07-03-2026, 04:07 PM
(Última modificación: 07-03-2026, 04:40 PM por Juan Sebastian.)
—Hablo—
—Pienso—
—Pienso—
El pueblo había estado bastante ajetreado desde mi regreso desde Kárate, las calles, que normalmente solo eran transitadas por los vecinos de toda la vida, a los que ya conocía de memoria, ahora se encontraban inundadas por turistas deseosos de poner rumbo a los cabos gemelos. Esto llenaba la isla de vida, pero también nos daba más trabajo del deseado, más gente conlleva más delincuencia, discusiones, robos, peleas… Los incidentes propios de un mes se sucedían apenas en un día. Pero eso llegaría hoy a su fin, ya que hoy era el día en que el ferry zarparía al Grand Line, y nosotros también lo haríamos.
Por primera vez en bastante tiempo, me levanté temprano, muchas cosas que preparar para partir y órdenes que recibir. Nuestro comandante fue estricto como de costumbre, una voz que retumbaba con fuerza y hacía que hasta el más perezoso de nosotros se pusiese firme como un mástil. —Siempre da miedo…— Le comenté a mis compañeros de camino a nuestras habitaciones mientras me aseguraba de tener bien colocado el uniforme, evitando arrugas en los pantalones y asegurando mi gorra para que no se me cayese. Era agotador pensar en todo lo que se avecinaba, pero la ilusión por vivir nuevas experiencias se sobreponía a todo—Hoy va a ser un día duro— Pensé con una sonrisa.
Unas horas después, todo en el cuartel estaba ordenado y listo para ser dejado atrás, así debía ser por nuestro bien, podía imaginar perfectamente al comandante siguiéndonos hasta el Grand Line nadando solo por dejar los cuartos desordenados. Al salir a la calle el clima llamó mi atención, el calor era sofocante, un calor al que estábamos acostumbrados por nuestra larga estancia en la isla, pero que hoy se hacía notar con más crueldad de la habitual —Claro… Si hay más gente pues hace más calor…— El sol abrasador chocaba con furia en las blancas paredes de las casas del pueblo, lo que me forzaba a mirar con los ojos entrecerrados para ubicar los barcos desde la salida del cuartel.
Por fin estábamos todos reunidos, la división 80 al completo lista para empezar el camino a nuestra misión más importante desde el incidente con Douglas y aquellos traidores, y no solo eso, si lo que nos dijeron era verdad, Diosdado estaba en aquel lugar, un nido infestado de criminales que había que limpiar, por el bien del ciudadano, por la gente. Enji tuvo la genial idea de aprovechar mi fuerza en forma tortuga para llevar el equipaje, no solo me hacía más fuerte, también me libraba del uniforme que se pegaba a mi coraza por culpa del calor, así que me puse manos a la obra, adopté mi forma completa, pequeña, pero poderosa, equipado con mi gorra que mostraba con orgullo como símbolo de la Marina —Chicos… ¿Esto cuenta como excepción para el uniforme verdad? Es algo que no se puede evitar, además llevo gorra—
Pusimos rumbo a los barcos y Enji empezó a quejarse sobre la misión y los uniformes —JAJAJA… Claro, es que tú estás acostumbrado a ir más ligero de ropa ¿Verdad?— Una vez terminé de reírme de él, algo hizo click en mi mente —Espera un momento… ¡¿Qué haces tú encima de mí?! ¿Dónde está el equipaje — Las palabras de mi compañero me recordaron el tortuoso entrenamiento que tuve que pasar de manos de Batch Kalao, lo que me hizo arrugar mi escamosa frente ante la idea de volver a pasar por algo parecido —No sé yo si… ¡Oyee! ¡No se fuma encima del caparazón! Me ensucias de ceniza—
Finalmente llegamos al puerto donde se encontraba el barco que nos habían puesto a disposición para viajar —Sigrid en este cabemos hasta nosotros jajaja— Por fin se acabó eso de viajar en un bote de remos cochambroso. Al lado de nuestro navío se encontraba otro que estaba a cargo de la división 75 a la que pertenecía Kael, así que me acerqué a ellos para saludar —¡Kaeelll! Te lo dije, el destino nos volvería a unir— Y agaché mi cabeza de tortuga para saludar al resto de su división —Juan Sebastián para lo que necesitéis, un placer— Al realizar el saludo con la cabeza, mi gorra se precipitó al suelo —Ups…— Intenté cogerla con las patas, arrimándola a mí, pero sin ser capaz de levantarla —Mierda de gorra…— Finalmente opté por cogerla con la boca —Bueno, ed un flader conoderoz— Dije a duras penas tratando de no soltar la gorra con la boca. Antes de subir al barco, una chica de la división nos entregó unas comidas y hablamos un poco sobre cómo coordinar las divisiones en la misión que se nos había asignado. En mi opinión la manera más sencilla de lograrlo era preguntar directamente allí, pero prefería dejar la planificación a alguien más capaz, esas cosas no eran mi fuerte.
Con Enji aún en la espalda subí al barco, la brisa marina golpeando en mi caparazón pensaba con nostalgia en todo lo que había vivido en estas aguas, pensaba en María que por lo que parecía se había convertido en pirata, debía ser una equivocación, pero debía llegar al fondo de aquello, cumplir mi primera misión en ese lugar infestado de criminales sería un buen inicio.
El barco era verdaderamente grande y cómodo, con sitio de sobra para toda la división, era lo que habíamos estado tanto tiempo esperando, y no nos quedaba mucho para conseguirlo —¡Akira! ¿Podlíad navegad un badco como ezte en el futudo?— El ambiente estaba lleno de expectación por nuestro futuro y, con la preocupación de que el calor acabase con el ánimo incité a la nueva incorporación del grupo a animar la salida —¡¡Mazzamiiii!! ¡Toca adgo!—
Off

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