11-11-2023, 07:18 PM
Con el pasar de las horas cruzando aquellas áridas tierras bañadas por el calor del sol y sesgadas por el paso del tiempo y la carencia de lluvias, dejabais atrás vuestros pasos y toda esperanza de reabasteceros o conseguir más útiles o víveres, quedando a la suerte y dependiendo sólo de vuestras capacidades y buena fortuna, que sin duda precisaríais. Tras este tiempo de desplazamiento, pudisteis acercaros finalmente oteando en la distancia el pueblo Goruden, clásico de la ambientación más típica de las tierras yermas con una calle central y edificaciones a los lados, llegando vosotros por justo dicha avenida. Eran aproximadamente la una y media del mediodía y, pese a ser una hora en la que las calles debieran estar concurridas y pobladas en su lugar el silencio y la soledad reinaban, dejando que sólo el soplido del viento interrumpiera una sobriedad tan tensa que podría hasta cortarse con un cuchillo. El crujir de algunas tablas de madera en las casas, las puertas y ventanas, y los postes imperaban aleatoriamente en aquella población que más se asemejaban a un páramo que a un reducto de civilización. Era un silencio más forzado que el natural generado por la noche.
La única puerta que había abierta, al fondo de aquella ancha y larga calle, era la del cuartel del Sheriff, que se balanceaba abriéndose y cerrándose ligeramente repitiendo un sonido rítmico y cacofónico al rozarse las maderas de las puertas, suficientemente largo y constante en el tiempo como para saber que no era un movimiento fruto de que alguien hubiera entrado o salido de la instancia, pero lo suficientemente persistente como para poder ser fruto del viento. Hasta la taberna o el barbero estaban cerrados, sin ver los carteles que así lo indicasen, pero con las ventanas cubiertas como cuando caía la noche. En la tierra y arena de la calle principal se podían ver una abrupta cantidad de pisadas, de distintas formas y tamaños, y profundidades, pero no había huellas de carros o caballos - algo extraño, ya que era lo habitual - lo cual sólo sugería que dado el constante movimiento del viento que tapaba estas huellas con asiduidad, hacía bastante rato que no había pasado ningún transporte por aquí y en cambio sí que había habido actividad bípeda en la población, haría no mucho rato. Las pisadas se disgregaban por doquier, yendo y viniendo de todos los edificios y se perdían en la lejanía, más atrás de la oficina del Sheriff, como si alguien hubiera llegado al pueblo por un lugar contrario al vuestro.
Las ventanas de los altillos de las casas no estaban cubiertas, pero si cerradas, y en la oscuridad de los áticos y azoteas de los edificios no se podía albergar nada más que el misterio que escapaba a vuestra visión, por buena que fuera, dado el ángulo y la altura de las mismas, teniendo la casa más baja una altitud de siete metros y la más grande, un campanario al fondo a la derecha de la calle desde vuestra posición, flanqueando el cuartel del Sherif, catorce metros. Si prestabais atención allí, podríais ver que la campana estaba amarrada con una cuerda para no moverse - bien fuera por el viento o bien fuera por acto manual - y no sonar bajo ningún concepto. Algo que podría ser común si el vendaval la agitaba mucho para intentar no importunar a los vecinos, pero la cantidad y potencia del viento no ameritaban tal anclaje. Lo cual, hacía que la situación en el pueblo recrease las condiciones perfectas para ser un pueblo fantasma.
La única puerta que había abierta, al fondo de aquella ancha y larga calle, era la del cuartel del Sheriff, que se balanceaba abriéndose y cerrándose ligeramente repitiendo un sonido rítmico y cacofónico al rozarse las maderas de las puertas, suficientemente largo y constante en el tiempo como para saber que no era un movimiento fruto de que alguien hubiera entrado o salido de la instancia, pero lo suficientemente persistente como para poder ser fruto del viento. Hasta la taberna o el barbero estaban cerrados, sin ver los carteles que así lo indicasen, pero con las ventanas cubiertas como cuando caía la noche. En la tierra y arena de la calle principal se podían ver una abrupta cantidad de pisadas, de distintas formas y tamaños, y profundidades, pero no había huellas de carros o caballos - algo extraño, ya que era lo habitual - lo cual sólo sugería que dado el constante movimiento del viento que tapaba estas huellas con asiduidad, hacía bastante rato que no había pasado ningún transporte por aquí y en cambio sí que había habido actividad bípeda en la población, haría no mucho rato. Las pisadas se disgregaban por doquier, yendo y viniendo de todos los edificios y se perdían en la lejanía, más atrás de la oficina del Sheriff, como si alguien hubiera llegado al pueblo por un lugar contrario al vuestro.
Las ventanas de los altillos de las casas no estaban cubiertas, pero si cerradas, y en la oscuridad de los áticos y azoteas de los edificios no se podía albergar nada más que el misterio que escapaba a vuestra visión, por buena que fuera, dado el ángulo y la altura de las mismas, teniendo la casa más baja una altitud de siete metros y la más grande, un campanario al fondo a la derecha de la calle desde vuestra posición, flanqueando el cuartel del Sherif, catorce metros. Si prestabais atención allí, podríais ver que la campana estaba amarrada con una cuerda para no moverse - bien fuera por el viento o bien fuera por acto manual - y no sonar bajo ningún concepto. Algo que podría ser común si el vendaval la agitaba mucho para intentar no importunar a los vecinos, pero la cantidad y potencia del viento no ameritaban tal anclaje. Lo cual, hacía que la situación en el pueblo recrease las condiciones perfectas para ser un pueblo fantasma.

![[Imagen: mz3XEoL.png]](https://i.imgur.com/mz3XEoL.png)