03-03-2026, 02:57 AM
Los tres monstruos de Kiyoshi se mueven simultáneamente. Varo salta hacia adelante, su rifle ya apunta a Pegasus antes de que sus pies toquen el suelo, el disparo sale limpio con la bala atravesando el aire helado en línea recta hacia el pecho del dueño del casino. Pegasus no se mueve, no esquiva, no está permitido que los maestros esquiven en el Duelo de Monstruos, por lo que el impacto lo golpea en el esternón. Uker y Eros atacaron en sincronía al dueño del casino quien nuevamente hizo gala de unos nervios de acero para no esquivar ninguno de los ataques a pesar del daño que visiblemente provocaron. Todos estos ataques fueron observados por los monstruos de Pegasus – Mai, Tristan y Joe – quienes observaron la escena como quien disfruta de una buena película de acción, claramente contentos de que el anfitrión recibiera tanto daño – “Quizás por fin seremos liberados” – llega a susurrarle Joe a Mai, pero la chica rubia no comparte el entusiasmo de su compañero y simplemente se limita a ponerse en posición a sabiendas de lo que esta por venir.
Pegasus ríe con una risa genuina, sin rastro de burla o sarcasmo, simplemente mostrando diversión pura. La diversión de un psicópata que disfruta del dolor en carne propia y de ser parte del espectáculo que ha montado – “¡Excelente! ¡Esto es lo que esperaba de esta caricatura de espectáculo!” – se limpia un poco de sangre que le brota del labio con el dorso de la mano, mira a Kiyoshi, luego a sus tres monstruos, y asintiendo para sí mismo exclama – “Mi turno.” – sacando sus tres dados del bolsillo y lanzándolos al aire. Los dados caen sobre la nieve marcando un triple uno cosa que Pegasus aplaude con gran entusiasmo – “¡Triple! ¡Magnífico! La suerte me sonríe esta noche.” – no parece molesto por no haber sacado ataques especiales, desde la pérdida de su esposa su vida le ha llegado a ser indiferente. Dirigiéndose a dos de sus monstruos emite una orden que no admite replica – “Activo mi carta Polimerización. Joe, Tristan, es su turno de brillar” – resignado ante su destino, Joe camina hacia Tristan con pasos pesados para acuclillarse y permitir al arquero subirse en sus hombros, alcanzado una altura de casi cuatro metros. Pegasus señala a Kiyoshi y exclama de tal forma que todos le escuchen – “Admiren a mi nuevo monstruo, Tris Ton. Tris Ton, ataca al Dr Maeda” – y luego dirigiéndose a Mai le ordena – “tú también, mi dama arpía.”
Mai es la primera en moverse, su látigo de cuero se desenrolla con un chasquido seco mientras avanza en línea recta hacia Kiyoshi. El látigo vuela horizontal hacia su pecho, el golpe buscando el esternón del Maestro rival. Joe y Tristan avanzan juntos, pero Tristan ataca primero, llevando una flecha de su carcaj hacia su arco y disparándola a Kiyoshi en un movimiento que solo podría ser calificado como aburrido. Por su parte, Joe eventualmente llega hasta donde se encuentra Kiyoshi y lanza un hachazo con su arma, la hoja va directa hacia el hombro izquierdo del Maestro rival. Luego de sus ataques los tres Monstruos de Pegasus regresan a su posición original y el dueño del casino pronuncia – “Su turno, doctor Maeda.”
Pegasus ríe con una risa genuina, sin rastro de burla o sarcasmo, simplemente mostrando diversión pura. La diversión de un psicópata que disfruta del dolor en carne propia y de ser parte del espectáculo que ha montado – “¡Excelente! ¡Esto es lo que esperaba de esta caricatura de espectáculo!” – se limpia un poco de sangre que le brota del labio con el dorso de la mano, mira a Kiyoshi, luego a sus tres monstruos, y asintiendo para sí mismo exclama – “Mi turno.” – sacando sus tres dados del bolsillo y lanzándolos al aire. Los dados caen sobre la nieve marcando un triple uno cosa que Pegasus aplaude con gran entusiasmo – “¡Triple! ¡Magnífico! La suerte me sonríe esta noche.” – no parece molesto por no haber sacado ataques especiales, desde la pérdida de su esposa su vida le ha llegado a ser indiferente. Dirigiéndose a dos de sus monstruos emite una orden que no admite replica – “Activo mi carta Polimerización. Joe, Tristan, es su turno de brillar” – resignado ante su destino, Joe camina hacia Tristan con pasos pesados para acuclillarse y permitir al arquero subirse en sus hombros, alcanzado una altura de casi cuatro metros. Pegasus señala a Kiyoshi y exclama de tal forma que todos le escuchen – “Admiren a mi nuevo monstruo, Tris Ton. Tris Ton, ataca al Dr Maeda” – y luego dirigiéndose a Mai le ordena – “tú también, mi dama arpía.”
Mai es la primera en moverse, su látigo de cuero se desenrolla con un chasquido seco mientras avanza en línea recta hacia Kiyoshi. El látigo vuela horizontal hacia su pecho, el golpe buscando el esternón del Maestro rival. Joe y Tristan avanzan juntos, pero Tristan ataca primero, llevando una flecha de su carcaj hacia su arco y disparándola a Kiyoshi en un movimiento que solo podría ser calificado como aburrido. Por su parte, Joe eventualmente llega hasta donde se encuentra Kiyoshi y lanza un hachazo con su arma, la hoja va directa hacia el hombro izquierdo del Maestro rival. Luego de sus ataques los tres Monstruos de Pegasus regresan a su posición original y el dueño del casino pronuncia – “Su turno, doctor Maeda.”
Resumen
Duelo de Monstruos (Belico)
Monstruos
Pegasus
Off

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