Kiyoshi Gaiden: aquel que enfrenta sus miedos [Fic]
#1
Un frío que hace que te duelan los huesos. Una nueve tan hermosa como nunca antes había visto. Un reintegro a la sociedad que ya extrañaba, pues Whisky Peaks no era ni parecido a lo que ha sido Drum. En esta isla comparte buenas y malas, pero son más las positivas, logrando que aún palideciendo las bajas temperaturas, se sienta bastante cómodo acá. Incluso, en momentos de privacidad, ha llegado a sonreír.

¿Qué tan drástica sería la decisión de quedarse aquí? ¿De comunicar una retirada de su vida como pirata y que se queda en Drum a vivir como médico, de la misma manera en que lo hacía hace tiempo? — No, no… Sácate eso de la cabeza, tonto. —No puede hacerlo, ya tomó una decisión y quiere seguirla. No desea permitir que el miedo y la desconfianza lo descarrilen de su camino. Se mira al espejo del baño en el cuarto que renta para dormir en el centro de la ciudad, procediendo a mojarse la cara y frotarse la misma varias veces, queriendo despertar, anhelando espabilar.

Jamás pensó que estar en un sitio que le hace sentirse cómodo y como un civil nuevamente marcaría tanto en él. Por mucho que se sepa que es un pirata y tiene una recompensa por su captura, con el día a día la gente se ha ido acostumbrando a su presencia. El hecho de prestar servicios médicos a muy bajo precio, y a veces gratis, le ha dado una buena imagen. Ni siquiera su manía de llamar tonto a todos ha conseguido que se alejen y se queden con primeras opiniones negativas de él.

— Sé lo que tengo que hacer. — Primero, no decirle ninguna palabra a sus compañeros. Dar a conocer sus dudas y miedos podría afectar al trabajo en equipo y buen ambiente que ha habido desde que todos se acoplaron más como tripulación en Little Garden. Segundo, enfocarse en una actividad que le impida estar absorto con sus pensamientos, por lo que este día ha decidido irse bien lejos a caminar. Abrigado como ninguno, salió a andar con una mochilita con víveres en la espalda. No le dirigió la palabra a absolutamente nadie, incluso tomó recaudos para que nadie se percate de su presencia.

En este momento es que se encuentra subiendo una colina llena de nieve. Le cuesta, pues es muy empinada, pero se esfuerza, por lo que debemos darle mérito por ello. Decide ascender al ver a tanta gente descender esquiando, por lo que asume que es una zona en la que es famosa esta actividad. Tras mucho avanzar y en varios tramos del camino sentir que no sería capaz, llega a la cima. Recién acá es que se da cuenta que rodeando la colina hay un servicio de trineos en donde puedes sentarte y trabajadores te llevan. Bueno, ya es tarde para lamentarse.

Lo primero que hace una vez está arriba es llenar un formulario para que le presten el equipo necesario. Marca la casilla que indica que nunca ha esquiado, pero que no desea un profesor particular. Sería incómodo. Eso sí, le advierten que será vigilado para que no sufra algún accidente. — ¿Tan difícil será? Veo que todos lo hacen como si fuese un juego de niños. — De hecho, pueden avistarse varios infantes felices disfrutar de esta actividad. ¿Cómo Kiyoshi no podrá? No debe ser tan complejo, es lo que se repite una y otra vez dentro de su cabeza.

Avanza ya con su equipo bien puesto a la orilla de la colina, procediendo a mirar abajo. Es alto, muy alto… No puede ver el fondo, solo algunos árboles recubiertos de nieve. Traga saliva, su cuerpo se tensa y experimenta uno que otro temblor. — Sin miedo, sin miedo… Tú no eres un cobarde, Kiyoshi. — Hace un amague de avanzar y lanzarse, pero se arrepiente en el último segundo y vuelve atrás. — Sí eres cobarde, sí eres cobarde… — Procede a protagonizar una pelea interna entre su valentía y su cobardía; sinceramente, no sabe cuál ganará.

— Maldición… — Al fin sus palabras se expresan en voz alta, y menos mal nadie lo escucha. Todos están concentrados en sus propias cosas, además de que no lo piensan demasiado a la hora de saltar. Lo hacen riéndose, como si fuera el ejercicio más entretenido del mundo. Llega un momento en que un niño de unos 10 años vuela como si nada colina abajo y es el impulso que Kiyoshi necesitó.

Saltó, sí, como si nada, como si nunca hubiese temido a un desenlace fatal. Su corazón late a mil por ahora, su cuerpo se mueve automáticamente y su cabeza parece que explotará en cualquier momento, no pudiendo asimilar la sensación de adrenalina que recorre toda la figura del médico. Se desliza como cualquier otro, como si fuese un verdadero experto. — Puedo, puedo hacerlo… ¡Yo puedo!

No puede.

Se le olvida que debe maniobrar, esquivar, hacer algo y no solo dejar que la gravedad haga lo suyo. Choca con una pequeña elevación de nieve que debe tener una roca abajo y el mundo da vueltas dentro de su cabeza. Cuando pasan los segundos, no entiende qué sucedió. Lo que pasó es que cayó, dio muchísimas vueltas, el cuerpo lo tiene adolorido como si estuviese siendo torturado en el infierno, y varias personas lo están rodeando buscando prestarle ayuda.

— Yo… soy tonto. — Dice apenas. Con tanto ruido alrededor debido a incesantes murmullos, nadie lo oye.
[Imagen: u2oxCl9.png]

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Kiyoshi Gaiden: aquel que enfrenta sus miedos [Fic] - por Kiyoshi Maeda - 06-03-2026, 12:23 AM

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