01-03-2026, 06:09 PM
30 de Verano, Año 17
Poco a poco, con el paso de los días en el Reino, Kael se da cuenta de lo extraña que es su tripulación. No solo muestran atisbos particulares de gente que, fuera de la mirada de los más altos rangos se comportan de formas curiosas e inesperadas, sino que muchos de ellos tienen atisbos de parecido con una persona que durante años la ha estado sacando de quicio. Cuando compró, por ejemplo, los Den Den Mushi, no pensó que se harían tanto eco entre una de sus compañeras, quién incluso tomó la oportunidad de ponerle nombre al suyo propio, incitando al resto del grupo a hacer lo propio. Por si esto no hubiese sido poca cosa, también cambió el nombre de la raza, pasando a ser tal y como todo el mundo espera, efectivamente...
Mushi Mushi.
Kael estaba consternado. Acostumbra a ver personas intentando engañarle de formas absurdas, a tener que aguantar irresponsabilidades, o lidiar con personas enfadadas como mediador de conflictos entre pueblos. ¿Pero esto? Cada uno de sus compañeros parece despertar una faceta tan extraña como única y peculiar. Choi por el momento parece la más tranquila, seguramente por la ausencia de una pelirroja que, al menos para él, alegra no tener más tiempo en su barco. Entiende que, a diferencia de su opinión, la chica se encuentra desanimada por la noticia.
Se acerca a esta última con paso tranquilo, cargando consigo una bolsa de monedas tomada del cofre que él se asegura de cargar y guardar.
—Hae-won.—Llama su atención tranquilamente, con su tono habitual.—Ten, deberías cuidar de tu Den Den Mushi. Llevalo contigo hacia el pueblo y...ten esto. Para que puedas cubrir las reparaciones del barco.—Estaba algo molesto con la situación. Saber que este mar había causado tantos daños en su nuevo barco era...doloroso cuanto menos.—Avísame si necesitas cualquier otra cosa.Mushi Mushi.
Kael estaba consternado. Acostumbra a ver personas intentando engañarle de formas absurdas, a tener que aguantar irresponsabilidades, o lidiar con personas enfadadas como mediador de conflictos entre pueblos. ¿Pero esto? Cada uno de sus compañeros parece despertar una faceta tan extraña como única y peculiar. Choi por el momento parece la más tranquila, seguramente por la ausencia de una pelirroja que, al menos para él, alegra no tener más tiempo en su barco. Entiende que, a diferencia de su opinión, la chica se encuentra desanimada por la noticia.
Se acerca a esta última con paso tranquilo, cargando consigo una bolsa de monedas tomada del cofre que él se asegura de cargar y guardar.
Nyra se estaba haciendo cargo de los Den Den Mushi del resto. Por si acaso, se acercó hasta ellos tomando también el de su compañero Dimitri, asegurándose que lo tuviera todo por si debía salir.
—Dimitri. ¿Te está yendo bien la brújula del barco? Acuérdate de tenerla siempre encima. Quizás quieras acompañar a Choi hasta el mercado a comprar materiales para repararlo.—Esa era su forma de regañarlo por los destrozos causados al pequeño medio de transporte recién adquirido. Por supuesto, eso jamás lo llegaría a decir en voz alta o admitirlo, al menos, hasta que ellos mismos entendiesen la metodología de trabajo del de cabello azabache.—Si necesitas cualquier cosa, avísame. Tengo que revisar las provisiones para la salida hasta Kárate.
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