03-03-2026, 11:39 PM
(Última modificación: 03-03-2026, 11:41 PM por Choi Hae-won.)
—¿Y a ti? ¿Cómo te han tratado estos años? Debió de darte un micro infarto al descubrir que tu joya robada estaba aquí.
Oh, diantres. Esa frase se le quedaría pegada por bastante tiempo. No debe pensar de más. No. Puede. Pensar de más.
—Te digo yo que sí me dio un micro infarto. Sin embargo, ver tu expediente también me trajo alivio. Nunca pensé que volvería a encontrarte —Es más, ella hubiera jurado que jamás se volverían a ver—. Fue una grata sorpresa saber que te tendría como compañero de trabajo.
Además de ser un protegido ahora, por supuesto.
Hae-won medita bastante acerca de su vida posterior a ese escape. No pasaron muchas cosas importantes en su andar. No tuvo muchos amigos, y tampoco hubo demasiadas situaciones destacables aparte de… bueno, el consumo de la fruta del diablo.
—Yo tuve que trabajar mucho para limpiar mi apellido. Ya sabes, ser hija de criminales no es para nada bonito, y menos dentro de la marina —Lleva ambas palmas a la arena y recarga el peso del cuerpo sobre ellas. No deja de mirarlo—. Estudié carpintería por tres años, y a mis dieciocho entré al cuerpo de Marines ubicado en Roshwan. Allí conocí a quien hoy es mi mejor amiga: Dravenia —ríe—. Desde entonces me he enfocado prácticamente en trabajar. La vida ha sido positiva, aunque nunca dejé de buscar a Ji-won.
Cuando piensa en todo lo que ha vivido, se toma la libertad de filtrar recuerdos y mantener bajo llave algunas pocas cosas que aún siguen doliendo.
Sin embargo, es mucho más interesante buscar y entender todos y cada uno de los dichos de St. George. Ha sido fácil para él admitir que, antes de todo lo ocurrido, no tenía un apellido. Un hombre que nació en la simpleza y el anonimato, se convirtió en esclavo, escapó de las garras de la inhumanidad y se forjó un nombre. Es una historia digna de un protagonista de cuento con pasado trágico y futuro prometedor, pero incierto.
—Pero voy a decir algo —Hay ligera travesura en su mirar. Desvía la vista a la luna para no verlo—: el apellido te queda muy bien. Se oye tan adorable como tú~.
Y es todo lo que dirá al respecto. Eso le pasa por haberla llamado ángel.
