09-03-2026, 05:46 PM
(Última modificación: 09-03-2026, 05:47 PM por Varoganchin.
Razón: colores de diálogo
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¿Qué es lo que había ocurrido? ¿Trampa de monstruo? No entendía para nada cómo funcionaba aquel estúpido juego en el que participábamos. Tal vez fuera por que había apartados que el dueño del casino se había escondido, como un buen trilero. O quizá fuera porque las normas se las había inventado él mismo, para buscarse duelos en los que siempre resultase beneficiado. Sin habernos percatado, había intercambiado su posición con la de uno de sus compañeros. La mujer había recibido todos nuestros ataques. Pegasus se había librado de un daño que podía haberle resultado letal.
Los enemigos se lanzaron de nuevo al ataque. Esta vez, el dueño del casino lideraba la ofensiva. Primero un disparo. Luego un hachazo. Por último, un flechazo. Todos ellos impactando en el doctor. Kiyoshi se mantuvo firme, abrió sus brazos como si estuviese decidido a recibir aquello que le tuviesen preparado. Una vez más, nuestro compañero estaba demostrando su valentía. Aprieto mis puños con fuerza al ver que el daño recibido es capaz de doblegar a mi amigo. Si tan solo hubiera podido hacer algo por él... Una vez más, me sentía inútil.
El doctor se rehizo y dejó caer los dados. Se aplicó unas curaciones en un instante. Tras esto, habló. Unas palabras que me hicieron estremecerme. ¿Acaso pensaba usarme como carnada?
—Eh.. Esto, Kiyoshi yo... —dije dubitativo a causa del miedo—. Yo soy un debilucho. ¿No crees que alguien más resistente sería mejor opción?
No lo era. No había mejor opción. Una vez más, Kiyoshi había sido el más listo. Yo no había recibido nada de daño aún. Seguramente podría aguantar una embestida sin problema. Sin duda, sufriría más que alguno de mis compañeros, pero no cabe duda de que mis ataques no estaban sirviendo de nada contra el dueño del casino. Mostrando mi desconformidad, cambié mi posición con la de Kiyoshi. Él tenía razón. Todo este encuentro era por todos nosotros, por mantenernos unidos, a los cuatro. No podíamos permitirnos perder. No podíamos perder a Uker.Los enemigos se lanzaron de nuevo al ataque. Esta vez, el dueño del casino lideraba la ofensiva. Primero un disparo. Luego un hachazo. Por último, un flechazo. Todos ellos impactando en el doctor. Kiyoshi se mantuvo firme, abrió sus brazos como si estuviese decidido a recibir aquello que le tuviesen preparado. Una vez más, nuestro compañero estaba demostrando su valentía. Aprieto mis puños con fuerza al ver que el daño recibido es capaz de doblegar a mi amigo. Si tan solo hubiera podido hacer algo por él... Una vez más, me sentía inútil.
El doctor se rehizo y dejó caer los dados. Se aplicó unas curaciones en un instante. Tras esto, habló. Unas palabras que me hicieron estremecerme. ¿Acaso pensaba usarme como carnada?
—Eh.. Esto, Kiyoshi yo... —dije dubitativo a causa del miedo—. Yo soy un debilucho. ¿No crees que alguien más resistente sería mejor opción?
—Vamos, amigos —dije intentando aparentar valor, mi cuerpo tenso y encogido, los brazos, columnas frente a mi rostro—. Ganemos esta apuesta.
Los pirata Sepultura se lanzaron al ataque, decididos. Todos sabíamos que había llegado nuestro momento. Era la hora de la Sepultura.
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