El reflejo del espejo [ Pasado | Alek ]
#2
Allí estaba, surcando el aire como una promesa confeccionada hace tiempo, aunque se había ido desmigajando conforme la vida le ponía obstáculos. Por donde se movía sus aleteos se volvían una constante para todo aquel que reparaba en él, como el latido de un corazón que, aunque débil, aun latía con firmeza. Fue consciente de las incontables miradas que atrajo con su ascenso y no pudo evitar lucirse, como un ave majestuosas, mientras daba la espalda a lo desconocido para adentrarse, irremediablemente, a la boca del lobo. Todas eran bocas de lobos hambrientos.

Sus ojos danzaban entre las calles lejanas y las que iban pasando bajo su propia figura, buscando, analizando. Queriendo ver. Pero no lo hacía. Habían tantos rostros pero él solo necesitaba reconocer uno y no lo había conseguido descubrir en el navío del que acababa de partir.

Cerró los ojos, casi frustrado. Como si aquel intento, por más ganas que le pusiese, fuese inútil. Así no conseguiría nada más que llamar aquella atención que no deseaba. Si habían tan pocos de los suyos era por algo. Decidió descender sobre el empedrado suelo de uno de los callejones de la ciudadela, con el cuidado suficiente como para no estrellar sus alas entre las estrechas paredes que ahora lo sometían y se cerraban sobre él, una vez más. Plegó sus alas, como solía hacer, con la naturalidad con la que alguien cerraba el puño cuando iba a golpear.

El olor de la ciudad lo azotó como una mala noticia y, antes de querer descubrir si eran olores agradables o no, se pondría en marcha. Salió del callejón, mirando hacia cada lado como si lo fuesen a atropellar en cualquier momento, viró a la derecha y comenzaría a vagar sin rumbo. Las miradas se clavaban en él, más que en sus alas, en su altura. Recordaba a su padre, lo que quedaba antes de evaporarse de su mente, y este era más alto que su yo actual. - Debería pasar más desapercibido supongo - Mentó virando sus ojos hacia un lado.

Caminó, pero sentía las miradas sobre él, incapaz de continuar con aquella desagradable sensación dobló otra esquina y allí seguía. Sus ojos miraron, pero no vieron. Una gran figura, más grande que la propia, la tenía detrás. Apretó el paso, aparentando tranquilidad, sin exasperarse. Llevó instintivamente la mano a su guarda, su arma. - Empezar algo aquí no será muy beneficioso, los marines seguramente aparecerían en un instante - Su mente intentando calcular con sangre fría. Pasó cerca de un puesto, de una calle principal, alargó su mano y arrebató un poncho, grande, demasiado, quizás era una manta. Nadie se ha dado cuenta, quizás era miedo a su figura la razón por la que nadie daba la voz de alarma. Daba igual, necesitaba calmar su mente, definir si realmente alguien lo estaba siguiendo.

Quebró su andar, su pie deslizó hacia un lado repentinamente, aventurándose en un callejón más estrecho. Con astucia plegó sus alas alrededor de su propio cuerpo, como si estuviese cubriéndose con las azabaches plumas y, con un gesto, se colocó el poncho por encima. Cubierto en su totalidad, pero más grueso de lo que querría, se paró en la esquina del callejón, asomó su cabeza una última vez antes de salir y enfrentarse a aquella gran figura. De frente, como si no tuviese miedo a descubrir si realmente lo perseguían o era todo una absurda casualidad.
Quieto.

Su cuerpo detuvo su movimiento, sus pulmones contuvieron la respiración y sus ojos se negaron a parpadear. Era ella, la que había visto en el barco previamente y que, por algún casual, había perdido de vista.

Se quedó allí, intentando asimilar aquello, más rígido que una estatua.
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RE: El reflejo del espejo [ Pasado | Alek ] - por Alek - 02-03-2026, 09:00 PM

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