28-02-2026, 09:37 PM
No supo si alegrarse o no al escuchar que no lo conocía, con su mano haciendo un puño, contando hasta diez, recordando el montón de emociones que sintió aquella noche, con su corazón palpitando al recordar aquel beso, sintiendo una extraña sensación de calidez, pero al mismo tiempo, nauseabunda subir por la planta de sus pies, hasta su corazón, aquel beso, al principio había sido agradable, no obstante, se torció con tanta facilidad, que Seraphine no sabía si debía de meter su cabeza dentro de la trituradora más grande y esperar su fin, tantas veces se juró así misma a ser diferente, que no le arrebatará a nadie la importancia del consentimiento y lo hizo, su obsesiva necesidad de formar conexiones con los demás, le resultó ser más importante que ser una buena persona.
Tuvo que contener su respiración, contar hasta diez para calmarse y no salir huyendo de ahí para dejar a Kibai solo, con su mano tirando un poco de la piel de lo que quedaba del resto de su dedo meñique, el cuál no era mucho, había aprendido la lección, ahora no tenía intención de cometerlo otra vez, pero el solo haberlo hecho le bastaba para volver andando sola a Sorbet y estar al otro lado de los barrotes al no merecerse su libertad.
—No es un marine, no lo sé— Sonrió, sintiéndose algo estúpida. —Pero, dijo que peleaba por la justicia, así que pensé que podía ser uno— Ladeó la cabeza, rascándose el mentón, ni siquiera se sentía merecedora de estar hablado de él, con cuidado, llevó su palma al brazo, recorriendo donde se había herido y que Alejandro lo había tratado. —Es un mink, pantera negra, sus ojos son dorados y a veces puede ser un poco…— El lápiz se detuvo, alzando una ceja. —¿Estricto? ¿Rígido? Pocas palabras, quiero decir, quizás lleve lo militar al extremo— Arrugó su nariz, siendo mientras que más hablaba de él, más recordaba las facciones en las cuales se encontraban ambos, revolución y marine, algo le decía que si Kazan viese a Kibai, cargaría de inmediato contra él.
—Y sí, es un amigo.
Sonrió, mientras sentía que se moría un poco por dentro, no merecía llamarlo amigo tras cometer ese abuso, de inmediato, dio un paso hacia atrás al ver su reacción al molestarlo un poco, mirando su mano sobre el arma. —Anotado— Lo miró directo a los ojos. —El que se coma a un gato tendrá algo más feo que un ojo morado— No pudo evitar sentir algo de envidia al rubio, por su manera de expresarse, ella también quería esa agresividad. —Aparte de la comida, ¿con que más tuviste problemas?— No tardó demasiado en volver a acercarse a él, como si nada hubiese pasado, cuando sintió el toque, movió un poco sus alas, en vez de huir, parecían querer envolverlo. —Eso espero, que las limpio a menudo, aunque es un poco difícil…
Levantó una mano, intentando tocarlas.
—Incluye malabares a veces.
Se inclinó un poco hacia abajo para ver mejor lo que compraba y ante su pregunta, le fue un imposible el no mentir, siguiéndole a paso lento. —Quería explorar cuantas islas puedo— Levantó un poco su cabeza, sintiendo el aire acariciar su cabello, respirando profundo. —Habiendo sido durante ocho años una esclava y siendo recién libre en primavera, esta isla fue una de las primeras que quería visitar— Sus alas se movieron de forma animada, lista para zambullirse en lo que el mundo tenía que ofrecerle. —¿Puedo ayudar en algo?
Lo observó hacer, no gustándole sentirse tan inutil.
Tuvo que contener su respiración, contar hasta diez para calmarse y no salir huyendo de ahí para dejar a Kibai solo, con su mano tirando un poco de la piel de lo que quedaba del resto de su dedo meñique, el cuál no era mucho, había aprendido la lección, ahora no tenía intención de cometerlo otra vez, pero el solo haberlo hecho le bastaba para volver andando sola a Sorbet y estar al otro lado de los barrotes al no merecerse su libertad.
—No es un marine, no lo sé— Sonrió, sintiéndose algo estúpida. —Pero, dijo que peleaba por la justicia, así que pensé que podía ser uno— Ladeó la cabeza, rascándose el mentón, ni siquiera se sentía merecedora de estar hablado de él, con cuidado, llevó su palma al brazo, recorriendo donde se había herido y que Alejandro lo había tratado. —Es un mink, pantera negra, sus ojos son dorados y a veces puede ser un poco…— El lápiz se detuvo, alzando una ceja. —¿Estricto? ¿Rígido? Pocas palabras, quiero decir, quizás lleve lo militar al extremo— Arrugó su nariz, siendo mientras que más hablaba de él, más recordaba las facciones en las cuales se encontraban ambos, revolución y marine, algo le decía que si Kazan viese a Kibai, cargaría de inmediato contra él.
—Y sí, es un amigo.
Sonrió, mientras sentía que se moría un poco por dentro, no merecía llamarlo amigo tras cometer ese abuso, de inmediato, dio un paso hacia atrás al ver su reacción al molestarlo un poco, mirando su mano sobre el arma. —Anotado— Lo miró directo a los ojos. —El que se coma a un gato tendrá algo más feo que un ojo morado— No pudo evitar sentir algo de envidia al rubio, por su manera de expresarse, ella también quería esa agresividad. —Aparte de la comida, ¿con que más tuviste problemas?— No tardó demasiado en volver a acercarse a él, como si nada hubiese pasado, cuando sintió el toque, movió un poco sus alas, en vez de huir, parecían querer envolverlo. —Eso espero, que las limpio a menudo, aunque es un poco difícil…
Levantó una mano, intentando tocarlas.
—Incluye malabares a veces.
Se inclinó un poco hacia abajo para ver mejor lo que compraba y ante su pregunta, le fue un imposible el no mentir, siguiéndole a paso lento. —Quería explorar cuantas islas puedo— Levantó un poco su cabeza, sintiendo el aire acariciar su cabello, respirando profundo. —Habiendo sido durante ocho años una esclava y siendo recién libre en primavera, esta isla fue una de las primeras que quería visitar— Sus alas se movieron de forma animada, lista para zambullirse en lo que el mundo tenía que ofrecerle. —¿Puedo ayudar en algo?
Lo observó hacer, no gustándole sentirse tan inutil.
![[Imagen: RlTqH6C.jpeg]](https://i.imgur.com/RlTqH6C.jpeg)
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