Sí, se alejó un tiempo, pero ahora, volvía a ser lo mismo.

Podía decirse que tiene “experiencia”, es la razón por la que prefiere ser precavido y, sobre todo, informarse sobre posibles peligros con los contactos a su alrededor.

Claro, debía estar listo para cualquier cosa. Eso se decía cada día, porque conocía bien el funcionamiento del mundo en que decidieron vivir.

Por eso, cuando el hombre del mechón blanco pronunció las primeras palabras para explicar lo que les había pasado, no se sorprendió de ninguna manera.

Marines.

¿Debía sorprenderlo?

No, estaban por todos lados, en todos los mares. Es verdad que no podía decir con exactitud por qué o a quién servían, pero, en su mente, indicaban una enorme bandera roja. Un grupo al que debía evitar, bueno, al menos a aquellos con los que no se podía negociar.

Su expresión; sin embargo, no se mantuvo impávida ni desinteresada, pues sus ojos dorados mostraban un brillo de interés similar al de un niño que escucha un buen cuento antes de ir a dormir, incluso, al escuchar a Uker —nombre que debía aprender aún —, metió a su boca una cucharada de ensalada que se tomó su tiempo para masticar antes de dejar su plato sobre el desayunador y moverse hacia un lado para tomar entre sus manos una libreta de cubierta negra.

—¿Un leopardo? ¿Tienen minks en la marina? —Eso era nuevo para él y, de hecho, lo que más le llamó la atención, aunque, de todos modos, luego de haber escrito la fecha y hora en la parte de arriba de la libreta, anotó en esta la descripción que el cocinero le dio del “capitán” marine, el rubio y del leopardo, solo para estar seguro. —¿Cómo es que los marines supieron en qué playa y a qué hora iban ustedes a desembarcar? No tiene sentido ¿Los vigilaban desde la isla anterior? Aunque…bueno, eso no me sorprendería —. Terminó de escribir mientras seguía escuchando la historia, una llena de nombres a los que no lograba ponerles una cara.

¿Quién era esa Maki que se drogaría para no aguantar a este tal Jin?, ¿tan terrible era ese Jin? ¿Y quién era Odeth? Bueno, lo cierto es que no podía culparla por entrar en pánico, seguro él habría actuado igual ¿o no? Bien…quizá no, pero no podía culpar a la chica que no “conocía”.

—¿Por qué los querrían capturar?, ¿Acaso tiene carteles de “se busca”? No recuerdo que hayas cometido algún crimen para ganarte uno, bueno, además de andar por ahí con una bandera pirata, pero…muchos lo hacen y no por eso tienen una foto suya en el periódico con una recompensa debajo —. Aún así, si todos los mencionados tenían un cartel, no podría ignorarlo, de ahora en adelante tendría que ser más precavido, cuidarse de que no los vieran juntos…claro, se le olvidaba que, ahora, él mismo tiene una recompensa; sin embargo, parecía que eso no era lo más importante de esa historia.

El bolígrafo se levantó del papel al mismo tiempo que sus ojos dejaron de mirar la página rayada con datos y, en cambio, se centró en el rostro apagado del cocinero cuando habló de ese hombre… ¿Quién era? Alzó una ceja, algo le decía que Uker había estado frente a alguien más grandioso de lo que describía y, por algún motivo, nada de lo que escuchaba le daba una pista sobre aquel nombre. Sin querer mordió su propio labio, con fuerza suficiente para magullar la carne, aunque solo era un gesto que usaba para concentrarse, para procesar la información.

Dejó que el otro hombre hablara, también anotó que había dos marines más en la isla y, por supuesto, el nombre del dueño de ese banco que mencionó, además de que se había llevado a un tal Owen y a una tal Gwen, no tenía la más mínima idea de quienes eran, pero no estaba de más tener su historia registrada en su libreta.

Al final de toda la explicación, el médico dejó escapar un suspiro y golpeteó la página de la libreta con el bolígrafo que aún tenía en sus manos… ¿Por dónde podía empezar para analizar todo?, ¿Qué debía decir para consolar al otro hombre?

—¿Y? ¿Cómo se ven esos otros dos marines que aparecieron? Y ese tal Deadburn… ¿Cómo luce? Debo anotar de que tipo de sujetos debo cuidarme —. Sí, eso no sonó para nada como un consuelo, pero es lo primero que se le vino a la mente. —Jmmm…dijiste que Deadburn no había ido a ayudar, pero parece que su presencia ayudó a que los marines se retiraran y los libró de dos cazadores que seguro querrían sus cabezas en una estaca… ¿También debo cuidarme de él?

Aprovechando toda su ronda de preguntas, se acercó de nuevo a su plato de ensalada y comió un poco más antes de darse cuenta de que aquella mirada decaída aún seguía en el rostro del cocinero. El médico volvió a suspirar y dejó, nuevamente, su plato a un lado, para acercarse al otro hombre y darle un par de palmaditas en el hombro.

—Lo siento —. Dio una palmadita más antes de alejarse solo un paso. —Sé que estar frente a un grupo grande de marines suele ser problemático. Termina, generalmente, en muertes de ambos bandos…Nada agradable, no es más que un reguero de sangre —. Rodó los ojos y pensó en aquellas veces en la que su antigua banda estuvo en problemas similares, nada en lo que quisiera pensar mucho.

—¿Sabes? Creo que no te lo he dicho, pero he estado antes en estos mares —. Alzó su mirada mientras se cruzaba de brazos y su expresión se ensombrecía ligeramente. —El Grand Line es peligroso. No es un juego. Las mareas son tan cambiantes como el clima y, los que habitan estos mares, son monstruos. Supongo que hay que acostumbrarse a estas cosas, pero…no es fácil —. Dejó escapar una risa que se escuchó más como un bufido.

—Dices que solo viniste a decir eso, pero…algo más te ocurre, es demasiado notorio…así que… ¿Quieres tomar algo? Algo que no sea jugo. Hay licor en la alacena, puedes tomar la botella que desees —. Señaló a su espalda, a los cajones que reposaban en lo alto de la cocina. —Las penas pasan mejor con alcohol ¿No lo crees? Además, no quiero que te vayas aún…me dijiste que debo cuidarme, pero ¿De qué debo cuidarme exactamente? Dime… ¿Hay algo en específico que deba preocuparme de esas personas que mencionaste? —Sonrío, con la tranquilidad de alguien que parece acostumbrado a historias similares. Con suerte, tal vez eso aligeraría un poco el ambiente o, quizá, lo empeoraría.
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RE: Late-night talk [Pasado] [Priv. Uker] - por Hyákinthos - 19-02-2026, 03:55 AM

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