02-03-2026, 03:12 AM
No, él tampoco le encontraba explicación a porqué fueron justamente ellos los que sufrieron ese ataque. En cuanto todo terminó y pudo procesar la información, asumió que habían sido los primeros en caer en ese lugar, pero si Owen se encontraba ahí debería haber salido de algún lado, de la misma isla que ellos. Tenía entendido que Sohem provenía del nuevo mundo, Gwen también estaba con ellos, por lo que… Owen debía haber estado junto a los Cabaret, por lo que se volvía aún más extraño que los buscaran justamente a ellos.
Ninguno esperaba ver a Sohem ahí tampoco, al menos eso parecía, por lo que tampoco se habían captado de su presencia. ¿Los habrán atacado por mera mala suerte de ser los primeros en llegar después de ellos? Incluso estaban colocados de forma estratégica, como si tuvieran dominada esa zona desde antes.
Todo era demasiado extraño, la cabeza le dolía y su enojo se acumulaba. Si continua pensandolo solo va a ser peor, mejor dejar eso para cuando pueda estar completamente solo.
- Sohem, lleva una máscara blanca con agujeros tapando todo su rostro. Lleva un brazo completamente mecanico de color negro y un arma extraña con picos -. ¿Cómo más podrías describir a alguien a quien no se le ve la cara? - Su akuma, o lo que asumo que es una akuma, genera calor alrededor, suficiente para sofocar a cualquiera. En cuanto usó eso, todo el aire abandonó mi cuerpo y no pude hacer más que quedarme quieto y esperar que él desactive su habilidad -. Su cara enojada solo se volvió peor al escuchar eso, apretando aún más su puño de la rabia. - Sea lo que sea, no es algo que pueda combatir -.
Y eso era lo peor, que no pudiera hacer nada contra un posible peligro. Podría haber muerto en esa isla y ya no existiría nada de él, ni siquiera su sueño o su objetivo.
Así que el médico había estado ya por el Grand Line. Sorprendente, aún más tomando en cuenta el gran trabajo que requería subir, la dificultad aumentaba si se quería ir en reversa. Eso no era posible en el Grand Line, así que… ¿El Calm Belt? Esas aguas estaban repletas de peligros y reyes marinos, pero si alguien podía navegar por ahí…
Sohem, no había otra forma de que haya llegado a Little Garden, al menos no la veía. ¿Qué clase de persona era Hyak para poder hacer algo así? Debía haber otra solución, no era posible navegar por el Calm Belt.
¿Algo más le pasaba? Si, no era un secreto tampoco, pero no se trataba de algo que le gustase hablar. Su mirada bajó de nuevo, meditando si hablar de esto con el médico o mejor guardarselo para sí mismo. Rechazó el alcohol con un simple gesto de su mano, no quería emborracharse, necesitaba estar alerta, si esos tipos volvían a aparecer…
Se llevó una de sus manos al rostro, a sus ojos específicamente, usando dos de sus dedos para masajear sus párpados y quitarse el cansancio, o al menos intentarlo. ¿Cuánto tiempo llevaba despierto? ¿Hace cuanto que esa rabia y enojo poblaban su mente de nuevo? Había perdido la cuenta de cuántas horas llevaba sin un descanso apropiado.
- Esos tipos… si nos atrapaban, mi sueño se hubiera terminado -. No observó directamente al pelirosa al hablar, su cabeza vagó entre recuerdos difusos, dolorosos y un poco ambiguos. - Si me atrapan y descubren quien soy, mi pasado… -. Su mente se llenó de fuego, la visión de algo carbonizándose frente a él, bajo sus pies, muy diferente a cuando vio cómo las mismas llamas consumían a todo su pueblo desde la lejanía. - No van a simplemente meterme en una prisión, no voy a tener años arrebatados, simplemente me mataran… como lo hicieron con él -. No especificó a quién se refería, pero ponerle tanto énfasis a esa última palabra marcaba que se trató de algo o alguien importante para el cocinero. - Esos malditos asesinaron a todos en mi pueblo, a mi familia, me dejaron vagando solo en una isla que a los años se volvió un territorio de piratas sin compasión y me obligaron a huir. Huir de la muerte, de ellos, de un castigo solo por existir -. Sus manos se juntaron y apretaron entre sí, sus ojos se mantenían abiertos y afilados, casi manchados en sangre por el enojo que sentía.
- Necesito más poder, mucho más. Esos imbéciles no van a hacer conmigo lo mismo que hicieron con mi familia -. Para ambos hombre y cualquiera que se encontrara cerca, sería algo imperceptible, pero la verdad del mundo se hace visible ante quien tiene el poder para observarla. ¿Cuál era esa verdad? El aura roja que marcaba la existencia de Uker, imperceptible para aquellos sin conocimiento del haki, se alzó siguiendo sus palabras. En su pecho, ese brillo que lo rodeaba adquirió un tono gris, casi blanco.
