21-02-2026, 05:54 AM
(Última modificación: 21-02-2026, 05:56 AM por Shrim P. Solokov.
Razón: Corrección de Etiqueta Resumen
)
Habia llegado al renio de Samba hace un par de meses, justamente llegue aquí atraído por su nombre, si se llamaba Samba, seguramente era una tierra que vivía en una fiesta eterna, el lugar propicio para que alguien tan espectacular como yo Shrim P. Slokov. Sin embargo, lo que encontre fue una ciudad sumamente estratificada, donde lo más ricos disfrutaban de otro tipo de espectáculos… unos aburridos, donde mi glamour no era bien recibido. Snobistas de mierda era el único pensamiento que pasaba por mi cabeza, cada que intentaba ofrecer mis servicios y era rechazada.
Intente ir a los barrios medios del reino, donde la gente tampoco queria contratarme, pues todos eras unos aspiracioncitas de mierda y pretendían replicar lo mismos que hacían los millonarios y como estos no me contrataron, la clase media tampoco.
Mi paciencia con esta gente se estaba terminando, pero un artista, brillante, hermoso, decidida y glamurosa como yo, se debía enteramente a su público…mentira solo me debo a mí mismo.
El tiempo habia pasado y a pesar de que toque una serie de puertas más en los barrios medios del reino, la respuesta siempre era la misma, no, asi que una noche decidi probar suerte en los barrios bajos, quizás podria labrarme una reputación allí y luego intentar cautivar los demas corazones.
Asi que decidida y glamurosa como soy, Sali de mi departamento en la zona rica del riesgo, ataviada con unas botas color plata metálico que me llegaban a las rodillas, bucaneras creo que se llamaban, unos shores purpura con lentejuelas que me hacían brillar, una camisa blanca, un saco purpura tambien, y una sobre todo espectacular, que me habia mandado a diseñar con la mismísima, Keke Chantell, una diosa de la ropa glamurosa.
Me maquille, y me arregle el cabello, me mire en el espejo y evité derramar una lagrima, estaba hermoso. Antes de salir tome mi micrófono, Taiyo y cuando ya estaba con la mano en el pomo de la puerta, voltee al sitio donde reposaban mis abanicos y pense que sabiendo que iba a un sitio que quizás era peligroso debía llevarlos conmigo, asi que los tome de su sitio y me los fije en la cintura, era un accesorio perfecto.
Fui caminando de manera tranquila, dirigiéndome a los barrios bajos, aclarando la garganta, pues esperaba dentro de muy poco poder cantar algo. Llegue a varios sitios… bares y cantinas de mala muerte, en todos reusaron mi propuesta para presentarme, unos dijeron que era demasiado extravagante, pero el que más me toco mis 2 hermosos cojones fue en Gyojin dueño de una cantina de mierda, que me llamo “Maricón”… Chasquee la lengua en una clara señal de disgusto y preferí salir de allí, antes de romperle la cara, pero me jure a mi mismo que si me cruzaba a algun otro mierda de esa especie, iba a dejar caer toda mi ira sobre él o ella.
Ya estando fuera de la cantina, me percate que estaba en una calle sin pavimentar y mis botas color plata metálico se habían manchado de barro, suspire para hacer sentir mi molestia, esta noche estaba siendo horrible, tome mi micrófono con mi mano derecha, Taiyo y empece a caminar, hacia mi derecha, con la intención de salir de allí, pero para alegrarme la noche cante mi canción:
¡Rumba, Samba, Mambo!..
Pon tu mano en cuerpo y mi boca en tu piel.
Mira como me muevo te vas a enloquecer.
¡Rumba, Samba,Mambo!
Bailando con tu amor
Todo puede cambiar
Terminé mi canción dando un giro y guardé a Taiyo. Me sentí llena de energía y rebosante de fuerza. Seguí caminando, metiéndome entre callejones, cuando a lo lejos frente a mi noté 2 figuras paradas frente a un callejón, fruncí el ceño, algo que no me gustaba hacer pues me podían salir arrugas.
La imagen era cuanto menos extraña y la curiosidad me pudo asi que me fui me acercando, mientras mis tacones hacían ruido por el lodo, pero lo que me puso en estado de alerta, fue ver como una de las figuras se metia al suelo y luego reaparecía a unos cuantos metros dentro del callejón, abri los ojos y por mera precaución tome mis dos abanicos, seguí caminando hasta detenerme a 1 metro a espaldas del hombre que no se habia movido de su posición, el del traje negro y note que a 13 metros de mí, la figura que habia desaparecido habia acabado con otras 5 personas, pero lo que más me llamo la atención fue verle los brazos, donde se notaban unas especie de aletas y la ira volvio a invadir mi cuerpo era un gyojin…. Quizás este mierda era amigo del que me llamo Maricón, total toda esa gente se conoce y la iba a pagar, cruce mis brazos y extendí mis abanicos, mirando fijamente a aquel Gyojin y dije. – Vaya vaya… pareces un pez muy fuerte, seguro eres amigo del dueño de la cantina, total que todos ustedes se conocen… Que te parece si peleas con este Maricon y te demuestro que soy superior…anda te reto a aceptar esta Locura mía. – Sonreí con malicia y luego volvi a hablar, pero dirigiéndome esta vez al hombre del traje negro. – Ah… y tu hombre bien vestido, te invito a retirarte, por el momento no tengo nada en tu contra.
Mi corazón seguía envalentonado por mi canción y una sensación empezó a recorrer mi cuerpo, deseaba que aquel hombre pez aceptara mi reto y así mejorar mi noche.
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Invasión
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Belico
Comentario para Dr Bones
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