26-02-2026, 02:00 AM
(Última modificación: 26-02-2026, 02:01 AM por Eros Focalor.)
El calor era una costa tremenda, Eros podía sentir como cada paso por debajo del sol abrasador de Arabasta marcaba un antes y un despues claro en su expectativa con respecto a la isla. Había escuchado de las tumbas de Arabasta, y de hecho quería conocerlas pero cada minuto bajo el sol era suficiente para hacerlo sentir nuevamente en la cima del Volcán de la Hora. Se abanicaba como podía usando la diestra a medida que avanzaban por la ciudad buscando un lugar donde beber cosas frescas y que, de preferencia, no los hiciese bajar la guardia nuevamente.
Eros estaba atento para ver si encontraba algun aserradero local, carpinterías o mueblerías donde poder conseguir madera para reparar a la Black Widow. Su curiosidad también lo llevaba a estar atento a la gente, las vestimentas, los edificios. Cada algunos pasos algo nuevo lo distraía de la charla con sus compañeros, repitiendo el patrón de acelerar el paso tras detenerse para alcanzarlos a los poco metros de separarse del grupo. Finalmente escuchó las palabras de Kiyoshi dirigidas a él hacia la notoriedad que habían ganado con el periódico.
— Pues... Si alguien piensa que nuestra forma de vida es injusta y merece castigo, entonces con gusto los esperaré pero defenderé los intereses de nuestra gente por encima de todo -Aclaró Eros en respuesta a las palabras de su amigo; si bien era cierto que ahora eran unos objetivos más grande, por ejemplo, para cazadores de recompensas y los marine se esforzarían el doble por detenerlos cada vez que los viesen, también era cierto que otros tantos evitarían problemas. Estaba claro que matar no pesaba a ninguno de ellos, y de lo único que no se vuelve es de la muerte decía Eros.
La idea de Kiyoshi hizo que el capitán se llevase la mano al mentón pensativo comenzando a hacer números tras cotejar el valor de munición, costes de reparación del navío, armas. — ¿Cuánto ganará un Marine? Me sentaría mal sacarle la plata a alguien que está trabajando... Por ahí tienen hijos chicos o familias... ¿Le robarían a algun noble, o a alguna persona corrupta? —Inquirió pensativo mientras andaba llevando la mirada uno a uno a sus compañeros.
No temía seguir ganándose el odio del Gobierno Mundial, si ellos quería considerarlos una amenaza por las acciones que estaban tomando en pos de cumplir sus objetivos sabía que enfrentarse era inminente. — Aprovechemos cada oportuni... —Entonces su discurso se detuvo cuando vio a unos niños pidiendo monedas, a los cuales les dio 500 berries a cada uno gastando 1.000 de su bolsa. Los mismos corrieron por la calle hasta la esquina donde un puesto ambulante con un gran bloque de hielo que era raspado en tazas estaba. La gente parecía amontonarse para conseguir un poco de ese hielo raspado, y Eros no podía ser menos.
Se puso en la fila observando el mecanismo. Usaba un sistema de palancas y engranajes para girar con una manivela, sin mucho esfuerzo. Escuchó que se le ponían salsas distintas, frutales y decidió que eso era parte de su aventura por Arabasta.
Eros estaba atento para ver si encontraba algun aserradero local, carpinterías o mueblerías donde poder conseguir madera para reparar a la Black Widow. Su curiosidad también lo llevaba a estar atento a la gente, las vestimentas, los edificios. Cada algunos pasos algo nuevo lo distraía de la charla con sus compañeros, repitiendo el patrón de acelerar el paso tras detenerse para alcanzarlos a los poco metros de separarse del grupo. Finalmente escuchó las palabras de Kiyoshi dirigidas a él hacia la notoriedad que habían ganado con el periódico.
— Pues... Si alguien piensa que nuestra forma de vida es injusta y merece castigo, entonces con gusto los esperaré pero defenderé los intereses de nuestra gente por encima de todo -Aclaró Eros en respuesta a las palabras de su amigo; si bien era cierto que ahora eran unos objetivos más grande, por ejemplo, para cazadores de recompensas y los marine se esforzarían el doble por detenerlos cada vez que los viesen, también era cierto que otros tantos evitarían problemas. Estaba claro que matar no pesaba a ninguno de ellos, y de lo único que no se vuelve es de la muerte decía Eros.
La idea de Kiyoshi hizo que el capitán se llevase la mano al mentón pensativo comenzando a hacer números tras cotejar el valor de munición, costes de reparación del navío, armas. — ¿Cuánto ganará un Marine? Me sentaría mal sacarle la plata a alguien que está trabajando... Por ahí tienen hijos chicos o familias... ¿Le robarían a algun noble, o a alguna persona corrupta? —Inquirió pensativo mientras andaba llevando la mirada uno a uno a sus compañeros.
No temía seguir ganándose el odio del Gobierno Mundial, si ellos quería considerarlos una amenaza por las acciones que estaban tomando en pos de cumplir sus objetivos sabía que enfrentarse era inminente. — Aprovechemos cada oportuni... —Entonces su discurso se detuvo cuando vio a unos niños pidiendo monedas, a los cuales les dio 500 berries a cada uno gastando 1.000 de su bolsa. Los mismos corrieron por la calle hasta la esquina donde un puesto ambulante con un gran bloque de hielo que era raspado en tazas estaba. La gente parecía amontonarse para conseguir un poco de ese hielo raspado, y Eros no podía ser menos.
Se puso en la fila observando el mecanismo. Usaba un sistema de palancas y engranajes para girar con una manivela, sin mucho esfuerzo. Escuchó que se le ponían salsas distintas, frutales y decidió que eso era parte de su aventura por Arabasta.
Relevante
![[Imagen: xNGUFie.png]](https://i.imgur.com/xNGUFie.png)