Nunca había sufrido ninguna enfermedad, nunca en su vida, pero aquella cosa que provocó la matanza de su pueblo aún dormía en él. Era tan parte suya como cualquiera de sus sentimientos y emociones, pero aún faltaba un buen camino de esta historia para que el propio pirata pueda notar este hecho.
Ninguno esperaba ver a Sohem ahí tampoco, al menos eso parecía, por lo que tampoco se habían captado de su presencia. ¿Los habrán atacado por mera mala suerte de ser los primeros en llegar después de ellos? Incluso estaban colocados de forma estratégica, como si tuvieran dominada esa zona desde antes.
Todo era demasiado extraño, la cabeza le dolía y su enojo se acumulaba. Si continua pensandolo solo va a ser peor, mejor dejar eso para cuando pueda estar completamente solo.
- Sohem, lleva una máscara blanca con agujeros tapando todo su rostro. Lleva un brazo completamente mecanico de color negro y un arma extraña con picos -. ¿Cómo más podrías describir a alguien a quien no se le ve la cara? - Su akuma, o lo que asumo que es una akuma, genera calor alrededor, suficiente para sofocar a cualquiera. En cuanto usó eso, todo el aire abandonó mi cuerpo y no pude hacer más que quedarme quieto y esperar que él desactive su habilidad -. Su cara enojada solo se volvió peor al escuchar eso, apretando aún más su puño de la rabia. - Sea lo que sea, no es algo que pueda combatir -.
Y eso era lo peor, que no pudiera hacer nada contra un posible peligro. Podría haber muerto en esa isla y ya no existiría nada de él, ni siquiera su sueño o su objetivo.
Así que el médico había estado ya por el Grand Line. Sorprendente, aún más tomando en cuenta el gran trabajo que requería subir, la dificultad aumentaba si se quería ir en reversa. Eso no era posible en el Grand Line, así que… ¿El Calm Belt? Esas aguas estaban repletas de peligros y reyes marinos, pero si alguien podía navegar por ahí…
Sohem, no había otra forma de que haya llegado a Little Garden, al menos no la veía. ¿Qué clase de persona era Hyak para poder hacer algo así? Debía haber otra solución, no era posible navegar por el Calm Belt.
¿Algo más le pasaba? Si, no era un secreto tampoco, pero no se trataba de algo que le gustase hablar. Su mirada bajó de nuevo, meditando si hablar de esto con el médico o mejor guardarselo para sí mismo. Rechazó el alcohol con un simple gesto de su mano, no quería emborracharse, necesitaba estar alerta, si esos tipos volvían a aparecer…
Se llevó una de sus manos al rostro, a sus ojos específicamente, usando dos de sus dedos para masajear sus párpados y quitarse el cansancio, o al menos intentarlo. ¿Cuánto tiempo llevaba despierto? ¿Hace cuanto que esa rabia y enojo poblaban su mente de nuevo? Había perdido la cuenta de cuántas horas llevaba sin un descanso apropiado.
- Esos tipos… si nos atrapaban, mi sueño se hubiera terminado -. No observó directamente al pelirosa al hablar, su cabeza vagó entre recuerdos difusos, dolorosos y un poco ambiguos. - Si me atrapan y descubren quien soy, mi pasado… -. Su mente se llenó de fuego, la visión de algo carbonizándose frente a él, bajo sus pies, muy diferente a cuando vio cómo las mismas llamas consumían a todo su pueblo desde la lejanía. - No van a simplemente meterme en una prisión, no voy a tener años arrebatados, simplemente me mataran… como lo hicieron con él -. No especificó a quién se refería, pero ponerle tanto énfasis a esa última palabra marcaba que se trató de algo o alguien importante para el cocinero. - Esos malditos asesinaron a todos en mi pueblo, a mi familia, me dejaron vagando solo en una isla que a los años se volvió un territorio de piratas sin compasión y me obligaron a huir. Huir de la muerte, de ellos, de un castigo solo por existir -. Sus manos se juntaron y apretaron entre sí, sus ojos se mantenían abiertos y afilados, casi manchados en sangre por el enojo que sentía.
- Necesito más poder, mucho más. Esos imbéciles no van a hacer conmigo lo mismo que hicieron con mi familia -. Para ambos hombre y cualquiera que se encontrara cerca, sería algo imperceptible, pero la verdad del mundo se hace visible ante quien tiene el poder para observarla. ¿Cuál era esa verdad? El aura roja que marcaba la existencia de Uker, imperceptible para aquellos sin conocimiento del haki, se alzó siguiendo sus palabras. En su pecho, ese brillo que lo rodeaba adquirió un tono gris, casi blanco.
Nunca había sufrido ninguna enfermedad, nunca en su vida, pero aquella cosa que provocó la matanza de su pueblo aún dormía en él. Era tan parte suya como cualquiera de sus sentimientos y emociones, pero aún faltaba un buen camino de esta historia para que el propio pirata pueda notar este hecho.
