08-03-2026, 02:16 AM
¡Verano en Baterilla!
¿Cómo no mantener una amplia sonrisa capaz de iluminar las facciones de la morena, cuando en su memoria se mantiene vívido el recuerdo de la primera vez que llegó a ese lugar, hace ya dos años? El mismo clima abrasante, la misma caótica persona, situaciones completamente diferentes. La juventud de los dieciocho queda rezagada para ceder paso a los veinteañeros que ahora conforman la peculiar tripulación de los Hanu Māhana. Un grupo de extravagantes seres, movidos por ínfimos deseos y desmesuradas ambiciones: Si quieren algo, lo obtienen, sin importar cuán delirante o insignificante pueda parecer.
Quizá esa es la razón por la que ahora caminan unos juntos a otros; el por qué la idea de llegar al Grand Line parece nimia e infantil en comparación con subir a la rueda moscovita, gritar en la montaña rusa, comer manzanas acarameladas o apostar por quién será el primero en regurgitar en cada juego mecánico.

—Vive confiando en mí y todo saldrá bien, cariño, te lo prometo.
¿Ese es Barald sonriendo? Eufórica recibe el abrazo del azabache. ¿Cuándo empezaron a llevarse tan bien? Con el paso de los días y semanas su relación se ha estrechado en una jubilosa amistad.
¿Permitirle a Barald ir con traje a un parque de diversiones? ¡Inaudito! Tuvo que usar todas sus tácticas para convencerlo de usar otra cosa: Coquetear, ojos de perrito, amenazas; al final lo que terminó sirviendo fue un simple ”¿Por fis, Bary?” con una enorme sonrisa, de esas que después invitan a un buen almuerzo lleno de risas, rarezas, y una serpiente tragona que en la actualidad parece ser uña y mugre con el espadachín. ¡Ni siquiera la busca para comer o dormir! No, ahora disfruta paseando junto a Barald, justo como en esa ocasión.
—Juro que si alguno se asusta, me le reiré durante todo el paseo, fufufu. —La risa florece en medio del caos generacional: entre idas y venidas, la insolación y la aglomeración de personas. ¡Piratas o marines! ¿Qué tanto importa? Poco, o nada, en comparación al navío que espera por ellos. Y no, no se refiere a la inmensidad del ferry que aguarda por los emocionados invitados, sino a la expectativa de conseguir su propia embarcación pronto, en un mar nuevo, con una aventura nueva, y una nueva vida por delante.
¿El paso más próximo a ello? Una inscripción precedida por la inmensidad de un ser que seguramente llega a los diez metros. ¡Incluso sus compañeras le ganan por uno o dos metros de altura!

—Cierra la boca, cariño, se te meterán moscas.
Pronuncia hacia Ryota, aunque ella misma se encuentra haciendo lo mismo. Se ha impresionado los segundos suficientes; al menos antes de recordar que el vino que lleva en mano se calentará si no acaba de beberlo, así que lo hace, botando la botella en un contenedor de basura. ¡Hey! Tampoco es tan alcoholica para acabar de golpe con todo: parte del contenido de la botella lo ha vertido en una petaca, que ahora guarda en el bolsillo trasero del short jean.
¡Ryota y Yuuki son los primeros en avanzar! La sorpresa de verla formando parte de su grupo fue grata, aunque no parece estar de buen humor. Runin ríe ante ello. ¿Ryota se está encargando de sacarla de quicio? De fondo se escucha la voz de Tezca haciendo de las suyas. ¿Dónde consiguió esa ropa y por qué no la llevó con él cuando la compró? Tienen serios asuntos qué discutir.
—¡Relájate, cariño! ¡Si gritas mucho te saldrán arrugas! FUFUFU —La fémina grita hacia Tezca mientras Barald se inscribe. —Hey, Wyatt. ¿Emocionado? No te alejes de nosotros. —Aprovecha para tomar al rubio del brazo, juntándolo un poco a su cuerpo, siente el brazalete bajo la camisa blanca, chocar contra el cuerpo del rubio. —Tú tampoco, grandote. —Le dice al cabello. No le da tiempo a continuar molestando al muchacho antes de notar que es su turno; la fémina suelta el brazo de Wyatt, relame los labios con cierta parsimonia, pensando qué o cómo responder. Duda un instante que para ella parece eterno; al final se endereza, sacando el pecho.

—Runin Kitay. Soy una amazona de Amazon Lily, una Kuja.
Sentencia, es la primera vez que lo dice a viva voz, fuera de sus actuales amigos y compañeros. —Y esa serpiente glotona que sube junto al guapo hombre de ojos rubí. —Apunta a su mascota. —Se llama Cardan. Una orgullosa serpiente kuja, de Amazon Lily, claro. —Honesta se aleja, no sin antes menear con fuerza su larga melena, cuidadosa de no dejar caer su sombrero.
—¡Apura, Wyatt! ¡Quiero ver si tienen algo gratis en la barra! —Grita mientras corre tras Barald, enganchándose a su brazo. —Apuesto a que esos estúpidos apostaron sobre nosotros... —Le susurra en el oído, divertida. Eleva el rostro para observar a Ryota, dedicándole una sonrisa cercana. Sin emitir palabras mueve los labios, solo para él.
“Nos vamos”
Cariño
Cariño
BOLSA DE ESTRELLITAS
