Dia 28 privamavera año 17
Samba, lugar de danza, mujeres, vida alocada. No de manera excesiva y libertina, parece un disfrute de mucha gente que por mantener el circo en la parte más rica también hay una parte pobre que se la tiene que vivir para que la fiesta continúe. Mis andanzas por la parte pobre no dieron muchos frutos las primeras noches, es complicado que en un lugar tan grande como este, haya tantas personas, tantas caras. Es difícil para cualquiera recordar.
Adicionado a la gran cantidad de caras que tiene la isla también la innumerable cantidad de pandillas. Me dejan sin palabras, cada quien no solo está en su mundo, están en su guerra, están en sus disputas que no son pequeñas. Donde los vicios, la gente, la sangre son monedas de cambio y vienen por los que pagan con su vida. Moverse por las calles más pobres no era lo más agradable pero eran las que me permitían avanzar en mi búsqueda, aquella que me había motivado a venir aquí.
Las favelas del barrio me fueron llevando poco a poco al frío que es la principal fuente de ingresos de la zona más pobre. Algunos hacen el esfuerzo de pescar, otros simplemente son puestos donde atracar. La verdad la gente no vive bien aquí, sin contar todo lo que debo creo que viviría peor que ellos. Marcado por Ignis y por sus no bien deseados beneficios ahora mismo sin quererlo pertenezco a una banda. Dime con quién andas y te diré quien eres. Que sucia rata, me hizo luchar contra él y luego me invitó una cerveza, no fui astuto al darme cuenta que todo lo bueno venía con algo malo que lo acompañaba.
Me había encantado tener un retrato que me sirviera para describir, una mujer alta, con cabello como la nieve, unos ojos como cielo despejado y una tez oscura, suave, quizá un poco más grisácea que oscura, una angel caída, frondosa y llena de exuberante belleza. Por más que la buscara no la hallaba y eso me generaba un conflicto. Yo ciertamente deseaba encontrarme aquí pues habíamos quedado de continuar y encontrarnos en una verdadera playa.
En ello un ruido muy desafinado me hizo chirriar los dientes pues era un ruido estridente, molesto, más si lo comparas con toda la buena música que tiene la isla. Claramente lo fuí a buscar a ver si le podía pedir que guardara silencio, ya que sin tener una buena audición me daba cuenta que ese ruido venía de las zonas aún más cercanas al río.
Ahí lo vi, sentado, soplando un instrumento horrible de feo para emitir unos ruidos igualmente aberrantes. —Eh, amigo, calla un momento tu instrumento. que bien molesto es que practiques así por que si. — Le grité desde mi posición alta pues to no había bajado hasta donde él estaba. Quería ser amable pero lo tocaba tan mal que me ganó el tormento. Salté desde los niveles superiores que me encontraba y planee hasta tocar el suelo al mismo nivel que él. Solo podía ver que era un tipo grande y que llevaba un traje muy abrigado para este lugar y esta época. A mi no me molestaba que él fuera así, de hecho, esta isla junto con bateria tenía los climas más cálidos y me encantaban.
—Tienes que tomar unas lecciónes antes de continuar. — Claramente entrometido de mi parte, pero era dificil luego de encontrarlo no querer averiguar un poco.
Adicionado a la gran cantidad de caras que tiene la isla también la innumerable cantidad de pandillas. Me dejan sin palabras, cada quien no solo está en su mundo, están en su guerra, están en sus disputas que no son pequeñas. Donde los vicios, la gente, la sangre son monedas de cambio y vienen por los que pagan con su vida. Moverse por las calles más pobres no era lo más agradable pero eran las que me permitían avanzar en mi búsqueda, aquella que me había motivado a venir aquí.
Las favelas del barrio me fueron llevando poco a poco al frío que es la principal fuente de ingresos de la zona más pobre. Algunos hacen el esfuerzo de pescar, otros simplemente son puestos donde atracar. La verdad la gente no vive bien aquí, sin contar todo lo que debo creo que viviría peor que ellos. Marcado por Ignis y por sus no bien deseados beneficios ahora mismo sin quererlo pertenezco a una banda. Dime con quién andas y te diré quien eres. Que sucia rata, me hizo luchar contra él y luego me invitó una cerveza, no fui astuto al darme cuenta que todo lo bueno venía con algo malo que lo acompañaba.
Me había encantado tener un retrato que me sirviera para describir, una mujer alta, con cabello como la nieve, unos ojos como cielo despejado y una tez oscura, suave, quizá un poco más grisácea que oscura, una angel caída, frondosa y llena de exuberante belleza. Por más que la buscara no la hallaba y eso me generaba un conflicto. Yo ciertamente deseaba encontrarme aquí pues habíamos quedado de continuar y encontrarnos en una verdadera playa.
En ello un ruido muy desafinado me hizo chirriar los dientes pues era un ruido estridente, molesto, más si lo comparas con toda la buena música que tiene la isla. Claramente lo fuí a buscar a ver si le podía pedir que guardara silencio, ya que sin tener una buena audición me daba cuenta que ese ruido venía de las zonas aún más cercanas al río.
Ahí lo vi, sentado, soplando un instrumento horrible de feo para emitir unos ruidos igualmente aberrantes. —Eh, amigo, calla un momento tu instrumento. que bien molesto es que practiques así por que si. — Le grité desde mi posición alta pues to no había bajado hasta donde él estaba. Quería ser amable pero lo tocaba tan mal que me ganó el tormento. Salté desde los niveles superiores que me encontraba y planee hasta tocar el suelo al mismo nivel que él. Solo podía ver que era un tipo grande y que llevaba un traje muy abrigado para este lugar y esta época. A mi no me molestaba que él fuera así, de hecho, esta isla junto con bateria tenía los climas más cálidos y me encantaban.
—Tienes que tomar unas lecciónes antes de continuar. — Claramente entrometido de mi parte, pero era dificil luego de encontrarlo no querer averiguar un poco.
