Hoy paseaba sin mis “hermanas”, quienes eran las otras monjas que me encontré en el viaje. Hoy vestía con el hábito recién lavadito, olía muy bien la ropa limpia, aunque se mezclaba con mi olor a barro y lluvia, pero lo importante es que queda suave, ligera, me cubría todo lo que tenía que cubrir, el cuerpo quedaba protegido del sol, a la vez el aire lograba pasar para refrescarse, sin terminar empapada en sudor a cada paso que diera. La tela era perfecta para este clima con un calor reculiao.
Me habían enviado a pasear para… trabajar en cosas sencillas como repartir ayuda, entregar cosas, decir palabras bonitas para quien lo necesitaba o solo para coquetear. Ese tipo de cosas. Yo… bueno, no lo hacía mucho, la mayoría del tiempo solo observaba. El camino me llevó hasta un pueblo con casas blancas y otras edificaciones que no sé de qué trataban. La isla de por si era hermosa, tenía una interesante naturaleza con un gran montículo.
El faro se veía llamativo allá a lo lejos, pero más llamó la atención la cantidad de barcos, y uno bien feo que parecía animal agotado, jadeando humo y con unas letras doradas “New Era” ¿qué Era? “Joy Park”... No tiene sentido. Pensé. Habían más personas, no sé si podía ser una oportunidad de poder socializar con gente extraña… pero… no, estaba triste… Lo que noté fue que algunos andaban con papeles, ¿qué será? Aunque los estaban entregando, tomé uno que un señor tiró al suelo. Quería devolvérselo, pero antes miré para saber de qué trataba.
En el papel hay un dibujo muy simpático que tiene dos orugas con caras… bastante lindas la verdad. ¿Y eso de atrás qué será? No tenía idea, era una rueda rara. Más arriba hay unas palabras grandotas arriba que dicen… “New”… “Era”. ¿Era qué? No dice… Ah, me acordé de esa cosa humeante. Seguí leyendo. Tenía escrito más palabras… “aventura”, “transporte gratuito”, “veraniega”, “entrada gratuita” ¿algo de esto que le pertenecía a unos cabos que son gemelos? No se.
No me mataba el hecho de que el transporte y la entrada fuese gratis, porque podía meterme por la ventana o no sé, siempre había alguna manera de entrar como las veces que he hecho antes… pero las orugas sonriendo en el agua me daban una buena razón para divertirme un rato con este calor. Vaya, era una buena oportunidad. Tenía que admitirlo me gustaban los viajes que llegaban a un destino del que no tenía idea.
Llegué cerca de la escalera por donde las personas se subían a la cuestión humeante, ¿nos cocinaran vivos?, pero no huele a carne. En un puesto estaba un señor con bigote largo, al cual me acerqué para hablarle. Él hizo unas preguntas —Miau, ¿cómo está? ¿Mi nombre? Me llamo Lana, ¿lindo no es cierto? Pero solo eso ¿qué soy? Humana, ¿de donde? Sa-Sanda… S-Samta… Uhm ¿como se dice? ¿y usted como se llama señor bigotudo? ¿Es bigotudo también por ahí? Jisjisjis Muack— Le respondí y le lancé un beso sin querer. Pero él no preguntó mucho, repitio Lana, Humana, monja, Samba, luego me hizo un gesto para que avanzara y está bien, me embarqué al ferry sin llevar muchas cosas, solo los guantes, mis botas especiales que me dieron las hermanas y creo que eso. Al entrar intenté incorporarme dentro, y wow, se veía comodo.
Me habían enviado a pasear para… trabajar en cosas sencillas como repartir ayuda, entregar cosas, decir palabras bonitas para quien lo necesitaba o solo para coquetear. Ese tipo de cosas. Yo… bueno, no lo hacía mucho, la mayoría del tiempo solo observaba. El camino me llevó hasta un pueblo con casas blancas y otras edificaciones que no sé de qué trataban. La isla de por si era hermosa, tenía una interesante naturaleza con un gran montículo.
El faro se veía llamativo allá a lo lejos, pero más llamó la atención la cantidad de barcos, y uno bien feo que parecía animal agotado, jadeando humo y con unas letras doradas “New Era” ¿qué Era? “Joy Park”... No tiene sentido. Pensé. Habían más personas, no sé si podía ser una oportunidad de poder socializar con gente extraña… pero… no, estaba triste… Lo que noté fue que algunos andaban con papeles, ¿qué será? Aunque los estaban entregando, tomé uno que un señor tiró al suelo. Quería devolvérselo, pero antes miré para saber de qué trataba.
En el papel hay un dibujo muy simpático que tiene dos orugas con caras… bastante lindas la verdad. ¿Y eso de atrás qué será? No tenía idea, era una rueda rara. Más arriba hay unas palabras grandotas arriba que dicen… “New”… “Era”. ¿Era qué? No dice… Ah, me acordé de esa cosa humeante. Seguí leyendo. Tenía escrito más palabras… “aventura”, “transporte gratuito”, “veraniega”, “entrada gratuita” ¿algo de esto que le pertenecía a unos cabos que son gemelos? No se.
No me mataba el hecho de que el transporte y la entrada fuese gratis, porque podía meterme por la ventana o no sé, siempre había alguna manera de entrar como las veces que he hecho antes… pero las orugas sonriendo en el agua me daban una buena razón para divertirme un rato con este calor. Vaya, era una buena oportunidad. Tenía que admitirlo me gustaban los viajes que llegaban a un destino del que no tenía idea.
Llegué cerca de la escalera por donde las personas se subían a la cuestión humeante, ¿nos cocinaran vivos?, pero no huele a carne. En un puesto estaba un señor con bigote largo, al cual me acerqué para hablarle. Él hizo unas preguntas —Miau, ¿cómo está? ¿Mi nombre? Me llamo Lana, ¿lindo no es cierto? Pero solo eso ¿qué soy? Humana, ¿de donde? Sa-Sanda… S-Samta… Uhm ¿como se dice? ¿y usted como se llama señor bigotudo? ¿Es bigotudo también por ahí? Jisjisjis Muack— Le respondí y le lancé un beso sin querer. Pero él no preguntó mucho, repitio Lana, Humana, monja, Samba, luego me hizo un gesto para que avanzara y está bien, me embarqué al ferry sin llevar muchas cosas, solo los guantes, mis botas especiales que me dieron las hermanas y creo que eso. Al entrar intenté incorporarme dentro, y wow, se veía comodo.
✝︎ Miau
