24-02-2026, 08:43 PM
Kibai se cruzó de brazos, apoyando su mano en el mentón, tratando de hacer memoria y clasificar su capacidad culinaria. Obviamente nada de carnero, o cordero, antes de comerse algo así habría pasado hambre, aquellos animales eran sus parientes lejanos al fin y al cabo.
— Mira puedo empezar por la respuesta fácil. De momento aquí me han enviado con varios compañeros a por suministros. Nuestra isla es invernal, y no crece casi nada decente para comer, así que hemos venido aquí a recordarles que ellos que tienen mucho para comer que deben de acordarse de los compañeros que no tienen tanto.
Acto seguido, tras repasar varias de sus recetas, se decidió por lo obvio.
— A mi personalmente me encantan las aves de cualquier tipo. Todo lo que lleve alas, para mi es una delicia.
Antes de que la ultima palabra hubiese abandonado su boca, el mink se dio cuenta de lo que acababa de decir, observando las dos obvias alas blancas que Seraphine exhibía a la espalda.
— A ver, que no quiero decir que te vaya a comer a ti, tu eres humana, o casi… Bueno, lo suficientemente humana. Que no quiero decir que no seas una delicia, seguro que eres encantadora… mierda lo estoy diciendo todo mal…
Carraspeando sonoramente, Kibai se enderezó de nuevo, decidiendo obviar aquellos últimos segundos.
— Cocino bien casi cualquier cosa, menos animales con pelaje, por principios nunca los mataría, cocinaría ni comería. Los dulces me gustan lo más naturales posibles, prefiero frutas y platos de bayas antes de pasteles. Y mi plato preferido es sin duda el que hace sonreír a la persona que tengo delante.
Aquella joven no debió sentirse demasiado intimidada por su metedura de pata, pues volvió a escribir en su libreta y le plantó una frase delante de los ojos.
—¿Podría probar algo que cocinó?
Kibai echó un ojo a su Den Den Mushi, que seguía mudo y dormido en su capa. Qué había de malo en cocinar algo para aquella chica? Al fin y al cabo parecía haberlo pasado bastante mal, y la pobre no parecía muy entera. Comer algo le vendría bien.
— Claro, podría cocinarte algo sin problema. No sé si tienes algún sitio donde pueda preparar algo. Si no, los mercado aquí están bien provistos y no es muy complicado improvisar un fogón decente en la playa. Si a ti te parece bien, dime, que prefieres y me pondré a ello.
El mink esbozó ahora si una sonrisa genuina, adelantándose a la reacción de Seraphine.
—Lo pillo lo pillo mala elección de palabras de nuevo, escríbeme que prefieres. Mejor?
—Lo pillo lo pillo mala elección de palabras de nuevo, escríbeme que prefieres. Mejor?
Mientras iban caminando, Seraphine continuaba escribiendo en la libreta, mostrándole frase tras frase.
Kibai se rascó la cabeza al ver las palabras que le iba mostrando la joven. Lo cierto es que no se sentía muy cómodo hablando abiertamente de esto, pero después de la mala impresión que le había dado de inicio…
— Bueno, no me gusta entrar mucho en ello, pero digamos que nunca he hecho daño a nadie que no se lo mereciese. En una ocasión tuve que detener a tres estafadores. Habían capturado a varios lobos, y vendían sus servicios como cazadores de lobos tras dejar que uno de los animales entrase a los establos a matar al ganado. Después acababan con el lobo y recogían el dinero. En una ocasión, un chico los vio, y decidieron llevárselo para hacerlo desaparecer, aunque conseguí llegar a tiempo.
Kibai omitió los detalles acerca de su lucha posterior con los hombres, aunque notó como sus garras salían levemente de sus dedos al recordar la escena.
Al mencionar Sorbet, pero desconocer su origen primigenio, Kibai levantó una ceja con curiosidad.
— Vaya, llevas bastante más tiempo en este mar que yo, eso seguro. Venga, creo que tienes mucho más que escribir en esa libreta, y yo tengo algo que prepararte. Cuando veas un puesto con algo que te llame la atención, me lo dices.
