02-03-2026, 06:00 PM
Kibai alzó la ceja, muy curioso acerca de lo que Seraphine estaba contándole. Aunque las frases en la libreta eran relativamente escuetas, pudo intuir por su expresión que había más de lo que le estaba contando detrás de aquel encuentro. A juzgar por la expresión de la joven alada, algo, fuese lo que fuese, no había ido como debería. Desechando la idea de preguntarle más por el momento, ya que solo conllevaría incomodarla más, decidió quitarle hierro al asunto.
— Así que un mink pantera... Es prácticamente un primo mío entonces — dijo riendo de buena gana. — Y no le des demasiada importancia a su "rigidez". Si realmente era un marine, es posible que llevase poco tiempo alistado y aún tuviese cierto apego a atenerse a la normativa y el protocolo en cualquier situación. Seguro que, en el fondo, no era tan estirado como te pareció ser.
Por suerte la tentativa de Kibai de tocar sus alas no molestó a Seraphine. Al contrario, parecía incluso agradarle. Contento por ello, el mink le sonrió, dándose cuenta de que aquella joven era bastante más vulnerable de lo que parecía. Peero cuando la joven mencionó su pasado como esclava, la mano de Kibai voló como un rayo hacia Raimei, deteniéndose a tiempo para no asustar a su acompañante. Ocho años. Miró rapidamente a Seraphine, tratando de calcular su edad. No se le daba muy bien hacerlo con humanos, pero era joven, sin duda. Habría sido esclava desde adolescente, año arriba año abajo.
Usando su cola como apéndice extra, le rascó la espalda, tratando de infundirle ánimos.
— Eh no te preocupes por eso, ahora comeremos y después te garantizo que lo verás todo mejor, de acuerdo?
Una vez en la playa y con el fogón montado, Kibai escaló rapidamente una palmera, cortando un coco y abriendolo de un solo tajo.
— Bien señorita, usa el cuchillo y saca la parte blanca, despues lava las mitades de los cocos, nos servirán de cacharros de cocina. Mientras yo preparo la carne, debes cortar el mango en trocitos pequeños, mezclarlo bien con las limas y déjalo en uno de los cuencos. Yo mientras tanto prepararé el resto.
Centrándose en su tarea, Kibai usó su garra para abrir la lata de cofnit, colcándola encima del fuego empleando varias tiras de hojas de palmera enrolladas. Poco a poco, la grasa del pato empezó a burbujear, hasta que pudo extenderla encima de una de las piedras planas que había reunido encima del fuego. Con un siseo que le hizo la boca agua, depositó los grandes pedazos de carne encima, que en seguida comenzó a chisporrotear.
Cuando su compañera hubo regresado, Kibai vertió la mexcla de frutas y lima ocn un poco de la grasa en una esquina de la improvisada plancha de piedra, dejando que se caramelizase lo justo para convertirlo en una sabrosa guarnición dulce.
— El South Blue tiene varias islas, aunque me imagino que antes o después querrás ir al Grand Line, no es así? Yo vengo de allí, y muchas veces lo hecho de menos, la verdad.
Dándole la vuelta al pato para que no se quemase, el mink sonrió a Seraphine por encima de las llamas de la hoguera.
— Quien sabe, quizás algún dia los dos nos encontremos de vuelta fuera del South Blue, no sería fantástico? Yo seré un Marine ya de pies a cabeza, y tú habrás explorado un montón de islas y podrás llenar diez libretas de esas para contar tus aventuras.
Cuando el olfato de Kibai le indicó que le pato ya estaba listo, sacó otros dos fragmentos de piedra lisa y depositó un trozo de carne en cada una, junto con una buena ración de la guarnición
— Aqui tiene, señorita, bon appettit!
Confit de pato con chutney de mango y lima

![[Imagen: bzUsFiK.jpeg]](https://i.imgur.com/bzUsFiK.jpeg)