24-02-2026, 06:04 AM
Narrador / María Merlot
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Las piernas de María Merlot caían al vacío mientras observaba la escena que se desarrollaba frente a ella. Kelvin lo tenía resuelto, y sin duda sus palabras siempre llevaron la razón, el pequeño Howard era un malcriado, y sin sentido común. Solo sabía chillar y balbucear necedades, le hacia falta un poco de realidad fuera de los libros, le hacia falta visitar la isla de la que hablo y que ella leyó en el periódico. Imaginarlo rodeado de hermosas mujeres coquetas y sedientas de su cariño, la hizo sonreír, seguro el pobre se desmayaba antes… ¿Debería intentar seducirlo y robarle un beso? Nah, no era su tipo y, además, seguro lloraba más fuerte si ella lo tocaba de esa manera. Además, después de su encuentro con el Capitán Uva, no había vuelto a pensar en nada de eso, ahora ella era libre… y su cuerpo un templó, aunque no así sus labios, después de todo beso al carpintero y a su Algodón de Azúcar, este último, fue muy raro.
Los gritos del explorador resonaron por la recamará. “Su tesoro, su tesoro”, que obsesión con aquello que guardaban esas ruinas, tanto así que a la joven semisirena le causo repulsión, considerando que ella solo quería encontrar a sus nakamas y que los siguió porque estaba perdida, y también, porque había reconocido al gigante pelinegro del muelle de Samba, y del barco comercial. Y lo más importante, porque era el compañero de su amigo, el Príncipe Alado Einarr.
Con un suspiro, y llevando su diestra a la herida de bala en su brazo, vio cómo se desenvolvió muy curiosamente la suerte de Howard, solo pareció empeorar y empeorar. Se mordió la lengua, cayo, y reboto aquí y allá, sino fuera tan patético se hubiera reído de su torpeza. Pobre hombrecito estudioso, las letras no lo prepararon para la cruda verdad del mundo, como que un gigante tenía ventaja de campo, y una semi sirena estaba muy loca. Lo peor fue como termino, un final algo… raro, María solo frunció el ceño, reiterando que aquella vida había sido… desaprovechada.
En fin, al verse libre de ese enano. Salto del cilindro, y fue directo a Kelvin cayendo sobre su zapato y abrazándolo, o eso intento — Ese hombrecito me dio miedo ¿Te imaginas tener una vida tan miserable? ¡Me gustan los libros, pero no quiero terminar así! ¡Rápido Gigantón, vámonos de aquí! Vayamos a buscar a nuestros nakamas, además ya me dio hambre y me duele mi brazo… ¿Sabes curar heridas? — le pregunto alzando la mirada, e inclinando la cabeza para ver esos 20 metros de altura, quizás él no la vería o si, pero estaba haciendo un adorable puchero — ¡No! No, no quiero nada de ese enano odioso, te lo dejo todo a ti… yo solo quiero salir de aquí, por favor Gigantón… Vámonos ya — la chica alzo los brazos, esperando a que el gigante la alzara y la sacara de ahí, como solía hacer Trhym con ella.
Tanto grito Howard por el tesoro que María quedo asqueada con este, quería irse con su colega, y buscar a su tripulación o a Einarr, a quienes encuentren primero...
Los gritos del explorador resonaron por la recamará. “Su tesoro, su tesoro”, que obsesión con aquello que guardaban esas ruinas, tanto así que a la joven semisirena le causo repulsión, considerando que ella solo quería encontrar a sus nakamas y que los siguió porque estaba perdida, y también, porque había reconocido al gigante pelinegro del muelle de Samba, y del barco comercial. Y lo más importante, porque era el compañero de su amigo, el Príncipe Alado Einarr.
Con un suspiro, y llevando su diestra a la herida de bala en su brazo, vio cómo se desenvolvió muy curiosamente la suerte de Howard, solo pareció empeorar y empeorar. Se mordió la lengua, cayo, y reboto aquí y allá, sino fuera tan patético se hubiera reído de su torpeza. Pobre hombrecito estudioso, las letras no lo prepararon para la cruda verdad del mundo, como que un gigante tenía ventaja de campo, y una semi sirena estaba muy loca. Lo peor fue como termino, un final algo… raro, María solo frunció el ceño, reiterando que aquella vida había sido… desaprovechada.
En fin, al verse libre de ese enano. Salto del cilindro, y fue directo a Kelvin cayendo sobre su zapato y abrazándolo, o eso intento — Ese hombrecito me dio miedo ¿Te imaginas tener una vida tan miserable? ¡Me gustan los libros, pero no quiero terminar así! ¡Rápido Gigantón, vámonos de aquí! Vayamos a buscar a nuestros nakamas, además ya me dio hambre y me duele mi brazo… ¿Sabes curar heridas? — le pregunto alzando la mirada, e inclinando la cabeza para ver esos 20 metros de altura, quizás él no la vería o si, pero estaba haciendo un adorable puchero — ¡No! No, no quiero nada de ese enano odioso, te lo dejo todo a ti… yo solo quiero salir de aquí, por favor Gigantón… Vámonos ya — la chica alzo los brazos, esperando a que el gigante la alzara y la sacara de ahí, como solía hacer Trhym con ella.
Tanto grito Howard por el tesoro que María quedo asqueada con este, quería irse con su colega, y buscar a su tripulación o a Einarr, a quienes encuentren primero...
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Karma Fanático: Hyakinthos.
![[Imagen: mmocheja.png]](https://i.ibb.co/WNPnSwH9/mmocheja.png)
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