25-02-2026, 04:43 AM
Día 45 de Otoño | Año 16
Sorbet. De las tantas islas del South Blues, era una de las que se podía decir que tenía un tamaño considerable. Aunque tampoco era la más grande que había en aquella zona del planeta. Pero más grande que Baterilla sí que era. Y quizás un poquitito más grande que Samba. Aunque, similar que Samba, había una diferencia abismal entre los más privilegiados y los más humildes. Era claro que en todo el South Blues, a los dirigentes no les importaba mucho el bienestar general de la gente que allí habitaba.
Recién había desembarcado Yuuki, yendo en un puesto muy adecuado para ella en el barco al que se coló: En la bodega de los víveres. Se escondió bien y se mantuvo quietecita, no saliendo de allí sino hasta que el barco amarró y la tripulación se fue. Aprovechó entonces para tomarse su té de la mañana. No podía faltarle. Y luego de eso, se fue a dar una vuelta por Sorbet.
No le costó mucho ver que el sitio no era tan distinto de Samba, aunque sí que eran más trabajadores y menos alegres que en la otra isla. No estaba mal. Seguro que a los de su clan les habría gustado estar allí. Se les notaba bastante organizados pese a las diferencias sociales y económicas. Pero la iglesia... bueno, la iglesia seguro que a los de su clan sí que habría gustado.
Pero Yuuki no era como los de su clan. O al menos no directamente. Pues ella fue a su propia iglesia: la taberna. Y allí entró y se fue buscando la barra. Tenía también algo de sed. Y a diferencia de antes, ahora tenía algo de dinero para gastar por su cuenta.
Se pidió su bebida, que era cerveza corriente. Y estaba tomando con tranquilidad cuando una chica llegó allí. Por todo lo que se veía, la chica era una niña de casa.. y se notó más cuando pidió su bebida. Un vaso de leche. La birkaniana esbozó una sonrisa tierna y se guardó la burla mientras sus dedos tamborileaban en la tabla de madera de la barra. Le recordaba a sus años más jóvenes, cuando se escapaba para buscar problemas y aprendía una que otra maña. Aunque ella siempre tuvo un temperamento algo fuerte.
La pelirrosa se mantuvo en silencio y seguía bebiendo, con algo de elegancia lo hacía, y eso junto con su propia apariencia, también resaltaba bastante entre todos los demás asistentes a dicha taberna.
Pero mientras Yuuki se dedicaba a observar en silencio y recordar momentos más inocentes de su vida, alguien más venía a molestar a la chica que bebía su leche. Y no, no era uno de esos piratas machos malhablados que ya estaban echando ojo también. Era otra dama. Una que parecía estar bastante bien vestida y que, al notar a la chica, llegó para aprovechar y soltarle un sermón.
—¿Qué haces tu aquí, niña? ¿No ves que este es un lugar de personas que no tienen nada mejor que hacer? Estas en malos pasos, ¡Vete a casa! Pobres de tus padres, ¿Saben ellos que andas rodeándote de gente que ha decidido arruinar sus vidas? Tu deberías estar aprendiendo cosas útiles no-
Y no logró terminar de hablar cuando Yuuki estaba tirándole el vaso de madera vacío a la cara. Estaba colérica. Parece que se había tomado a personal ese regaño.
—¡Ya cállate! ¿Quién eres? ¿Su madre? Se ha pedido un vaso de leche, ¡Idiota! Aquí nadie molesta a nadie. Y si pasa, ciertamente se gana un golpe... ¡IGUAL QUE TU!
Tenía los ojos blancos y la cara roja de la ira. Y todos allí la habían escuchado.
Y al darse cuenta de eso. Se calmó y la vergüenza se apoderó de ella. Se tapó la cara con las alas y luego de que la gente se riera y la señora a quien había gritado se fuera diciendo cosas como que iba a reportar a la pelirrosa, Yuuki se giró para hablar con la muchacha.
—Dirás que soy un desastre... perdón. Pero no iba a dejar que te molestaran solo porque estas aquí. Disfruta de tu leche. Y mientras, ¿Qué te trae por aquí? Ciertamente no pareces ser de este ambiente, pequeña.

![[Imagen: o32YH2T.png]](https://i.imgur.com/o32YH2T.png)