El tesoro de Little Garden [Aventura T4] [Presente Absoluto]
#32
A Stroud no se le escapó la reacción de la Capitana ante su informe, si bien no lo manifestó de ninguna manera. Las cuestiones personales, para él, debían quedar siempre estrictamente circunscritas a su propio ámbito cuando se trataba de trabajo. Cuando Trixie mencionó que darían un parte de baja de los miembros de la división científica, estuvo a punto de intervenir, y, habiendo abierto ya la boca para decir algo, optó por volver a cerrarla y quedar en silencio. Había contemplado la posibilidad de decirle que no era estrictamente necesario aún, puesto que, técnicamente, no podían confirmar aún ninguna de las muertes. No había ni un solo cadáver en aquel lugar, y era posible que alguno siguiese con vida en alguna parte, en algún recóndito lugar de la isla. Sin embargo, con los meses que habían transcurrido, aquello hubiera sido alimentar una hoguera cruel.

Habiendo recibido las últimas instrucciones de su interlocutora, se despidió de ella con formalidad, incluso cuadrándose frente al Den Den Mushi, y colgó. Echó un vistazo a sus compañeros, haciendo un ademán con la cabeza, como queriendo decir "bueno, pues ya lo habéis oído". Suspiró, poniendo en orden sus cosas y guardando en su mochila algunas de las pruebas que había podido encontrar a lo largo de su búsqueda por el campamento. No sabía si le serían útiles, pero, especialmente cuando se trataba de documentación confidencial como aquella, estaba mejor en sus manos que abandonada en mitad de la selva. Ordenó sus enseres, preparándose para partir hacia el sendero que habían podido vislumbrar, que partía desde el campamento.  Se acercó hasta el mismo, siguiéndolo con la mirada; la prominencia de las huellas y lo abundante de las mismas, incluso después de meses, hacían evidente que la división científica había hecho de aquel un lugar de paso habitual. Más allá descansaba lo que parecía la boca de una cueva, ahora cubierta parcialmente por la exhuberante, copiosa vegetación, ansiosa siempre por escalar por todo y cubrirlo todo.

"Bien, vamos allá," se limitó a decir una vez todos estuvieron en disposición de partir hacia la cueva. Meterse en un lugar como aquel, en plena naturaleza, donde podían perderse, quedar atrapados o ser emboscados con tanta facilidad, era lo último que se hubiese esperado cuando recibió la llamada de Harrison horas antes, y, desde luego, no era algo que estuviese deseando hacer. La espeleología era una de esas cosas que él, personalmente, consideraba que podía morir sin practicar. Sin embargo, el deber llamaba, y cuando el deber llamaba, había poco que contestar. Echó a caminar al frente de la formación a través del transitado sendero, sus ojos grises constantemente examinando sus alrededores, hasta que se plantaron frente a la entrada de la cueva. Había algo inquietante en aquella oquedad, negra, cuyo interior parecía amortiguar cualquier sonido. No era, o desde luego no parecía, claustrofóbica, aunque sabía bien que aquello podía cambiar en cuestión de unos pocos metros. "Bien, División, las órdenes han sido claras. Entrar, tomar las flores y salir. Si lleváis guantes, usadlos. Si no, improvisad algo, usad un pedazo de tela, lo que sea; evitad tocar directamente cualquier cosa en el interior de la cueva," afirmó, ciñéndose sus propios guantes tachonados con decisión. Aún podía oler el penetrante olor que desprendía el mejunje de nicotina que habían improvisado. "Las cuevas son lugares ideales para ser emboscados, y es más que probable que algún depredador haya hecho de esta su nido, así que id con mil ojos. Kibai, Moja, vuestra visión nos va a ir de perlas," afirmó, haciendo un ademán a los dos minks, entornando los ojos. Claramente estaba visualizando un plan. "En cuanto la cueva se estreche, iremos en formación. Yo iré primero," declaró. No le hacía ni puñetera gracia ir el primero en mitad de la oscuridad, pero era parte de su responsabilidad. "Bertram irá el último, cubriendo la retaguardia, y listo para disparar. Vosotros dos iréis en medio, avisándonos de todo. Seréis los ojos, el olfato y el oído de la División," razonó. La formación era la natural para un caso como aquel, en que las piezas más clave para el movimiento de la formación al completo iban acolchadas el frente y la espalda, con la posibilidad de coordinar el movimiento de los cuatro. Normalmente vacilaría a la hora de confiar su suerte de aquella manera a alguien más, pero conocía a sus compañeros. "De momento, vamos a ser prudentes con el uso de cualquier tipo de fuego, en caso de que haya poco oxígeno en el interior. Vamos allá, División 60 de la Marina," declaró, no sin cierto orgullo por sus hombres, antes de apartar con cuidado la maleza que cubría parte de la entrada y aventurarse al interior de la cueva.

Información
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 2583 + 0 = 2583
Energia: 1963 + 28 = 1991
Espiritu: 534 + 0 = 534


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RE: El tesoro de Little Garden [Aventura T4] [Presente Absoluto] - por Stroud Nanashi - 26-02-2026, 12:20 PM

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