06-03-2026, 05:00 PM
Arrugó su nariz ante las palabras.
—¿Te refieres a tener un palo muy metido en el culo en cuanto a normas y protocolo?— Sí, podía verlo, Moja lo tenía metido de una manera muy profunda durante las primeras horas de su encuentro, aunque se había relajado con el pasar de las horas. —Lo haces sonar como si fueses más libre y algo descuidado— Alzó una ceja, con una expresión divertida; parecían ser diferentes caras de una misma moneda, lo veía, preguntándose si en algún momento conocería a aquella persona que sería su opuesto.
Ladeó la cabeza al ver cómo su mano salió disparada en dirección al arma, sin entender el motivo de este, creyendo que quizás hubiese algo en ella que lo pusiera nervioso, ya que no era la primera vez que el hombre hacía aquello, sabiendo muy bien que la primera vez fue por meterse un poco con él, y parpadeó algo sorprendida al sentir la pequeña acaricia y sonrió, haciendo puños con sus manos, pegándole a algo imaginario en el aire.
—Tranquilo, no tengo la intención de dejar que aquello me derrumbe cada día, voy a agarrar la vida por los cuernos y quizás algún día podamos entrenar juntos— Señaló la espada. —Dudo que pueda manejarlo tan bien como con mi flecha y arco, pero sería divertido aprender— Ladeó la cabeza. —¿Cómo se siente el saber que podrás apoyarte en tus compañeros a la hora de pelear?— Los ojos de Seraphine brillaban con interés, pensando que algún día, ella podría hacer lo mismo con el resto de sus futuros miembros de la tripulación, sin duda, hasta ahora, la mayoría de sus experiencias fueron positivas desde que recuperó su libertad.
Siguió los movimientos de Kibai, agradeciendo el tener una buena visión y no tardó demasiado en llevar sus manos a su largo cabello, con intención de atar sus mechones en un pequeño tomate, quería ayudarle y para eso debía de tomar las precauciones necesarias, algo le decía que el rubio se tomaba muy enserio la cocina y si veía aunque sea un pelito bicolor, se llevaría una bronca y asintió de forma animada, buscando controlar el pequeño temblor en su corazón cuando tuvo que tomar el cuchillo, pequeños traumas floreciendo otra vez en su mente, no obstante, tras el primer corte, algo inexperto, se relajó, apoyando su lengua en la comisura de sus labios y se sintió más segura consigo misma, siguiendo las órdenes del marine.
Dio un paso hacia atrás, para dejarle espacio y que siguiese con el resto.
—No pensé en llegar tan lejos— O más bien, no se atrevió a soñar tan lejos. —Me gustaría conocer la Isla Matsuri, escuché que tiene flores muy bonitas— Se relamió los labios, escuchando su estómago gruñir de hambre mientras le llegaba a su nariz el olor de lo que cocinaban y pegó su cabeza entre los hombros. —¿De qué isla eres?— Se mordió el labio inferior, controlando la expresión, fantástico, quizás Kibai pensase diferente en el pasado. —Sí, lo es— Sintió un signo de interrogación danzar sobre su cabeza. —¿No eres ya un marine de pies a cabeza?
Cuando la comida estuvo lista, escuchando su estómago gruñir de nuevo y llevó una mano a un costado, sacando una flecha de a saber donde de las profundidades de su ropa, partiéndola a la mitad, ofreciendosela.
—Un improvisado tenedor— Sonrió. —Y muchas gracias, yo siento que ya estás haciendo sonreír a todas las personas con los platos que haces— Hizo un pequeño puño. —Y de seguro, que a esos críticos de cabeza dura, los harás temblar muy pronto con los bocados que les darás.
—¿Te refieres a tener un palo muy metido en el culo en cuanto a normas y protocolo?— Sí, podía verlo, Moja lo tenía metido de una manera muy profunda durante las primeras horas de su encuentro, aunque se había relajado con el pasar de las horas. —Lo haces sonar como si fueses más libre y algo descuidado— Alzó una ceja, con una expresión divertida; parecían ser diferentes caras de una misma moneda, lo veía, preguntándose si en algún momento conocería a aquella persona que sería su opuesto.
Ladeó la cabeza al ver cómo su mano salió disparada en dirección al arma, sin entender el motivo de este, creyendo que quizás hubiese algo en ella que lo pusiera nervioso, ya que no era la primera vez que el hombre hacía aquello, sabiendo muy bien que la primera vez fue por meterse un poco con él, y parpadeó algo sorprendida al sentir la pequeña acaricia y sonrió, haciendo puños con sus manos, pegándole a algo imaginario en el aire.
—Tranquilo, no tengo la intención de dejar que aquello me derrumbe cada día, voy a agarrar la vida por los cuernos y quizás algún día podamos entrenar juntos— Señaló la espada. —Dudo que pueda manejarlo tan bien como con mi flecha y arco, pero sería divertido aprender— Ladeó la cabeza. —¿Cómo se siente el saber que podrás apoyarte en tus compañeros a la hora de pelear?— Los ojos de Seraphine brillaban con interés, pensando que algún día, ella podría hacer lo mismo con el resto de sus futuros miembros de la tripulación, sin duda, hasta ahora, la mayoría de sus experiencias fueron positivas desde que recuperó su libertad.
Siguió los movimientos de Kibai, agradeciendo el tener una buena visión y no tardó demasiado en llevar sus manos a su largo cabello, con intención de atar sus mechones en un pequeño tomate, quería ayudarle y para eso debía de tomar las precauciones necesarias, algo le decía que el rubio se tomaba muy enserio la cocina y si veía aunque sea un pelito bicolor, se llevaría una bronca y asintió de forma animada, buscando controlar el pequeño temblor en su corazón cuando tuvo que tomar el cuchillo, pequeños traumas floreciendo otra vez en su mente, no obstante, tras el primer corte, algo inexperto, se relajó, apoyando su lengua en la comisura de sus labios y se sintió más segura consigo misma, siguiendo las órdenes del marine.
Dio un paso hacia atrás, para dejarle espacio y que siguiese con el resto.
—No pensé en llegar tan lejos— O más bien, no se atrevió a soñar tan lejos. —Me gustaría conocer la Isla Matsuri, escuché que tiene flores muy bonitas— Se relamió los labios, escuchando su estómago gruñir de hambre mientras le llegaba a su nariz el olor de lo que cocinaban y pegó su cabeza entre los hombros. —¿De qué isla eres?— Se mordió el labio inferior, controlando la expresión, fantástico, quizás Kibai pensase diferente en el pasado. —Sí, lo es— Sintió un signo de interrogación danzar sobre su cabeza. —¿No eres ya un marine de pies a cabeza?
Cuando la comida estuvo lista, escuchando su estómago gruñir de nuevo y llevó una mano a un costado, sacando una flecha de a saber donde de las profundidades de su ropa, partiéndola a la mitad, ofreciendosela.
—Un improvisado tenedor— Sonrió. —Y muchas gracias, yo siento que ya estás haciendo sonreír a todas las personas con los platos que haces— Hizo un pequeño puño. —Y de seguro, que a esos críticos de cabeza dura, los harás temblar muy pronto con los bocados que les darás.
![[Imagen: RlTqH6C.jpeg]](https://i.imgur.com/RlTqH6C.jpeg)
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