26-02-2026, 05:04 AM
La risa ajena lo hizo sonreír también, parecía haber entendido de golpe a lo que el pelinegro se refería y eso era símbolo de que podían comprenderse de alguna manera. El lápiz le fue arrebatado de nuevo, al parecer así iban a comunicarse desde ahora. La vio dibujar círculos y flechas, también lo que parecía un barco. Tuvo que analizar lo que quería decir, verla a los ojos en cuanto volvía a hablarle, usando solo esas 3 palabras en repetición. - Eh… -. Difícil, era difícil comprender a qué se refería. Su mente lo llevó a pensar varias cosas: viajar juntos, otras islas que hayan visitado, visitar esos mares, muchas cosas.
Al final, había una forma de descubrirlo. Tomó el lápiz y dibujó sobre este su propio nombre, así como la mujer lo estuvo diciendo hasta ahora. - Uker, yo… -. Apuntó con su mano a su propio pecho, intentando darle a entender el significado de esa última palabra. - ¿Aquí? -. Dibujó entonces otra flecha, conectando su nombre con el barco, queriendo preguntarle si es que se refería a que él iba en ese barco. Entonces, antes de obtener respuesta, desde el barco dibujó otra flecha, una que conectó con el árbol que ella antes había dibujado cuando habló de Ohara. - Claro que me gustaría visitar Ohara, suena interesan… -.
Ella lo nombró, junto a otra palabra desconocida para él, pero el gesto de sus manos era suficiente para darle a entender que debía parar. - ¿Estás bien? -. Volvió a hablar, ahora siendo acompañada por una actitud más calmada y desconcentrada. Observó cómo volvía dejar el vaso en la mesa, algo que llevó al cocinero a asumir lo más lógico. - Creo que fue suficiente alcohol por hoy -. Con cuidado, separó un poco el vaso de ella, llevando ambos a la otra punta de la mesa. - Te traeré agua -. Y así lo hizo, en poco tiempo volvía de la cocina con un vaso de agua fresca, entregándoselo a la mujer y esperando que ella misma le permitiera volver a hablar.
Mientras esperaba, observó a la alada con curiosidad. Sus alas, su cabello, su rostro, intentaba encontrar algo que le contara más de ella sin palabras. Comunicarse era difícil, mucho más lo sería ahora que ella comenzaba a caer en los embrujos del alcohol. Pensó que lo mejor sería terminar con el momento antes de que vaya a más. - ¿Qué te parece si nos retiramos? Puedo acompañarte a tu casa si necesitas -. Pero que no se olvide de pagar la cuenta, aunque los tragos salieron del bolsillo del cocinero. Ante la pregunta, se dio la libertad de dibujar algo de nuevo, una casa cuadrada con techo triangular, si como la dibujan los niños, que se encontraba entre dos símbolos de pregunta.
Mientras esperaba a que ella decidiera, si es que le había entendido algo, se quedó observando el papel que ambos habían garabateado: sus dibujos horribles, los trazos más entendibles de Bai, sus lugares de origen, su historia, las mentiras sobre eso. Había sido una buena charla, al menos eso pensaba el hombre, pues no podía saber si ella lo había entendido o ambos habían estado teniendo dos conversaciones diferentes.
Era curioso, esa misma incapacidad para comprenderla lograba que quisiera conocerla más, tal vez aprender un poco de esa lengua extraña. ¿Habrían más como ella? Supuso que su familia, conocidos, tal vez la propia isla de Ohara… ¿Todos en esa isla hablarían el mismo idioma? Tendría que investigar un poco más, tal vez pueda preguntar a más gente de la isla.
Al final, había una forma de descubrirlo. Tomó el lápiz y dibujó sobre este su propio nombre, así como la mujer lo estuvo diciendo hasta ahora. - Uker, yo… -. Apuntó con su mano a su propio pecho, intentando darle a entender el significado de esa última palabra. - ¿Aquí? -. Dibujó entonces otra flecha, conectando su nombre con el barco, queriendo preguntarle si es que se refería a que él iba en ese barco. Entonces, antes de obtener respuesta, desde el barco dibujó otra flecha, una que conectó con el árbol que ella antes había dibujado cuando habló de Ohara. - Claro que me gustaría visitar Ohara, suena interesan… -.
Ella lo nombró, junto a otra palabra desconocida para él, pero el gesto de sus manos era suficiente para darle a entender que debía parar. - ¿Estás bien? -. Volvió a hablar, ahora siendo acompañada por una actitud más calmada y desconcentrada. Observó cómo volvía dejar el vaso en la mesa, algo que llevó al cocinero a asumir lo más lógico. - Creo que fue suficiente alcohol por hoy -. Con cuidado, separó un poco el vaso de ella, llevando ambos a la otra punta de la mesa. - Te traeré agua -. Y así lo hizo, en poco tiempo volvía de la cocina con un vaso de agua fresca, entregándoselo a la mujer y esperando que ella misma le permitiera volver a hablar.
Mientras esperaba, observó a la alada con curiosidad. Sus alas, su cabello, su rostro, intentaba encontrar algo que le contara más de ella sin palabras. Comunicarse era difícil, mucho más lo sería ahora que ella comenzaba a caer en los embrujos del alcohol. Pensó que lo mejor sería terminar con el momento antes de que vaya a más. - ¿Qué te parece si nos retiramos? Puedo acompañarte a tu casa si necesitas -. Pero que no se olvide de pagar la cuenta, aunque los tragos salieron del bolsillo del cocinero. Ante la pregunta, se dio la libertad de dibujar algo de nuevo, una casa cuadrada con techo triangular, si como la dibujan los niños, que se encontraba entre dos símbolos de pregunta.
Mientras esperaba a que ella decidiera, si es que le había entendido algo, se quedó observando el papel que ambos habían garabateado: sus dibujos horribles, los trazos más entendibles de Bai, sus lugares de origen, su historia, las mentiras sobre eso. Había sido una buena charla, al menos eso pensaba el hombre, pues no podía saber si ella lo había entendido o ambos habían estado teniendo dos conversaciones diferentes.
Era curioso, esa misma incapacidad para comprenderla lograba que quisiera conocerla más, tal vez aprender un poco de esa lengua extraña. ¿Habrían más como ella? Supuso que su familia, conocidos, tal vez la propia isla de Ohara… ¿Todos en esa isla hablarían el mismo idioma? Tendría que investigar un poco más, tal vez pueda preguntar a más gente de la isla.
