05-03-2026, 11:35 PM
Al parecer, la idea del juego requiere que aquel jugador que controle a los “monstruos” se deje golpear. Eso era algo bueno y malo a la vez para ellos, pues podrían atacar casi sin reservas y preocupaciones si las reglas se mantenían, pero si debían dejar que los enemigos hicieran lo mismo…
Esperaba que Kiyoshi aguantara, conocía lo débil que era físicamente. Si Eros hubiera estado en su lugar, estaría seguro de que aguantarían, pero dudaba poder generar tanto daño como el que llegaba a realizar el topo.
Que problema, lo mejor sería no pensar en todo eso ahora, solo debía atacar.
Lo que sí vio fue una nueva regla en uso. “Polimerización”, así lo había llamado, ¿verdad? No les había avisado de algo así, pero tampoco había dado a entender que alguno de sus movimientos estuvo mal, por lo que simplemente fue un detalle que no les fue dicho. ¿Podría eso considerarse trampa? Para el cocinero sí que lo sería, pero ahora estaban jugando bajo las normas de alguien más.
Cuando el ataque de Pegasus había pasado, les tocó a ellos retomar sus posiciones y esperar órdenes. Lo primero fue ver como Kiyoshi hacía uso de la técnica recién aprendida para combinar los ataques de Eros y Varo. Seguía sin verle el sentido a un supuesto ataque combinado que solo requería que ambos formaran una torre, pero al menos serviría para saber que ellos también podían usar esas reglas a su favor. - Bien… -. Soltó un suspiro en cuanto el médico dio la orden de que “El Marcado” atacara, saliendo disparado hacia su objetivo para utilizar su turno de la mejor manera posible.
Justo como antes, recorrió unos 11 metros de distancia a pie, para luego saltar, pero ahora con otra idea en mente. - Chiffonade -. Se aferró con fuerza al arma, la cual levantó sobre su cabeza mientras que el salto comenzaba su caída, justo al mismo punto que antes. Antes de tocar el suelo, su brazo descendió en un movimiento limpio a la vez que veloz, apuntando su ataque directamente al hombro derecho de Pegasus.
Llegó al suelo al mismo punto que antes, pero para cuando sus pies aterrizaron el ataque ya había sucedido. Un corte repentino al mismo dueño del casino, cortando desde su hombro hasta su pecho. ¿Por qué no apuntar a la cabeza? Alguien debía pagarles si ganaban, así que algo debían contenerse.
Aunque, seguía dudando de que su esfuerzo los lleve a conseguir esos millones prometidos.
Esperaba que Kiyoshi aguantara, conocía lo débil que era físicamente. Si Eros hubiera estado en su lugar, estaría seguro de que aguantarían, pero dudaba poder generar tanto daño como el que llegaba a realizar el topo.
Que problema, lo mejor sería no pensar en todo eso ahora, solo debía atacar.
Lo que sí vio fue una nueva regla en uso. “Polimerización”, así lo había llamado, ¿verdad? No les había avisado de algo así, pero tampoco había dado a entender que alguno de sus movimientos estuvo mal, por lo que simplemente fue un detalle que no les fue dicho. ¿Podría eso considerarse trampa? Para el cocinero sí que lo sería, pero ahora estaban jugando bajo las normas de alguien más.
Cuando el ataque de Pegasus había pasado, les tocó a ellos retomar sus posiciones y esperar órdenes. Lo primero fue ver como Kiyoshi hacía uso de la técnica recién aprendida para combinar los ataques de Eros y Varo. Seguía sin verle el sentido a un supuesto ataque combinado que solo requería que ambos formaran una torre, pero al menos serviría para saber que ellos también podían usar esas reglas a su favor. - Bien… -. Soltó un suspiro en cuanto el médico dio la orden de que “El Marcado” atacara, saliendo disparado hacia su objetivo para utilizar su turno de la mejor manera posible.
Justo como antes, recorrió unos 11 metros de distancia a pie, para luego saltar, pero ahora con otra idea en mente. - Chiffonade -. Se aferró con fuerza al arma, la cual levantó sobre su cabeza mientras que el salto comenzaba su caída, justo al mismo punto que antes. Antes de tocar el suelo, su brazo descendió en un movimiento limpio a la vez que veloz, apuntando su ataque directamente al hombro derecho de Pegasus.
Llegó al suelo al mismo punto que antes, pero para cuando sus pies aterrizaron el ataque ya había sucedido. Un corte repentino al mismo dueño del casino, cortando desde su hombro hasta su pecho. ¿Por qué no apuntar a la cabeza? Alguien debía pagarles si ganaban, así que algo debían contenerse.
Aunque, seguía dudando de que su esfuerzo los lleve a conseguir esos millones prometidos.
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