La sorpresa, en medio de aquella emboscada, lo golpeó como un trueno. Bones se quedó boquiabierto, incapaz de apartar la vista de lo que ocurría ante sus ojos. No entendía nada. No sabía quién era ese tal Glamour ni qué demonios estaba buscando en aquel lugar. Pero había algo innegable: el hombre tenía ritmo.
Un ritmo magnético.
Hasta el médico brujo, con toda su solemnidad, parecía tentado a mover la cabeza siguiendo aquella cadencia pegadiza. Y Bones… bueno, si la situación hubiera sido distinta —si no estuvieran en medio de una emboscada, si las luces fueran de colores y el suelo vibrara bajo una noche de alcohol y karaoke— seguramente habría estado aplaudiendo de pie. Quizá incluso marcando el compás con los pies.
Pero no era el momento.
La música no borraba el peligro. Solo lo disfrazaba.
Cuando quedó claro que Glamour había ido allí buscando a Tensui, el ambiente cambió. Bones giró lentamente hacia su amigo. Lo miró con una mezcla de duda y preocupación. No sabía en qué clase de lío estaba metido, pero era evidente que no era algo superficial. Aquello olía a problemas profundos… y peligrosos.
Aun así, Bones sabía reconocer sus límites. Ya tenía suficientes complicaciones propias como para sumergirse en un conflicto ajeno.
Aun asi, aprovovechando la sorpresa de los esclavistas, Bones rapidamente tomo al chico que se encontraba a algo confundido en brazos. Pensando en por lo.menos ayudarle en no tener que volver a vivir algun otro peligro como este.
Tensui, la estrella de los escenarios, parecía cargar con algo más pesado que la fama. Su nuevo compañero —a quien apenas conocía desde hacía unos días— no parecía precisamente una compañía inofensiva. Con el respeto más sincero que pudo reunir en ese instante, Bones inclinó el cuerpo en una breve reverencia, tomando el ala de su sombrero en un gesto solemne.
—Suerte con tu dilema, compañero.
No añadió nada más. No hacía falta.
Se dio media vuelta y echó a correr hacia las calles principales. Cada paso lo alejaba del espectáculo y lo acercaba a su verdadero objetivo: salir de la isla. Necesitaba un plan. Un barco. Una ruta. Cualquier cosa que lo llevara lejos de aquellas tierras y lo pusiera rumbo firme hacia Baterilla. Seguir su propio camino. Esa era la prioridad.
Aunque, debía admitirlo…
—Vaya presentación —murmuró mientras corría—. Solo faltaban los fuegos artificiales… rumba, samba…
Sacudió la cabeza.
¡Concéntrate, Bones.!
Esperaba lo mejor para Tensui, de verdad que sí. Pero ahora debía enfocarse en lo suyo. En sobrevivir. En escapar. En buscar nuevos horizontes antes de que aquella isla decidiera que él también formaba parte del espectáculo.
Una vez cerca de un orfanato que conocia y que era atendido por una dulce chica de mediana edad llamado "Tia Paola" en donde aprovecho para dejar el.pequeño en seguridad antes de seguir su camino.
Un ritmo magnético.
Hasta el médico brujo, con toda su solemnidad, parecía tentado a mover la cabeza siguiendo aquella cadencia pegadiza. Y Bones… bueno, si la situación hubiera sido distinta —si no estuvieran en medio de una emboscada, si las luces fueran de colores y el suelo vibrara bajo una noche de alcohol y karaoke— seguramente habría estado aplaudiendo de pie. Quizá incluso marcando el compás con los pies.
Pero no era el momento.
La música no borraba el peligro. Solo lo disfrazaba.
Cuando quedó claro que Glamour había ido allí buscando a Tensui, el ambiente cambió. Bones giró lentamente hacia su amigo. Lo miró con una mezcla de duda y preocupación. No sabía en qué clase de lío estaba metido, pero era evidente que no era algo superficial. Aquello olía a problemas profundos… y peligrosos.
Aun así, Bones sabía reconocer sus límites. Ya tenía suficientes complicaciones propias como para sumergirse en un conflicto ajeno.
Aun asi, aprovovechando la sorpresa de los esclavistas, Bones rapidamente tomo al chico que se encontraba a algo confundido en brazos. Pensando en por lo.menos ayudarle en no tener que volver a vivir algun otro peligro como este.
Tensui, la estrella de los escenarios, parecía cargar con algo más pesado que la fama. Su nuevo compañero —a quien apenas conocía desde hacía unos días— no parecía precisamente una compañía inofensiva. Con el respeto más sincero que pudo reunir en ese instante, Bones inclinó el cuerpo en una breve reverencia, tomando el ala de su sombrero en un gesto solemne.
—Suerte con tu dilema, compañero.
No añadió nada más. No hacía falta.
Se dio media vuelta y echó a correr hacia las calles principales. Cada paso lo alejaba del espectáculo y lo acercaba a su verdadero objetivo: salir de la isla. Necesitaba un plan. Un barco. Una ruta. Cualquier cosa que lo llevara lejos de aquellas tierras y lo pusiera rumbo firme hacia Baterilla. Seguir su propio camino. Esa era la prioridad.
Aunque, debía admitirlo…
—Vaya presentación —murmuró mientras corría—. Solo faltaban los fuegos artificiales… rumba, samba…
Sacudió la cabeza.
¡Concéntrate, Bones.!
Esperaba lo mejor para Tensui, de verdad que sí. Pero ahora debía enfocarse en lo suyo. En sobrevivir. En escapar. En buscar nuevos horizontes antes de que aquella isla decidiera que él también formaba parte del espectáculo.
Una vez cerca de un orfanato que conocia y que era atendido por una dulce chica de mediana edad llamado "Tia Paola" en donde aprovecho para dejar el.pequeño en seguridad antes de seguir su camino.
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